'Falstaff', la burla total del fanfarrón creado por Verdi que juega con todas las emociones

Cartel promocional de la ópera 'Falstaff', que encarnan en Madrid Roberto De Candia y Misha Kiria./Teatro Real
Cartel promocional de la ópera 'Falstaff', que encarnan en Madrid Roberto De Candia y Misha Kiria. / Teatro Real

El Real recibe una ambiciosa producción de la última ópera del compositor italiano concebida como un viaje «del realismo al sueño» | Bebe en Shakespaare para abordar la lucha de sexos en «un canto a la humanidad pleno de sabiduría y humor»

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Todas las emociones están en 'Falstaff'. La última y genial ópera de de Giuseppe Verdi (1813-1901) es sensiblemente diferente a cuanto hizo antes el gran compositor italiano. Una obra maestra de raíz bufa que aúna burla y compasión por la condición humana, que explora todas sus virtudes y defectos en un viaje emocional «del realismo al sueño» inspirándose en el teatro de Shakespeare para indagar en la eterna guerra de sexos. Lo hace jugando con todos los sentimientos, de los más sublimes a los mas bajos, un Verdi para quien «tutto è burla», esto es «todo es comedia y teatro puro».

Así lo creía el libérrimo compositor que escribió, ya octogenario, su segunda ópera cómica, estrenada en 1893 en la Scala de Milán. Y así lo destaca el francés Laurent Pelly, director escénico de la ambiciosa coproducción que aterriza en el Real. Entre el 23 de abril y el 11 de mayo ofrece once funciones de un montaje en el que participan otros tres grandes coliseos líricos: el Teatro de La Moneda de Bruselas, la Ópera Nacional de Burdeos y la Nikikai Opera Fundation de Tokio. A estos tres teatros viajará, cuando el telón caiga en Madrid, este fanfarrón que juega con todos los sentimientos, que divierte al mundo con sus miserias y que no paraba en el Real desde hacía 17 años.

'Falstaff' nace del fabuloso libreto de Arrigo Boito, que se inspiró en 'Las alegres comadres de Windsor', 'Enrique IV' y 'Enrique V' de William Shakespeare, y del genio musical de Verdi. El maestro de Busseto escribe una partitura «genial», despidiendo su carrera con un «canto de amor a la humanidad lleno de humor, sabiduría, vitalidad, hondura y regocijo» en «una experiencia total»», según Joan Matabosch, director artístico del Real.

«No es puramente bufa, es una ópera mixta, brillante, muy italiana y muy difícil. Todo el arco dramático, toda la experiencia humana, todas las emociones están en esta ópera rica y potente», confirma Laurent Pelly. «En su paleta musical y dramática están todos los colores, como en la la de un pintor que manejara todas las emociones. 'Falstaff' es tan complicada como la vida: su verdad encierra todas las posibilidades y todo los sentimientos: la felicidad, la alegría, la tristeza, el miedo, la valentía...», enumera.

Feminista

En su puesta en escena juega Pelly con una escenografía que «discurre entre la realidad y el sueño». «No me gusta el realismo en nada, y menos en la ópera», confiesa el director francés que apuesta por lo onírico y reconoce el sesgo feminista de «un drama total».

«Es una pieza universal, de enorme belleza, pero no me atrevo a decir que sea la ópera del #Me Too; decir eso sería utilizar un concepto reductor del que huyo», asegura Pelly. «Es, desde luego, una ópera feminista en la que las mujeres son más inteligentes que los hombres, pero mucho más universal y no reducible a un movimiento concreto». «La guerra de sexos está en la esencia del teatro de Shakespeare y se transmite en esta ópera», reconoce Pelly, responsable también de los figurines y que regresa Real donde ya dirigió 'La hija del regimiento', 'Hansel y Gretel' y 'El gallo de oro'.

Roberto De Candia y Misha Kiria encabezan los dos repartos y dan vida al obeso, histriónico y socarrón protagonista, el incomparable Sir John Falstaff, viejo compañero de armas y aventuras del príncipe Hal, el futuro Enrique V de Inglaterra. Al reinar, Enrique rompe con Falstaff que, sin la protección del soberano, se abandona a la bebida y a la gula, a la lascivia y la fanfarronería. Engreído hasta lo risible, sin dinero, ridículo y pretencioso seguirá, sin embargo, exhibiendo un gran talento, una dignidad hedonista y una inteligencia natural, materialista y cínica que acentúa su fuerte atractivo.

La ópera arranca en el cuartucho que representa el bar donde vive Falstaff, que quiere seducir a varias mujeres de la alta burguesía inglesa para hacerse con el dinero de sus ricos maridos: Alice Ford, -encarnada por Rebecca Evans y Raquel Lojendio-, a su hija Nanetta -Ruth Iniesta y Rocío Pérez- y Meg Page -Maite Beaumont y Gemma Coma-Alabert-.

Dirigirá la endiablada partitura el italiano Daniele Rustioni, gran especialista en Verdi con cinco 'falstaffs' en su batuta y que se enfrena a una partitura «de gran fuerza, brillante y difícil para la orquesta», y con expresiones de «un gran genio», que cierra la composición con «una fuga en do mayor».

José Luis Téllez, crítico, divulgador y gran experto en ópera resumen este 'Falstaff' como «un enérgico ajuste de cuentas con la sentimentalidad pequeñoburguesa, una incuestionable impugnación del melodrama y una exhibición del oficio y de la sabiduría musicodramática que impone su ley».

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