Italia despide a Bertolucci con una capilla ardiente en el Campidoglio

Una mujer da su último adiós al cineasta italiano Bernardo Bertoluci tras abrirse su capilla ardiente instalada en la Sala de la Protomoteca del Ayuntamiento de Roma. /Massimo Percossi (Efe)
Una mujer da su último adiós al cineasta italiano Bernardo Bertoluci tras abrirse su capilla ardiente instalada en la Sala de la Protomoteca del Ayuntamiento de Roma. / Massimo Percossi (Efe)

Hasta 'L'Osservatore Romano', el diario de la Santa Sede, lamenta la muerte del director de cine y aplaude su capacidad para la «migración artística»

DARÍO MENORCorresponsal en Roma (Italia)

A primera hora de este lunes moría Bernardo Bertolucci en su casa de Roma, pero en ese mismo momento nacía su mito, el de una leyenda del cine que será recordado como uno de los creadores que mejor retrató en la gran pantalla el siglo XX, ese 'Novecento' que dio título a la más ideológica de sus películas.

La veneración que muchos italianos sienten por el director de cine, fallecido a los 77 años, se respiraba en la sala Protomoteca del Campidoglio, sede del Ayuntamiento de Roma, donde a las 10 de la mañana de este martes se instaló su capilla ardiente. Cientos de amigos y personalidades del mundo de la cultura pasaron por esta majestuosa estancia para despedirse del autor de joyas del séptimo arte como 'Último tango en París' o 'El último emperador'.

Los admiradores de Bertolucci encontraron su cuerpo dentro de un sencillo ataúd abierto y rodeado de plantas. Hubo quien le lanzó besos, otros que depositaron flores a los pies del féretro y quienes se detuvieron varios minutos frente a sus restos para despedirse en silencio de un amigo y compañero, como hizo el cineasta Giuseppe Tornatore. No había en la sala ni rastro de símbolos religiosos. Su presencia habría sido inconsecuente con un creador que nunca renunció al comunismo.

El de hoy será sólo el primer acto de la despedida a Bertolucci, pues al funeral, que se celebrará de manera privada por deseo de la familia, se unirá la ceremonia de homenaje abierta al público que tendrá lugar el jueves 6 de diciembre en el teatro Argentina, situado en el centro de Roma.

En verano llegará un reconocimiento que, a buen seguro, le habría encantado. Se trata de la proyección de todas sus películas en la plaza de San Cosimato del barrio de Trastévere, donde vivía el director. Los responsables de esta iniciativa son un grupo de jóvenes que ocuparon un cine cerrado, el América, y que durante las noches estivas ofrecen de forma gratuita a los vecinos joyas del séptimo arte. Bertolucci estaba muy unido a ellos.

«Era nuestra guía, nuestro maestro, pero sobre todo era una especie de padre putativo que siempre nos defendió y ayudó. Hoy nos sentimos de verdad huérfanos», se lamentaba en las páginas de 'La Repubblica' de este martes Valerio Carocci, uno de los jóvenes de la asociación Cinema América.

Entre la cascada de reacciones que ha provocado la muerte de Bertolucci llama la atención la de 'L'Osservatore Romano', el diario de la Santa Sede. En un artículo titulado 'Director camaleón', aplaude su capacidad para la «migración artística» y mira con ojos nuevos 'Último tango en París', que en el año de su estreno (1972) provocó una furibunda reacción entre el conservadurismo católico.

El periódico vaticano recuerda que esta cinta erótica «suscitó escándalo», pero reconoce que «con la distancia del tiempo es bastante evidente cómo la deriva moral de los protagonistas está inscrita en una representación de la decadencia».

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