Igea ve el gobierno con el PP como «un matrimonio sin amor»

Francisco Igea en las Cortes de Castilla y León./Alberto Mingueza
Francisco Igea en las Cortes de Castilla y León. / Alberto Mingueza

El líder regional de Cs y próximo vicepresidente explica que se trata de «un compromiso por responsabilidad»

Arturo Posada
ARTURO POSADA

La voz grave de Francisco Igea resonó contra la piel de alabastro que tamiza el hemiciclo. «Las cosas podían haber acaecido de otra manera. Sin embargo, sucedieron así», declamó. El inicio de 'El camino', una de las obras maestras de Miguel Delibes, sirvió al líder regional de Ciudadanos para efectuar una ucronía, con paráfrasis 'delibianas'. «Sé que muchos de ustedes habrían preferido a un candidato de rojo sobre fondo gris, pero quizá deberían haber leído en su ejecutiva, o en algún momento, 'El hereje'». La referencia a lo que pudo ser un pacto de gobierno con el PSOE de Luis Tudanca quedó marcada en las primeras frases de su intervención, pero Igea explicó que el acuerdo alcanzado con el PP se basó en las ideas genéricas de «libertad e igualdad», algo que los socialistas no cumplen a escala nacional por sus pactos con los nacionalistas. «Cada pacto con los supremacistas supone más desigualdad para Castilla y León», arguyó.

Pero Igea también hizo ver que el camino que emprende Ciudadanos de la mano del PP en la comunidad no llega como consecuencia de un idilio entre los dos partidos. Antes al contrario, sus mensajes en la campaña electoral apuntaron siempre hacia otro lado. Y, como si quisiera retrotraerse a esos meses de aceradas críticas, Igea admitió que no le ha resultado «fácil pactar con el PP después de 32 años en el gobierno». «Es verdad que está comunidad necesitaba cambio y regeneración, y es verdad que 32 años son muchos años y son propensos a la soberbia y a las malas políticas. El señor candidato [Mañueco] manifestó esta semana que había tenido dudas. Yo también las he tenido. Es evidente que este no es un matrimonio por amor, sino un compromiso por responsabilidad», metaforizó.

Igea consideró que el bien común queda situado por encima de los deseos personales y, dadas las circunstancias, no se podía permitir «el bloqueo de las instituciones por filias y fobias». «No son los ciudadanos los que votan mal. No tienen que resolver volviendo a votar lo que nosotros no somos capaces de realizar. Porque nuestra tarea es convertir en un programa de gobierno su voluntad. Si no somos capaces de lograrlo, no estamos haciendo bien nuestro trabajo», apuntó, en una referencia regional, pero que también posee una obvia lectura nacional, en contra del criterio de su partido para no permitir la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Y apuntó una contradicción: «Es curioso que quienes nos decían que cedíamos a nuestros principios por pactar con el Partido Popular, nos pedían a su vez que cediésemos en esos mismos principios para pactar con el Partido Socialistas. Pero esto es la política: asumir las contradicciones».

Noticias relacionadas

Francisco Igea afeó al PSOE los 34 puntos que planteó a Ciudadanos, cuando «vio agotada la posibilidad de acuerdo», por su carácter rudimentario y esquemático. «No era un programa de gobierno y no era serio, señores del Partido Socialista. Así no se hacen las cosas. Cuando a nosotros se nos acusa de perseguir cargos, se niega la realidad. Durante el mes de negociaciones, dedicamos más de tres semanas al programa, a medidas concretas, y no a hablar de sillones ni de consejerías».

El próximo vicepresidente de la Junta defendió que el acuerdo de cien medidas pactado con el PP encierra más referencias a la despoblación que plantea en el punto 78. «La tarifa plana en el mundo rural va a ayudar a frenar la despoblación. La bajada del IRPF en las poblaciones de menos de 5.000 habitantes ayudará también. Lo que hicimos en la medida que tanto critican es abrir a todos los grupos para que colaborasen en la lucha contra la despoblación».

En su intervención, Francisco Igea señaló también que la comisión planteada para revertir la concesión público-privada del Hospital de Burgos (HUBU) tendrá en cuenta a las Cortes de Castilla y León. «Digo yo que ustedes querrán estar en esa comisión», espetó al Grupo Socialista. «No queremos que suponga un nuevo repago a algo que ya está excesivamente pagado. Digo yo que no les tendría que molestar, a no ser que ustedes quieran volver a pagar a la concesionaria por cuarta vez la construcción».

El gobierno conjunto PP-Cs garantizará, según expuso Igea, una «apuesta por la libertad» para que «uno pueda decidir si quiere dejar de sufrir o de recibir un tratamiento que no le lleva a ninguna parte»: «No tiene nada que ver con apostar por la muerte. La vida es poder ejercer tus derechos hasta el último de tus días y eso es lo que vamos a garantizar en esta comunidad».

El líder de Cs afeó al PSOE que plantease 34 puntos esquemáticos cuando vio agotada la posibilidad de acuerdo

Igualmente, el portavoz de Ciudadanos en las Cortes autonómicas recordó que «ningún fascista, rojo, azul o mediopensionista» va a apartar a su partido de la defensa del colectivo LGTBI y la elaboración de una ley contra la discriminación sexual. «Lo sucedido este fin de semana en Madrid es una auténtica vergüenza para los que luchan por la igualdad», proclamó, en referencia a los incidentes registrados con cargos de Ciudadanos en la Manifestación del Orgullo.

Entre sus aspiraciones para el ejecutivo autonómico que presidirá Alfonso Fernández Mañueco, está la de remar juntos, sin «zancadillas» que decepcionen «a la ciudadanía». «Este gobierno nace para los ciudadanos. Si se percibe como continuidad habremos fracasado. Nacemos para el cambio. Si nos hacemos trampa en el solitario, los ciudadanos nos lo demandarán».

Y, en el final de su alocución, Igea volvió, con Daniel el Mochuelo, al universo rural de Delibes, un mundo que ha cambiado en buena parte, pero que «sigue siendo un espejo donde mirarse». «Progreso y tradición no son incompatibles. No podremos mantener nuestras tradiciones si no mantenemos nuestra tierra dentro del progreso».