Justino Medrano: «Mi primera medida será bajar el sueldo del presidente el 60%»

Justino Medrano. /H. Sastre
Justino Medrano. / H. Sastre

El agricultor vallisoletano reconoce que ha llegado a la candidatura «de rebote» pero dice que es necesaria después de 16 años de Rico en Acor

Sonia Andrino
SONIA ANDRINO

Diplomado en Filosofía y Licenciado en Psicología, Justino Medrano ha decidido dar el paso de encabezar una candidatura a la que ha llegado «de rebote» porque su idea no era encabezarla. Exige más transparencia y anuncia una auditoría que saque a la luz toda la información que entiende tapada.

–¿Por qué se presenta a la presidencia de Acor?

–Porque hay un grupo de agricultores bastante amplio que lleva tiempo demandando un cambio en la marcha y la gestión de Acor, gente que siembra remolacha y que quiere que haya más de transparencia.El señor presidente lleva 16 años al frente de la cooperativa y creemos que hace falta un cambio.

–¿Cuándo tomó esa decisión?

–Hay un grupo muy grande de agricultores que se está planteando que si esto no cambia, abandona la remolacha. Ha llegado una situación que, ante la decisión nefasta de Azucarera de bajar el precio de la remolacha, Acor tiene la posibilidad de tomar las riendas pero para apostar por la remolacha hay que defender la cooperativa y hacerlo con transparencia.Saber cómo está funcionando y plantear una auditoría.

–¿Qué puede aportar usted a Acor que no puede hacer Carlos Rico?

–Un cambio en la manera de gestionar las cosas. Yo soy un cultivador de remolacha, llevo desde que nací en el campo, y nuestra apuesta es defender el cultivo. Hay 25.000 hectáreas. Acor puede pasar de 10.000 a 14.000; más no, porque hace falta cinco meses de campaña a pleno rendimiento, con lo cual Acor ya queda saturado. Si en esas otras 10.000 que está sembrando Azucarera cae el cultivo, la remolacha pierde porque hay que mantener las 25.000.

Elecciones en Acor: los candidatos

–Entonces, ¿qué hace falta?

–Recuperar el diálogo con Azucarera que se perdió hace tiempo. Hay que sentarse con ellos, incluso con la Junta. ¿Qué hacemos en Rumanía? Nadie sabe nada y tenemos aquí el cultivo nuestro en peligro. Si eso genera pérdidas, vamos a financiar Acor con lo que nos dé la venta de eso. No entendemos cómo tenemos un silo de azúcar que ha costado 15 millones de euros y se ha vendido azúcar a pérdidas. Hay cosas que no encajan. La financiación hay que asegurarla y que el banco vuelva a confiar.

–¿Cómo se financiarían ustedes?

–Hay que hacer un estudio serio, por ejemplo, cómo repercute el biodiesel en el azúcar, no sabe nadie cómo se financia el biodiésel. La colza, seguimos con ella, si no pasa nada... Por qué hablamos de bioplásticos cuando tenemos problemas aquí...

«¿Qué hacemos en Rumanía? Nadie sabe nada y mientras tanto aquí tenemos el cultivo en peligro»

–¿Es bueno que haya dos candidaturas para presidir Acor?

–Sí, claro. Ojalá hubiese tres. Que el socio tenga más oportunidades. Yo en esta candidatura estoy de rebote porque la idea era tener un presidente que funcionase como presidente no con carácter ejecutivo. Por eso, si ganamos, la primera medida será poner un consejero delegado y yo pasaría a presidente representativo.

–¿Qué sensaciones tienen tras las reuniones que están celebrando?

–Hay un poco de tensión. «¿Y estos qué quieren?», se preguntan y temen que vayamos a liquidar todo, pero de lo que se trata es de dar una imagen nueva, limpia y de transparencia. Que el socio tenga información.

–¿Qué es para usted Acor?

–Una cooperativa que era puntera en su día y que está perdiendo la confianza del socio porque hay mucho desencanto.

–Si gana el 8 de marzo las elecciones, ¿qué será lo primero que haga?

–Bajar el 60% el sueldo del presidente y luego nombrar un consejero delegado.

–¿Cuánto cobra el presidente?

–No lo sabemos. Tenemos sospechas de que el nivel es muy alto.

–Y si pierde el 8 de marzo..

–No pasa nada. Yo seguiré mi vida.

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