Las lluvias «dan aire» al campo pero se necesita más agua para garantizar las cosechas

Las cosechas del pasado año fueron catastróficas, como muestra la imagen/Antonio Quintero Acero/El Norte
Las cosechas del pasado año fueron catastróficas, como muestra la imagen / Antonio Quintero Acero/El Norte

El sector agrario recibe con alegría lluvias y nieve, pues han paliado la intensa sequía, pero recuerdan que la camapaña de 2018 todavía no está salvada

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

La lluvia ha venido muy bien al campo burgalés, pero «queda mucha campaña por delante». La primavera tiene que ser lluviosa, cálida y con poco viento, que siempre reseca el terreno. Además, el regadío necesita mayores garantías, pese a que los embalses se han recuperado. Y, solo así, podría darse una buena temporada en Burgos, aunque nunca compensará la catastrófica de 2017, pues «lo perdido perdido está».

Félix Arribas, de UCCL, y Gabriel Delgado, UPA-COAG, insisten en que las perspectivas son buenas, pero no se pueden lanzar las campanas al vuelo. Arribas afirma que la lluvia «ha dado un poco de aire» a los agricultores; «ha venido fenomenal» pues no ha agravado la sequía. En la zona norte, ha llovido bastante. En la zona sur, la tierra tiene agua para mantener el cultivo pero no es suficiente, apunta Arribas.

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Tiene que llover todavía más «para garantizar el futuro de la cosecha». Lo «ideal» sería una primavera con lluvias semanales y sol, porque si deja de llover y se levanta el aire, «estamos igual que estábamos». Y de la misma opinión es Delgado. El responsable de la Alianza por la Unidad del Campo UPA-COAG insiste en que la lluvia hacía falta, aunque haya ocasionado algún encharcamiento puntual, y ahora lo que se necesita es calor, «para que vaya tirando».

Lo perdido, perdido está

Eso sí, nada compenserá las importantes pérdidas de la campaña de 2017, que alcanzaron el 70%. Se requeriría de dos o tres campañas muy buenas para compensarlo, pero si al menos viene un año bueno, «se pueden tapar agujeros», explica Félix Arribas, de UCCL. Y es que las ayudas puestas en marcha por las administraciones para paliar las consecuenicas de la sequía han sido «insuficientes», y los agricultores van tirando, acumulando deudas, «dejados de la mano de Dios».

Por otra parte, Gabriel Delgado recuerda que, además de la sequía, el campo ha sufrido (y está sufriendo) los efectos de plagas como la del conejo. También de los daños causados por la fauna salvaje, de ahí que Delgado aplauda la iniciativa de la Jefatura Provincial de Tráfico y de la Subdelegación del Gobierno de solicitar a la Junta un control del censo, pues la sobrepoblación, sobre todo de corzos, «es un problema muy grave».

 

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