Ribera y Arlanza afrontan la temporada con buenas expectativas, pero sin hacer previsiones

Viñas de la DO Vinos del Bierzo/César Sánchez/ICAL
Viñas de la DO Vinos del Bierzo / César Sánchez/ICAL

Las DO de Castilla y León encaran las vendimias con optimismo, pues la humedad no ha hecho mucho daño y se recuperarán cosechas

S. GALLO/ICAL

Las denominaciones de origen de Castilla y León tienen unas buenas expectativas para la vendimia de este año, tanto en cantidad como en calidad de la uva. En declaraciones a ICAL, los responsables de los consejos reguladores han detacado que la recogida vendrá marcada, en términos generales, por la «normalidad».

Las plantas están sanas, pese a la humedad, gracias a los tratamientos acometidos. Y las fechas de inicio de recogida de la uva y las cantidades recuperarán en términos generales su tónica habitual, después de la excepcionalidad que se vivió el año pasado como consecuencia de la sequía y de las heladas que afectaron a las plantaciones, en especial en algunas zonas de la Comunidad.

Con las particularidades y expectativas propias de cada zona vinícola de Castilla y León, las previsiones apuntan al optimismo, con cantidades de uva que se estima que recuperarán los valores normales, después de la caída casi generalizada que se vivió el año pasado. Una situación generalizada salvo en la zona de los vinos Tierra de León, donde se apunta a la recogida este año del 55 por ciento de la uva de una campaña normal por el daño que el hielo ocasionó en 2017 a las plantas, que no estarán totalmente recuperadas hasta dentro de dos o tres ejercicios.

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Por lo que se refiere a la DO Ribera del Duero, Enrique Pascual, su presidente, opta por la cautela y prefiere no dar datos, siguiendo la tónica de la entidad. Eso sí, Pascual reconoce que la previsión de vendimia de este año «tiene buena pinta» y se espera «buena calidad». Sin embargo, aún «queda mucho» para el inicio de la recogida que, dependiendo de la meteorología de lo que resta de agosto y del mes de septiembre, se prevé que arranque a principios de octubre.

Sin lanzar las campanas al vuelo, el presidente de la DO Ribera de Duero insiste en que no se han registrado problemas sanitarios en las cepas, como consecuencia de las abundantes lluvias en primavera y las altas temperaturas.

Por su parte, el director técnico de la DO Arlanza, José Ignacio Marqués, reconoce que esta entidad suele ser «la más remolona» en la vendimia, además de que el mes que marca la calidad de la uva es septiembre, por lo que aún resulta pronto para avanzar resultados. Con las plantas «bloqueadas» en agosto por el fuerte calor, que han superado gracias a las reservas de agua acumuladas, se confía en que se produzca algún chaparrón que lave la planta y la desestrese, y un contraste térmico entre el día y la noche para mejorar la maduración.

Las vides en Arlanza están «bloqueadas» por el calor, pero aguantan gracias a las reservas de agua

Las plantas se vieron debilitadas tras vivir el año pasado una situación «muy complicada» y por eso este año no se han desarrollado «en condiciones óptimas». Pero las lluvias de primavera han tenido efectos beneficiosos, la planta ha crecido bien y este año se augura que se podrá recoger una cosecha de entre 800.000 kilos y un millón.

Optimismo casi generalizado

También en la DO Rueda se espera una cosecha «buena en cantidad» si bien su presidenta, Carmen San Martín, considera que aún es «prontísimo» para hacer valoraciones más concretas, aunque la estimación «es buena».

En El Bierzo acaba de comenzar el envero, que se encuentra en plenitud en toda la comarca , y aunque se ha detectado algo de mildiu en algunas zonas, este ha sido tratado por los viticultores y no ha generado ningún tipo de problema, con lo que es posible afirmar que las condiciones fitosanitarias, en general, están «bien», explicaron a Ical fuentes de la Denominación de Origen.

Buenas son también las previsiones en la DO Cigales. Aunque no se alcanzará la producción «de récord» de ocho millones de kilos, se estima que la vendimia de este año podría llegar a «cantidades lógicas» de 6,7 millones, una cifra habitual y muy por encima de los 5,7 millones de kilos que se recogieron el año pasado, cuando se registró una merma en la producción del 13 por ciento.

Tierra de León registrará una caída de la producción, que se estima en casi la mitad

Mientras, en la DO Toro no descartan la posibilidad de recuperar la producción de 23 millones de kilos alcanzada hace dos años, y prevén una cosecha «regular» de entre 21 y 24 millones.

El director técnico de la DO Tierra del Vino, Javier Aparicio, apunta a que la uva este año se encuentra «bastante sana» a pesar de que se ha visto afectada por «algún toque» de mildiu pero «nada destacable». Las previsiones apuntan a la posible recogida de entre 800.000 y 900.000 kilos, un término medio entre el millón de kilos que se obtuvo hace dos años y el medio millón del año pasado.

En la DO Arribes se espera una campaña «muy normal» con una cosecha alrededor del millón de kilos. Si el año pasado fue «atípico» por las heladas y la sequía, este año lo ha sido por el calor y las lluvias, y se espera una producción muy parecida a la del año pasado que empezará a recogerse entre el 20 y 25 de septiembre.

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