53.000 habitantes de la comunidad pasan el invierno sin calefacción

Paloma Martín, de espaldas, conversa con Nuria Alonso, técnico de Intervención Familiar de Cruz Roja Zamora./Mariam A. Montesinos
Paloma Martín, de espaldas, conversa con Nuria Alonso, técnico de Intervención Familiar de Cruz Roja Zamora. / Mariam A. Montesinos

«Es difícil no poder encenderla, sobre todo, por los niños», indica Paloma Martín, una de las afectadas

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZZamora

La Asociación de Ciencias Ambientales (ACA) define la pobreza energética como la situación en la que un hogar es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas o cuando se ve obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda. Es la dificultad en el hogar para satisfacer sus necesidades básicas de energía. La última Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en 2018, apunta a que el 2,2% de las personas de Castilla y León no pueden permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada. Es la dureza del invierno para 53.000 castellanos y leoneses de los 2.409.164 habitantes que conforman el padrón de la comunidad. Y esto teniendo en cuenta solo la temperatura del hogar, sin contar otros gastos energéticos de la vivienda como puede ser el agua caliente.

El sindicato Comisiones Obreras va más allá y ha cifrado en 300.000 las personas vulnerables «de alguna manera» a poder caer en pobreza energética en la comunidad. Es la cifra de personas que creen que podrían beneficiarse en Castilla y León del derecho al nuevo bono social energético, que están dando a conocer a través de una campaña.

Consideran desde CC OO que cuando alguien dedica más del 10% de sus ingresos a luz y gas se puede hablar de pobreza energética. Paloma Martín, vecina de Zamora, es una de las personas afectadas y a la que Cruz Roja ha concedido ayudas en años anteriores para pagar facturas de suministros. Tiene 29 años, está casada y tiene dos hijos. En estos momentos está desempleada, cobra la ayuda familiar y su marido también. El piso alquilado en el que vive tiene calefacción de gasoil, pero la pone solo una hora por la noche para que se bañen los niños. El resto del día utiliza una estufa de butano.

Las ayudas económicas suelen ser el coste de la factura o un importe de 150 euros como máximo

«La calefacción de gasoil es muy cara y no se puede. Utilizamos una estufa de butano porque es más barato que la calefacción», explica sobre los cálculos que ha hecho y la organización de la economía familiar que les permite vivir y cubrir los servicios básicos.

Dura situación

Es una situación dura para las familias afectadas y una historia que se repite, ya que, cambiando algún matiz, siempre es la misma, según afirma Nuria Alonso, técnico de Intervención Familiar de Cruz Roja Zamora. Junto a Cáritas, es Cruz Roja una de las entidades que ayudan en la comunidad autónoma a las personas más vulnerables a hacer frente al pago de los recibos de los suministros de luz, gas y agua. Cuentan con ayudas también de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades y los ayuntamientos y diputaciones.

Indica Cruz Roja que los factores que provocan la pobreza energética son el coste de la energía, los ingresos insuficientes y la ineficiencia energética, y que este tipo de pobreza tiene consecuencias directas en la salud física y mental, el rendimiento académico y en la dificultad para la búsqueda de un empleo.

Las personas que no pueden pagar los suministros llegan a Cruz Roja a través de dos vías: derivadas de los Servicios Sociales o de manera individual. La entidad hace una valoración del caso y tramita la ayuda económica para el pago de suministros para aquellas personas que están en una situación de extrema vulnerabilidad.

Las ayudas pueden cubrir el coste de la luz, el agua, el gas o en alguna ocasión el de bombonas de butano, aunque es menos habitual, según explica Clara Aurora García, responsable del programa Atención urgente a necesidades básicas. Las ayudas económicas suelen ser el coste de la factura o un importe de 150 euros como máximo. Aunque no hay un perfil definido, suelen ser familias en situación de desempleo, con ingresos insuficientes por estar cobrando la Renta Garantizada de Ciudadanía o la Renta Mínima de Inserción. Hay familias monoparentales, numerosas con más de dos hijos, parados de larga duración o familias unipersonales.

«Con el pago del alquiler, de suministros, el mantenimiento de la casa y la manutención no les llega para pagarlo todo, aunque son familias que tienen mucho control en lo que gastan, mucho control en la calefacción y que en sus casas pasan frío en invierno porque no pueden cubrir la factura», explica la responsable de un programa que funciona con una subvención del IRPF gestionada por la Junta de Castilla y León. Además, Cruz Roja tramita ayudas de emergencia con fondos propios para los casos más severos y urgentes.

Estas ayudas han sido muy importantes para la zamorana Paloma Martín en años atrás en los que la familia ha vivido con la Renta Garantizada de Ciudadanía y no podía pagar los recibos. Han supuesto tanto para ella que se anima a contar su experiencia en agradecimiento a Cruz Roja. «Estoy muy agradecida porque te ayudan mucho, se portan muy bien conmigo y estoy agradecida», dice emocionada.

«Son muchos gastos y pocos ingresos»

Es esta época de invierno, la estación más fría del año, la más dura para estas familias por el incremento de los recibos de calefacción y, sobre todo, de las facturas de la luz. Y es que uno de los principales problemas es que las familias afectadas suelen residir en pisos antiguos que presentan ineficiencia energética. «Son pisos antiguos con recibos más elevados», apunta Nuria Alonso, de Cruz Roja, quien explica que los pisos de alquiler son muy caros, mientras que las condiciones no son buenas y que las familias que están cobrando la Renta Garantizada de Ciudadanía o alguna ayuda no pueden hacer frente a todos los gastos que se les presentan.

«Son muchos gastos los que tienen y pocos ingresos», incide la técnico de Intervención Familiar.

Cuando cobra, lo primero que paga Paloma Martín es el alquiler. «Luego vas estirando del dinero como puedes», afirma. Ahora sigue echando currículum y al nuevo año no le pide ayudas, sino más oportunidades de empleo para encontrar un trabajo.

Renta Garantizada

«Cuando he estado con la Renta Garantizada, o te ayudan o no tiras para adelante porque es imposible llegar a fin de mes. Cruz Roja nos ha ayudado a pagar las facturas cuando no hemos estado trabajando», recuerda sobre inviernos más duros que el actual. «Esos momentos se viven mal porque hace frío y, sobre todo, por los niños, pero hay que acostumbrarse a lo que hay, no hay otra cosa», explica. Como madre, esta situación le preocupa y se emociona. «Pero bueno, me ayudan mucho aquí», asegura en referencia a Cruz Roja Zamora. En la sede de la entidad, en la calle Hernández Cortés de la capital zamorana, Nuria Alonso, técnico de Intervención Familiar, explica que a las familias afectadas les preocupa muchísimo esta situación, sobre todo, por sus hijos.

«Ellos, al fin y al cabo, si pasan frío, saben como protegerse; los niños, no. Un niño pequeño no entiende por qué su casa está fría y tampoco entiende por qué los padres están nerviosos y es por todos los problemas que tienen y ellos lo perciben», afirma la técnico de la organización no gubernamental, quien considera que es muy difícil para los padres estar sonriendo un día tras otro y cantando con los niños cuando la preocupación y el malestar por su situación económica son altos.