El 80% de los municipios de Castilla y León completan sus cuentas con los ingresos de los cotos de caza

Dos cazadores en una jornada de actividad cinegética. /LETICIA PÉREZ-ICAL
Dos cazadores en una jornada de actividad cinegética. / LETICIA PÉREZ-ICAL

En este mes de marzo se van a celebrar subastas de ejemplares que, en principio, se desarrollarán con normalidad

Silvia G. Rojo
SILVIA G. ROJO

Un total de 1.800 entidades locales, es decir, el 80% de los municipios de la región son titulares de cotos de caza de los que obtienen «buena parte de sus ingresos» tal y como reconocen desde la Junta de Castilla y León, la Federación de Caza y por supuesto, los propios afectados.

Entre ellos se incluye la localidad de Monsagro (Salamanca) donde la Reserva Regional de Caza de las Batuecas aporta un pellizco importante a sus arcas municipales. «En circunstancias normales, si no hay ninguna subvención para alguna acción concreta, manejamos un presupuesto de unos 120.000 euros cada año y por la vía de la caza entran alrededor de 40.000 euros», confirma el alcalde, Ángel Mateos.

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Según el primer edil, esta cantidad son el resultado de la venta de permisos para cazar la cabra hispánica, despertando especial interés los machos. «Ese dinero es lo que hace que funcione el ayuntamiento», reconoce Ángel Mateos que advierte de que «si nos quedamos sin eso, fíjate la situación que se nos plantea».

Lo mismo ocurre en El Cabaco, otro pueblo de la zona que, aunque con unos ingresos menores, –unos 12.000 euros al año procedentes de manera directa de la caza–, depende de la misma actividad por muchas otras cuestiones. «Aquí viene gente de toda España, de Rusia, de Estados Unidos, personas que quieren cazar el macho montés y que por una medalla de oro puede llegar a pagar 15.000 euros», explica el alcalde, Prudencio San Pablo. «Quizás la cantidad directa no sea muy importante pero de esa caza viven los restaurantes, los hoteles, los alojamientos rurales todo el año».

Entre unas cosas y otras, al final existe la posibilidad de cazar casi todo el año. «A partir del 1 de abril empiezan los precintos de corzo y se extienden hasta finales de julio para continuar en septiembre». Esos precintos de corzo son el número de ejemplares que autoriza la Junta a batir esa temporada. «En nuestro caso son tres los que tenemos pero el coto los sortea entre sus socios». «Si ves un corzo que merece la pena lo matas pero se suele esperar hasta el final porque vas esperando a encontrar el mejor, no obstante, en mi pueblo, si quisieras, el primer día habías matado los tres». Hay otros ayuntamientos que venden todos los que tienen disponibles para generar ingresos.

El alcalde de El Cabaco adelanta que el 23 de marzo se va a celebrarla subasta de la caza para esta temporada y «vamos a seguir adelante. La ley de caza está hasta junio aprobada y nadie nos ha dicho que no la podamos hacer», explica.

Critica a todas esas personas que desconocen este mundo y lo que genera. «Los cazadores no son asesinos que van por ahí con escopetas; si no hubiera caza habría saturación de todo, destrozos en los campos y todas las vacas infectadas de tuberculosis». También dirige sus palabras hacia la Junta: «Se quiere cargar la reserva, falta personal y no ejecuta la caza como corresponde. Tienen mucha culpa de lo que está sucediendo», responsabiliza.

8.000 empleos en la región

Felipe Vegue, presidente de la Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC) está convencido de que «la Junta está completamente segura de que se va a llegar a un acuerdo entre los partidos para habilitar la caza». Ese acuerdo se alcanzaría en forma de Proposición de Ley en el último pleno de las Cortes. Añade que la caza se puede seguir practicando «porque no se ha publicado la sentencia, supongo que estarán esperando hasta que llegue ese último pleno».

Insiste en que «no hay ayuntamiento de zona deprimida que pueda soportar esto» y recuerda que «el 80% de sus ingresos provienen de la caza porque casi no hay vecinos y lo único que coge el ayuntamiento son los permisos cinegéticos».

En total, la caza sostiene 8.000 empleos en Castilla y León sin olvidar todos esos cotos privados que están generando igualmente beneficios a muchos particulares y a todo su entorno. En la zona del Azaba, en la comarca de Ciudad Rodrigo los cotos pueden recaudar entre los 3.000 y 9.000 euros al año y «ahora mismo, no hay disponibles». La zona es muy demandada por cazadores vascos en busca de palomas.