Gastrohistorias

La era de la Minipimer

Imágenes del recetario de la batidora Minipimer MR2, ca. 1965./Todocolección
Imágenes del recetario de la batidora Minipimer MR2, ca. 1965. / Todocolección

Esta batidora eléctrica, inventada por el diseñador barcelonés Gabriel Lluelles en 1959, cambió el modo de cocinar en muchos hogares españoles

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

Que levanten la mano los que sigan haciendo la mahonesa a brazo. O el gazpacho, o montar claras a base de sudor y músculo. Alguno habrá, sin duda, convencido de que no hay nada como el esfuerzo manual y de que el gazpacho majado en el dornillo ni está superado ni es comparable con las versiones espurias que ofrece la tecnología. Para todos los demás la batidora es un regalo caído del cielo, el pequeño electrodoméstico que llegó para hacernos la vida más fácil y la mahonesa en cinco minutos.

Las primeras batidoras eléctricas fueron del estilo de las que aquí llamamos «americanas», con un contenedor superior cerrado en el que las cuchillas trituran los alimentos. Desarrolladas durante los años 20 en Estados Unidos, llegaron a España a finales de los 40 de la mano de Turmix-Berrens, la marca creada por el ingeniero catalán Enric Berrens para comercializar productos de la empresa suiza Turmix. En 1945 Berrens funda Pimer (Pequeñas Industrias Mecánico-Eléctricas Reunidas), una pequeña factoría para la fabricación de ingenios eléctricos para el hogar, primero con componentes o licencias suizas y después con patentes propias. Molinillos de café, aspiradoras y máquinas para lavar ropa convivían en su catálogo con el gran producto estrella, la batidora Turmix Berrens, una verdadera revolución tecnológica que permitía triturar y picar toda clase de alimentos. El problema que tenía, pese a su considerable popularidad y a la aparición de varios recetarios dedicados a su uso, es que era muy difícil de limpiar.

Minipimer de juguete.
Minipimer de juguete. / Todocolección

En 1947 había entrado a trabajar en Pimer el hombre que solucionaría este entuerto: Gabriel Lluelles Rabadá (1923-2012). De aprendiz de forja artística pasó a proyectista delineante y perito industrial mecánico-eléctrico, carrera que la ayudó a llegar a ser jefe del servicio técnico de Pimer. Junto con el ingeniero alemán Rudibert Götzenberger, incorporado a la empresa en 1951, comienza a pensar en cómo convertir la batidora Berrens en un aparato más versátil y práctico. La misma idea había tenido poco antes el inventor suizo Roger Perrinjaquet, quien en 1950 patentó la primera batidora de brazo, la Bamix. Por su parte, Lluelles creó en 1959 la Minipimer MR1, la primera batidora eléctrica de mano fabricada en España. Con un botón en la parte superior y 14.000 revoluciones por segundo, la Minipimer podía sumergirse directamente en la cazuela u otros recipientes para triturar los alimentos, haciendo más cómodo su uso y su limpieza. Fue un éxito total.

En 1962, Pimer se fusiona con la empresa alemana Braun AG dando paso a Braun Española S.A., donde Lluelles se convierte en jefe del departamento de desarrollo. Surge entonces la Minipimer MR2 (1963), una versión mejorada con el interruptor de encendido en el mango, lo cual la hacía mucho más práctica. Ahora las cuchillas eran intercambiables, con posibilidad de usar accesorios para batir o mezclar, y en la caja además venía un vaso medidor, un filtro, una espátula o lengua de gato y un soporte para colgar la batidora de la pared, con capacidad para guardar también las cuchillas. Todo por 1102 pesetas, quedando el modelo anterior a un precio de 925 pesetuelas.

Portada de un recetario de los años 70 del siglo XX.
Portada de un recetario de los años 70 del siglo XX. / Todocolección

Los primeros anuncios de Minipimer destacaron su capacidad para ahorrar tiempo en la cocina. Algo exageradamente reducían el tiempo necesario para hacer una mahonesa a unos simples diez segundos: «Ligar a mano la mahonesa tiene su mérito, pero requiere práctica y sobre todo tiempo ¿Sabe usted cuánto tiempo invertirá en la preparación de la mahonesa utilizando Minipimer? ¡Unos 10 segundos!». También el gazpacho, la receta veraniega y española por antonomasia, era más fácil de preparar con la Minipimer, porque «su perfecto diseño y sólida construcción permiten un trabajo cómodo y rápido con muchas aplicaciones, y el gazpacho es un ejemplo evidente de sus posibilidades».

Para evitar suspicacias en contra de modernidades extranjerizantes, el recetario incluido con la batidora se esforzó en incluir múltiples platos tradicionales, desde el famoso gazpacho hasta la sopa de ajo, pasando por bechamel, salsa de tomate frito, pastel de merluza, lengua de ternera en salsa, compota de manzana o coca de San Juan. La Minipimer cambió tanto el trabajo de la cocina en España que en 1969, cuando la andaluza María Luisa Halcón fue elegida para representar a nuestro país en el certamen «Mujer ideal de Europa», ni corta ni perezosa hizo uso de esta mítica batidora para elaborar ante el jurado un gazpacho tradicional y dejar claro que la tradición ya no estaba reñida con la tecnología.

 

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