Los alumnos de Castilla y León obtienen las sextas mejores notas de España en la Selectividad

Una profesora lee las instrucciones de la prueba de la EBAU de 2018./Alberto Mingueza
Una profesora lee las instrucciones de la prueba de la EBAU de 2018. / Alberto Mingueza

Cinco de las siete asignaturas obligatorias aumentan las calificaciones entre 2013 y 2018

EL NORTEValladolid

Las notas de las asignaturas obligatorias en la Selectividad, ahora denominada EBAU (Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad), en Castilla y León han mejorado en los últimos cinco años, puesto que suben las calificaciones en cinco de las siete asignaturas, salvo Latín y Fundamentos de Arte que bajan. De esta manera, la comunidad recupera cinco puestos entre 2013 y 2018 en la clasificación de la nota media de aprobados en la fase general de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) genérica para estudiantes procedentes de Bachillerato en la convocatoria ordinaria, hasta situarse en la sexta región de España con la calificación más alta.

Según los datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades consultados por la Agencia Ical, los alumnos de Castilla y León obtuvieron en la última Selectividad una nota media del 7,36, por encima de la media nacional del 7,28. La Comunidad se sitúa por detrás de Extremadura (7,64), Canarias (7,60), Murcia (7,50), Aragón (7,43) y País Vasco (7,40).

La estadística del Ministerio permite hacer una comparativa de las notas medias obtenidas por el total de alumnos presentados a la PAU en Castilla y León, no solo de los aprobados. En este sentido, la nota media del conjunto de las materias evaluables en la prueba pasa del 6,27 obtenido en 2013 al 6,61 del año pasado. La EBAU es el examen que deben superar, para poder acceder a la universidad, las personas que han finalizado el Bachillerato.

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Para ello, los estudiantes deben someterse a un bloque obligatorio, compuesto de cuatro exámenes. En cuanto a las materias obligatorias son Lengua castellana y Literatura, Historia de España, Lengua extranjera y una asignatura troncal en función del itinerario del Bachillerato cursado: Matermáticas II (rama Ciencias), Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales (Ciencias Sociales), Latín II (Humanidades) y Fundamentos de Arte II (Artes).

La mejor nota media de la anterior PAU en Castilla y León se obtuvo en Matemáticas aplicadas a Ciencias Sociales, con un 7,44 (frente al 6,39 de 2013); seguida de Inglés, con un 7,23 (frente al 6,41 de cinco años antes); Lengua y Literatura, con un 6,76 (6,21 en la prueba de 2013); Latín, con un 6,38 (que baja al obtener un 6,96 hace cinco años); Historia de España, con un 6,12 (6,07 antes); Matemáticas II, con un 5,81 (5,25 en 2013) y Arte, con una calificación de 5,58 (frente al 6,23 obtenido en la Selectividad de 2013).

Además, el examen contempla una fase voluntaria para los alumnos que deseen elevar su nota de admisión a las distintas titulaciones que ofrecen las universidades, hasta un máximo de cuatro materias. Deberán elegir entre las troncales generales que no hayan realizado en el bloque obligatorio (Matemáticas II, Matemáticas de Ciencias Sociales, Latín y Arte) y entre las asignaturas opcionales (Biología, Geología, Física, Química, Dibujo Técnico, Geografía, Historia del Arte y Artes escénicas, entre otras).

El estudiante superará la EBAU si la media aritmética de las calificaciones de las materias generales del bloque de asignaturas troncales es cuatro o superior. Esta nota supondrá el 40 % de la calificación para acceder a la universidad mientras que el otro 60 % corresponderá a la nota de la etapa de Bachillerato.

EBAU «seria», pero «razonable»

El consejero de Educación, Fernando Rey, apostó hace unos meses por un equilibrio en la EBAU en Castilla y León para contar con una prueba «seria» pero «razonable» y que no sea «desproporcionadamente exigente» en relación a la media del país. Pese a asegurar que la Selectividad en la comunidad sigue siendo una de las más serias y exigentes de España, reconoció que hay margen de maniobra para «atemperarla» y hacerla «accesible».

En todo caso, dejó claro que la Junta es la encargada de organizar la prueba pero «no es exacto hablar de que la Consejería sube o baja el nivel» porque la administración no tiene ningún margen de maniobra, ya que cada una de las 24 asignaturas tiene un grupo de ocho profesores (tanto de la Universidad como de institutos) que ponen el examen, «con total libertad e independencia». Hasta el punto de subrayar que es una «prueba técnica y no política», con docentes que se basan en los estándares evaluación que fija el Ministerio de Educación.

«Si la administración bajara el nivel de la EBAU estaríamos desplomando el Bachillerato y nos cargaríamos la Secundaria, hasta el punto de que sería una catástrofe», sentenció. Además, abogó porque el resto de comunidades, con peores datos en los informes, eleve el nivel mientras que las regiones como Castilla y León lo mantengan.

Prueba única

Al final, detrás de este debate, subyace la reiterada demanda de la Junta para la implantación de una EBAU única y simultánea para toda España con el objetivo de que todos los estudiantes tengan igualdad de oportunidades a la hora de elegir un grado universitario. Hay una cosa clara: la existencia de 17 selectividades genera que siempre haya unos exámenes más fáciles que otros. En la actualidad, los estudiantes castellanos y leoneses se enfrentan a una Selectividad más difícil que en otras comunidades donde el nivel académico es inferior, lo que tiene su incidencia en unas notas más bajas.

El alto nivel educativo de Castilla y León queda demostrado en las tasas de graduación finalistas en ESO y Bachillerato pero también en los resultados de evaluaciones externas como Pisa (que mide los conocimientos de los alumnos en Matemáticas, Ciencias y Lectura), Pirls (comprensión lectora) y Timss (Matemáticas y Ciencias). Además, el porcentaje de aprobados en la fase general de la EBAU con respecto a los alumnos presentados en la fase general en la comunidad es superior a la media nacional. En la prueba del año pasado, con la participación de 11.714 estudiantes, esa tasa se situó en el 92,2 % frente al 88,2 % de España. La diferencia siempre se sitúa entre dos y cuatro puntos, a favor de la región.