Mastines y pastoreo tradicional, la fórmula para proteger el ganado de los lobos

El ganadero Alberto Fernández , con algunos de los mastines con los que protege a sus ovejas de los lobos./Mariam A. Montesinos
El ganadero Alberto Fernández , con algunos de los mastines con los que protege a sus ovejas de los lobos. / Mariam A. Montesinos

Un proyecto europeo pone a ganaderos de Sanabria como ejemplo de buenas prácticas y de coexistencia con el cánido

Alicia Pérez
ALICIA PÉREZ

'Rayo', 'León', 'Balto', 'Nala', 'Breta', 'Pistolo', 'Tobi' o 'Linda' son algunos de los nombres de los quince mastines que tiene Alberto Fernández, ganadero de la localidad de Santa Colomba de Sanabria, en la provincia de Zamora, para protegerse de los ataques de lobo ibérico, en una zona lobera por excelencia. A ellos se suman 'Lasy', 'Rita', 'Samba', 'Drago', 'Leona', 'Luna' y así hasta quince.

Cuando salen al campo con el ganado, los perros de trabajo no dejan ningún hueco del rebaño sin vigilar. Están de batida constante, por delante, por detrás, por todos los lados.

Alberto Fernández, que tiene 35 años y más de 1.000 ovejas en extensivo de raza castellana y merina para la producción de carne, ha sido identificado por el proyecto Life Euro Large Carnivores de WWF como ejemplo de buenas prácticas en el manejo de ganado y de coexistencia con el lobo. Este proyecto, que está en su fase inicial y que tendrá una duración de cinco años, aúna experiencias de 16 países europeos para mejorar la convivencia con grandes carnívoros en Europa a través de la comunicación, la cooperación transfronteriza y el intercambio de conocimiento.

La iniciativa ha puesto el foco en los ganaderos de la comarca de Sanabria, que siempre han coexistido con el lobo y que conocen las prácticas y medidas preventivas «como ejemplo de saber hacer a nivel europeo», según explica Blanca Berzosa, responsable de proyectos de coexistencia entre ganadería y grandes carnívoros de la organización de conservación de la naturaleza WWF.

«Lo que hago yo lo hacemos muchos ganaderos y sobre todo en la provincia de Zamora porque es lo que nos toca, convivir con el lobo porque si no te toca marcharte fuera», explica Alberto Fernández sobre su modo de trabajo para prevenir los ataques de lobo, una fórmula que, según explica, siempre ha sido utilizada por los ganaderos de la zona, en la que siempre ha existido el cánido.

«Con el manejo que tengo, con mis mastines y en la zona en la que estoy, que hay mucho lobo, no tengo ataques», afirma el ganadero y cuenta su experiencia por si puede ayudar a otros profesionales del sector, aunque asegura que «cada maestrillo tiene su librillo» y que a otros les pueden funcionar otros métodos como tener burros.

Pastoreo tradicional

Las claves de su trabajo son la utilización de mastines, la práctica del pastoreo tradicional y encerrar a las ovejas por la noche. Esto no es fácil, ni barato, pero el joven ganadero prefiere dormir tranquilo y sin sobresaltos. «Soy capaz de coexistir con el lobo, que no quiere decir que sea barato, que no dé trabajo ni que no tenga pérdidas económicas, que seguramente las tenga igual que los compañeros que tienen ataques», manifiesta en su explotación ganadera de Santa Colomba, situada junto a una zona de castaños milenarios.

Y es que los quince mastines de Alberto comen veinte kilos de pienso diarios, lo que supone un gasto de 10 euros al día, más los gastos de veterinario y los asociados al chip de los perros. «Las pérdidas están ahí», afirma, «pero el dormir tranquilo, eso no te lo paga nadie».

El joven explica que no hay una fórmula para saber cuántos mastines se necesitan para evitar los ataques, pero que en su caso tiene quince porque en la zona hay mucho lobo.

Este método de trabajo, que lo aprendió de su padre, le ha resultado exitoso en los seis años que lleva como propietario de la ganadería Aldonza, un tiempo en el que no ha sufrido ninguna lobada. «Con este manejo hemos conseguido no tener ataques con la carga de lobos que hay en esta zona de Sanabria y de momento, lo estamos consiguiendo».

Alberto Fernández también practica el pastoreo tradicional, que supone estar todo el día con las ovejas en el monte, donde las acompaña y vigila. «El pastoreo tradicional es lo que hacían nuestros abuelos, que no se podían permitir el lujo de tener un ataque porque estaba todo muy justo y la supervivencia era supervivencia pura y dura», señala. Y es que en Sanabria han existido lobos siempre, por lo que «no nos ha quedado más remedio que convivir con él». Esto ocurre también en la actualidad, cuando el joven indica que el monte está abandonado y el lobo está por la zona «como Pedro por su casa».

Alberto Fernández es propietario junto a Rosa González de la ganadería Aldonza, que hace un año creó la marca 'Pastando con lobos' para sus productos cárnicos de cordero. Se trata de un proyecto certificado por las ONG GREFA y Pacto Mundial.

El nombre de su marca hace referencia a su filosofía. El ganadero sanabrés defiende la coexistencia del ganado y el cánido porque «toda la vida se ha convivido con el lobo». Cree que tiene que haber un equilibrio y que lo tiene que gestionar la administración.

En este sentido, considera que tendrían que existir unas ayudas preventivas o una compensación directa por esa convivencia de la ganadería con el lobo y que sirviera para incentivar las medidas de prevención.

El precio de coexistir

Para ello, cree que se tendría que hacer un estudio de lo que cuesta a las explotaciones la coexistencia con el depredador en las diferentes zonas y que la administración pague una parte de esos costes y el ganadero, la otra parte. «No tenemos que cargar todo el peso de la prevención sobre los ganaderos. La sociedad tiene que entender que si queremos lobo, el lobo hace daño a la ganadería», afirma consciente de que «coexistir vamos a tener que coexistir siempre porque no es bueno que no haya lobo, igual que tampoco es bueno que haya tantos como se está empezando a notar».

Cuando se producen ataques, entiende que la administración tiene que pagar los daños en base no solo al precio del animal en lonja, sino también al lucro cesante que supone la pérdida. «No tenemos ganado por amor a la naturaleza, sino para poder vivir de él y sacarle un beneficio económico». También pone el énfasis en la necesidad de que exista una normativa sobre perros pastores.

Alberto Fernández apuesta por el equilibrio y cree que «igual que el lobo tiene que estar un poco educado y tener miedo a la civilización, los ganaderos tenemos que estar un poco educados y tener miedo al lobo». Él lo tiene y por eso pone medidas preventivas. En su explotación, muestra un perro mastín de tan solo tres días y llama a las ovejas 'Ita' y 'Chopi' por su nombre. Éstas aparecen de entre el rebaño y acuden a su llamada.