Las pruebas del caso del cambiazo de los ataúdes en Valladolid

Las evidencias de los 'cambiazos' que el empleado de incineraciones guardaba en una bolsa de deporte para extorsionar a su exjefe pueden conducir a este al banquillo

M. J. PASCUAL
Las imágenes de los cadáveres
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Las imágenes de los cadáveres

El 3 de agosto de 2017, funcionarios de la Brigada Provincial de la Policía Judicial de Valladolid entraban con Justo M. G. en su vivienda de Santovenia de Pisuerga. En una bolsa de deporte, el que había sido entre 1995 y 2015 el empleado que recibía a los visitantes, controlaba las sepulturas y se encargaba del servicio de incineración en el cementerio de esa localidad, propiedad de Parque El Salvador, guardaba tres ficheros con esta anotación a mano: 'Incineraciones que se debían haber hecho en el tanatorio pero se hacen en el cementerio, sin caja'. En la bolsa y en un frigorífico de la vivienda se encontraron fotografías de fallecidos cuyos féretros fueron sustituidos por otros de menor valor y que el chantajista remitió a su exjefe Ignacio Morchón Alonso.

Apuntes sobre las cenizas
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Apuntes sobre las cenizas

Hoja de algunas de las libretas manuscritas con anotaciones con las filiaciones de los finados y apuntes sobre el uso fraudulento de cenizas.

Trece libretas unidas por gomas
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Trece libretas unidas por gomas

Los ficheros encontrados, organizados por años (2013, 2014 y 2015), contenían decenas de partes de defunción convenientemente cumplimentados y con notas manuscritas en la parte posterior. Dentro de la bolsa, los policías encontraron también dos tacos de 13 libretas cada uno unidos por gomas. En estos cuadernillos de cuarto de folio, había notas tomadas de su puño y letra, como después corroboraron los peritos calígrafos, que fueron realizadas entre 1998 y 2015.

Mensajes de extorsión
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Mensajes de extorsión

Notas de extorsión que envió el exempleado del cementerio de Santovenia («lo que me corresponde por todo lo robado para ti y tu familia»).

La piedra angular del caso Ignis
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La piedra angular del caso Ignis

El empleado siguió insistiendo en recibir dinero porque decía haber sido «el autor material de la sustitución de los féretros». Llegó a mandar cartas y fotos por WahtsApp de féretros abiertos con los cadáveres en el interior y un cartel manuscrito encima con el nombre del finado y la fecha, amenazando con «llevar todo a El Norte de Castilla». Ahora, todo este material, que no sirvió al chantaje, es la piedra angular del caso Ignis.