El campo mira con recelo al cielo, tras unas lluvias que amenazan con mermar las cosechas

El campo está verde pero, en algunas zonas, encharcado o afectado pro enfermedades/PCR
El campo está verde pero, en algunas zonas, encharcado o afectado pro enfermedades / PCR

Las heladas, las tormentas y el granizo han puesto al campo burgalés en una situación «complicada», que podría agravarse si no deja de llover

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Ya dice el refranero español que nunca llueve a gusto de todos. La sequía marcó las cosechas en 2017, con caídas más que significativas de las producciones. El 2018 comenzaba con lluvias y, al inicio de la primavera, los agricultores tenían esperanzas de poder celebrar una buena campaña. Sin embargo, el exceso de agua de las últimas semanas hace peligrar algunas cosechas, así que se mira al cielo y se pide que deje de llover y, sobre todo, que paren las tormentas.

Félix Arribas, presidente de UCCL Burgos, reconoce que «hay de todo» en el campo burgalés, desde zonas muy buenas a otras que han permitido ya gran parte de la cosecha. Eso sí, se puede hablar en términos generales de una situación «complicada». El agua casi siempre viene biene, pero no si cae en tromba o viene acompañada de granizo.

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Por ejemplo, la granizada caída el pasado fin de semana en zonas de La Ribera, y la cayó días atrás en el Arlanza, han ocasionado algunos daños en los viñedos. Si bien los primeros peritajes hablan de pérdidas del 90%, se refieren a parcelas muy puntuales, y Gabriel Delgado, de UPA, insiste en que aún es pronto para valorar esos daños. Lo que Delgado sí tiene claro es que el granizo es ahora una de las principales preocupaciones de los agricultores.

También el exceso de agua. Hay muchas tierras que están encharcadas, en otras están proliferando las malas hierbas y en no pocas la humedad está generando enfermedades. Además, Arribas recuerda que ese exceso de agua está impidiendo la entrada en las parcelas para aplicar los tratamientos que podrían poner fin a las enfermedades. Así las cosas, el presidente de UCCL teme una merma de las cosechas en el cereal, y wa posible que en otros cultuivos como al remolacha o la patata.

A ello se suma que el maiz o la soja todavía no se han plantado en muchas zonas, porque la tierra está encharcada. «A ver si las lluvias dan una tregua y se puede entrar», pide Arribas. Por su parte, Gabriel Delgado recuerda que, en ciertos casos, los cultivos ya arrastran daños previos por el zabro, en zonas como La Bureba. De ahí que el responsable de UPA afirme que «llueve sobre mojado».

Sin aventurarse

Así las cosas, tanto Félix Arribas como Gabriel Delgado son muy cautos a la hora de hablar del resultado de la cosecha. Si días atrás la Consejería de Agricultura y Ganadería hablaba de unas previsiones, en cereal, de 1,5 millones de toneladas de grano, en el campo no lo ven tan claro. Falta mes y medio para iniciar la cosecha y «las cosas no son como empiezan sino como acaban». Hasta que el grano no está en el granero, no se puede hablar de cifras.

Delgado reconoce que la cosecha será buena donde el campo esté bien, pero si hay exceso de agua, enfermedades o granizo, las previsiones se pueden incumplir. Además, las heladas de mayo también han hecho daño y, por ejemplo, en la DO Arlanza calculaban días atrás una pérdida del 40% en la produción. Habrá que esperar.

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