César Manrique, cien años del arte que nació entre el malpaís y los volcanes

César Manrique./
César Manrique.

La Fundación que lleva su nombre inicia esta semana un programa que recuerda al pionero de la cultura universal que unió arte, naturaleza y sostenibilidad

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

El haber nacido en la isla de Lanzarote a principios del siglo XX marcó la vida de César Manrique que supo unir arte y sostenibilidad. La creación de este canario universal va de la mano de un medio ambiente, hostil por la dura orografía de la isla conejera, donde la vida y el color nacen bajo el sol, entre el malpaís -las duras costras dejadas por la lava- y los volcanes que la originaron. Este miércoles comienzan los actos que conmemoran el centenario de nacimiento de Manrique bajo el lema 'El desafío inmediato del presente: una humanidad contemporánea del futuro'.

Corría el año 1919 en el que la humanidad trataba de olvidar la Gran Guerra, cuando un 24 de abril nacía en la capital de la isla, Arrecife, César Manrique. Venía al mundo en el seno de una familia de clase media y pronto los lápices le llamaron la atención. Le gustaban los representantes de las que eran entonces nuevas corrientes. Venía con interés los cubismos, los impresionismos y todo lo que venía de pintores como Henri Matisse o Pablo Picasso.

Cuando no había cumplido los 20 años se alistó en las filas de los militares que se alzaron contra la república y combatió como miembro del arma de Artillería a lo largo de toda la Guerra Civil, una experiencia que obvió a lo largo de toda su vida tras quemar el uniforme a su regreso a casa. Retomó sus estudios y se matriculó en Facultad de Arquitectura de la Universidad de La Laguna (Tenerife), pero pronto se dio cuenta que eso no era lo que le gustaba.

Su inquietud por el arte le llevó a buscarse los medios para ingresar como becado en la Escuela Superior de Bellar Artes de San Fernando, en Madrid. De esa época son sus primeras obras, que espuso en 1942 en su ciudad natal. Dos años después de graduaba y emprendía su gran aventura en el mundo del arte.

En 1950 fundó la galería Fernando Fé. En esta década participa activamente en la renovación de la pintura abstracta española. Tras una primera etapa de figuración moderna y colorista, seguida de una abstracción lírica que incorpora rasgos de raíz constructiva, se adentra a, partir de 1959, en el informalismo matérico. Su pintura se desarrollará como una metonimia del paisaje volcánico de su isla natal, fundada en alusiones a la orografía de Lanzarote.

Los Jameos del Agua.
Los Jameos del Agua. / Fundación César Manrique

Pronto sus obras comenzaron a cobrar importancia y le llegan encargos que su arte formar parte de distintos edificios públicos. Especial importancia para Marique tuvieron sus murales en el parador de turismo de Arrecife o en el aeropuerto de Guacimeta en Lanzarote, unas instalaciones que hoy llevan su nombre.

Los años 60 comienza con la proyección internacional de este artista canario, con exposiciones en distintos países. Sin embargo, César Manrique añoraba sus origenes, por lo que se trasladada a Lanzarote y junto al arquitecto Fernando Higueras emprende el desarrollo de ideas dirigidas a la creación de espacios tanto en su isla como en el resto de las Canarias, entre los que destacan Los Jameos del Agua, el horno del Timanfaya, el Jardin de Catus y el Mirador del Río (Lazarote), los Lagos Martianez (Tenerife), el Mirador de El Palmarejo (La Gomera) y el Paseo Maritimo (Céuta), entre otros. A principios de los 80 creó el diseño de La Vaguada, uno de los primeros centros comerciales de Madrid.

Fundación César Manrique en Lanzarote, antigua casa del Artista.
Fundación César Manrique en Lanzarote, antigua casa del Artista. / Fundación César Manrique

«El sentido más sabio es rodear de la mayor belleza, en el mejor sentido de la palabra, el entorno donde el hombre habita, realizando de todas las maneras la adecuación para su felicidad, comodidad y tratando de despertar agudamente su capacidad de poder ver y sentir con asombro y con conciencia de todo lo que poseemos», destacaba el artista en 1973.

Especial interes tiene su casa en Taro Tahíche, construida en el interior de cinco burbujas de lava. Hoy es centro de la Fundación que lleva su nombre. Murió en Murió en un accidente de tráfico el 25 de septiembre de 1992, cerca de la sede de la fundación.

Taller de César Manrique, en la sede de la Fundación.
Taller de César Manrique, en la sede de la Fundación. / C. Gómez Aguilera.

Para entonces César Manrique se había convertido en pionero de la cultura universal en el campo de las relaciones entre arte y naturaleza, y en la sostenibilidad ambiental y territorial. Un creador singular que practicó la integración de las artes en grandes espacios naturales. Una gran conciencia crítica y propositiva que convirtió una Lanzarote en una obra de arte.

Por su trabajo artístico y medioambiental en Lanzarote, César Manrique recibió distintos premios, entre los que cabe destacar el Premio Mundial de Ecología y Turismo (Berlín, 1978), el Goslarer Mönchehaus-Preis für Kunst und Umwelt 1981 (Goslar, 1981), Premio Europa Nostra (1985) y el Fritz Schumacher de la Fundación F.S.V. (Hamburgo, 1989).