Arlanza calcula pérdidas del 40% en la cosecha de uva por las heladas

Imagen de archivo de los viñedos del Arlanza/Pagos de Negredo
Imagen de archivo de los viñedos del Arlanza / Pagos de Negredo

La burgalesa es la única DO de Castilla y León, junto con Tierra de León, que pronostica una mala campaña

ICALBurgos

Los consejos reguladores de las denominaciones de origen de Castilla y León auguran para este año la recuperación de vendimias «normales» e incluso el registro de producciones «muy buenas». Aunque todavía es pronto para avanzar datos más concretos y calidades, se tiene confianza en que la producción sea positiva, sobre todo después de los malos resultados del año pasado, cuando las condiciones climatológicas adversas, en especial las heladas y la sequía, generaron caídas en la vendimia que en algunas zonas llegaron a alcanzar el 70 por ciento.

Por el momento, las condiciones están siendo buenas en general, y las tormentas, el granizo e incluso la bajada de temperaturas registrada en algunas provincias han ocasionado daños que podrían calificarse como menores de forma generalizada, sobre todo teniendo en cuenta el estado inicial de la viña, y en especial porque se trataría de deterioros muy lejanos a los registrados el año pasado.

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No obstante, las denominaciones de origen Arlanza y Tierra de León se desmarcan de esta primera valoración de la cosecha. En el caso de la DO Arlanza, las dos heladas caídas en mayo con una semana de diferencia hacen pensar en unas pérdidas del 40% con respecto a un año normal. Eso sí, estarían alejadas del 70% registrado el pasado año, quedándose en 600.000 kilos frente a los 1,5 millones que suele ser habitual en una entidad que cuenta con unas 400 hectáreas.

En declaraciones a ICAL, la secretaria general de la entidad, Elisa Fernández, ha asegurado confiar en que a partir de ahora continúe una climatología «acorde a cada mes». La luvia suave «no le hace mal a la viña», aunque también será necesario que empiece el calor dentro de poco, ha insistido. Por el momento se prevé un retraso de unas dos semanas respecto a una campaña normal, algo que «no es importante» y que podría «recuperarse próximamente» y a día de hoy la cepa tiene «reservas importantes» lo que permite afirmar que se está «un poco mejor que el año pasado».

Por lo que respecta Tierra de León, se calcula un 10% de pérdidas en la producción de albarín como consecuencia de una helada «puntual» registrada hace unas semanas. El presidente, Rafael Blanco, explica que la campaña está siendo por ahora «normal» salvo por alguna helada puntual que ha causado daños en la zona de Valdevimbre. A ello hay que sumar también las pérdidas por las cepas dañadas por el hielo del año pasado -hay que replantar unas cuatro hectáreas de albarín- y que tardarán «dos o tres años en recuperarse».

Normalidad

Mientras, en Ribera del Duero se espera «cierta normalidad» después de una etapa «dura» registrada el año pasado, donde la producción fue «cortísima» con apenas 55 millones de kilos, un dato «escandalosamente bajo» frente al centenar que es habitual alcanzar en una temporada normal. Su presidente, Enrique Pascual, es prudente dado que quedan meses para la vendimia, pero augura la recuperación de los ejores datos dadas las condiciones que se están dando a día de hoy.

El invierno ha dejado humedad y hay «fondo en la tierra», por lo que salvo contratiempos importantes, se espera que la campaña se haya «normalizado», pero por el momento la viña «tiene buena pinta», reconoce Pascual. Además, las posibles heladas e incluso el granizo no ha afectado a la zona y suelen ser fenómenos «en zonas localizadas» además de que entran dentro de lo habitual dentro de la campaña.

La DO Rueda también prevé «una buena campaña», aunque son muchas aún las circunstancias que pueden darse en los próximos meses. El descenso en la producción del año pasado, que rozó el 23 por ciento limitando la producción a unos 83 millones de kilos de uva, se debió fundamentalmente a la sequía, una situación totalmente contraria a la de este año, en la que la pluviometría es «amplia» aunque por el momento se estima un retraso de entre 15 y 20 días, algo que, sin embargo, dependerá del calor en las próximas fechas.

También tienen buenas previsiones en Bierzo, aunque fuentes de la entidad advierten de que es probable que la vendimia en 2018 se lleve a cabo «un poco más tarde» que la del año pasado, cuando se adelantó, lo que hará que se recuperen tambien «fechas consideradas normales y habituales». La previsión que se tiene es «muy buena», aunque todo dependerá de cómo transcurran a partir de ahora los procesos de floración, cuajado y envero que todavía están por venir.

El presidente de la Denominación de Origen Cigales, Julio Valles, augura una cosecha «abundante y buena» si las condiciones que se dan a partir de ahora son «normales» después del agua que ha caído hasta el momento. Y normalidad es lo que se resalta también desde la DO Arribes, donde su director técnico, Carlos Capilla, se muestran «contento» con las lluvias de esta primavera, lo que ha favorecido el brote correcto de la planta y niega daños «mientras no haya accidentes meteorológicos como heladas o granizo», que sí podrían ser perjudiciales.

En la DO Toro, su presidente, Felipe Nalda, precide que con las reservas de agua y una climatología «normal» en el resto del proceso se tendrá una cosecha «muy buena» tanto en calidad como en cantidad. Se espera recuperar la caída del año pasado en la producción, que se quedó en 15,5 millones de kilos frente al histórico de 23 millones. Sin embargo, reconoce que «es muy pronto» para que se mantengan las previsiones, y espera que «lluva un poquito y llueva bien».

Finalmente, en Tierra del Vino temen la aparición de enfermedades por exceso de aguas. «Habrá que estar pendientes de enfermedades como el oidio o el mildiu, que siempre son favorecidos por la humedad y altas temperaturas», ha explicado el director técnico de la entidad, Javier Aparicio. De momento, «todo va dentro de la normalidad».

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