10-N: la batalla de Castilla y León

Un grupo de personas pasea por delante del Congreso de los Diputados. /Andrea Comas-Reuters
Un grupo de personas pasea por delante del Congreso de los Diputados. / Andrea Comas-Reuters

El PSOE quiere arrebatar los escaños naranjas en Palencia, Segovia, Zamora y Salamanca, el PP aspira a crecer a costa de los socialistas, Cs confía en no retroceder y Podemos espera tener opciones en Valladolid, León y Burgos

Arturo Posada
ARTURO POSADAValladolid

Los grandes partidos políticos contemplan Castilla y León como un escenario clave dentro de la contienda electoral del 10-N. Con 31 diputados en juego, todos aspiran a que el tablero se incline a su favor y mantener o mejorar los resultados cosechados el pasado abril. En algunos casos, como el de Ciudadanos, con más esperanzas que certezas. Las encuestas vaticinan un batacazo electoral para el partido de Albert Rivera y muchos esperan pescar en el revuelto río naranja.

«El descrédito que tiene Ciudadanos es especialmente sangrante en Castilla y León», dice Ana Sánchez, secretaria regional de organización del PSOE. «Las razones son obvias: una traición a su electorado tras comprometerse al cambio y a una regeneración política que nunca llegó. Nosotros vamos a dirigirnos a ese electorado moderado y sensato que en un momento dado votó a Ciudadanos y que ahora, tras la deriva derechista que han sufrido, se pueden sentir más cómodos en un partido como el PSOE que garantiza la estabilidad».

Los socialistas quieren consolidar su victoria en Castilla y León del pasado 28 de abril y superar los 12 escaños que obtuvieron. Los máximos esfuerzos se centrarán en Segovia, Zamora, Salamanca y, especialmente, Palencia, con la idea de lograr en todas ellas un segundo diputado a costa de Cs. El PSOE regional considera que los naranjas van a sufrir las consecuencias de su pacto con el PP. «Ciudadanos llegó para dar oxígeno al Partido Popular. Ahora van a tener ocasión de comprobar lo que supone para ellos», presagia Ana Sánchez.

El PP, que se desplomó de 18 diputados a 10 en la región, se muestra optimista, según sus encuestas internas. «Aún es prematuro, pero los 'tracks' [sondeos muestrales realizados por empresas de demoscopia] diarios marcan expectativas al alza en todas las provincias», apunta Francisco Vázquez, secretario autonómico del PP, quien matiza que el escenario «fluctúa cada día».

Empate técnico

Los populares evitarán una confrontación directa con Cs para no dañar su coalición en la Junta y buscarán un crecimiento a costa del PSOE. «Les podemos quitar diputados y, sobre todo, senadores. Hubo empate técnico a dos senadores en cuatro provincias y los podemos recuperar. Nuestro adversario político es el PSOE. La confrontación es entre dos modelos económicos y de gobierno para evitar la parálisis en la que está sumido el país y dar respuesta a las cuestiones económicas y territoriales planteadas. Es hora de cambiar el rumbo».

Ciudadanos trata de mantener la llama ante los malos augurios, después del gran éxito logrado el 28-A. «Aspiramos a mantener nuestros ocho diputados en Castilla y León, con el optimismo de mejorar los resultados por el bien del país», subraya el procurador David Castaño.

El partido naranja ha recibido quejas de militantes por la repetición de elecciones, pero consideran que la responsabilidad no atañe únicamente a su formación. El argumento que empleará Ciudadanos para evitar una sangría de votos pasa por exhibir el pacto de gobierno alcanzado en la Junta. «Es posible llegar a acuerdos para gobernar entre partidos diferentes. Vamos a poner de ejemplo lo que estamos haciendo en Castilla y León», apunta Castaño, quien destaca que la «competencia» en el ejecutivo regional redunda en un funcionamiento colectivo más eficiente .

Unidas Podemos, que perdió sus tres diputados en Castilla y León el 28 de abril, confía en que los electores valoren su «coherencia». «Sabemos que preocupamos a la CEOE, que inquietamos a las grandes eléctricas, que azoramos al Banco Santander y que quitamos el sueño a Pedro Sánchez, pero salimos a por el voto de los que duermen tranquilos como agricultores, ganaderos, pensionistas o trabajadores públicos...», desgrana Pablo Fernández, secretario general de Podemos en Castilla y León.

Los restos electorales

El líder morado cree que su formación podrá beneficiarse del «desplome» naranja y de las posibles pérdida de Vox, partido que logró un escaño por Valladolid el 28-A (Vox fue contactado para la elaboración de este reportaje, pero finalmente no ofreció valoraciones). «Los restos electorales van a ser un hecho determinante. Ciudadanos va a caer, parece que Vox va a perder fuerza y el PP va a subir. Los restos electorales van a ser más determinantes que nunca y puede propiciar que recuperemos diputados», dice Pablo Fernández. Las provincias donde tiene puestas sus esperanzas son Valladolid, León y Burgos. «Evidentemente, vamos a pelear en las nueve, pero esas tres son las más susceptibles para lograr diputados». Sin la amenaza de la nueva formación de Íñigo Errejón («no se vislumbra que Más País pueda presentarse aquí»), Fernández cree que habrá «una modificación sustancial» el 10-N.

Los líderes nacionales se dejarán ver por la comunidad. El PSOE está seguro de que Pedro Sánchez estará en las nueve provincias, Pablo Casado (PP) iniciará sus visitas esta próxima semana, Albert Rivera (Cs) no ha dejado de enfatizar durante los últimos días la importancia de Castilla y León y Pablo Iglesias queda a expensas del diseño final de la campaña de Podemos. La batalla del 10-N ya está abierta.