Y zarparon en busca de especias

Imagen del Atlas de Battista Agnese (1544) e imagen de satélite del estrecho de Magallanes./BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA / NASA
Imagen del Atlas de Battista Agnese (1544) e imagen de satélite del estrecho de Magallanes. / BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA / NASA

La travesía de Magallanes y Elcano por el estrecho que comunica los océanos Pacífico y Atlántico abrió nuevas vías de comunicación

CARMEN NEVOTLogroño

El 10 de agosto de 1519 partió desde Sevilla una flota capitaneada por Fernando de Magallanes y patrocinada por la corona española con 239 hombres y cinco naves. La expedición descendió el Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda y desde ahí zarpó a mar abierto rumbo al Oeste.

El plan no era circunnavegar la Tierra, buscaban sólo la isla de las especias, el lugar donde se producía el codiciado clavo y la preciadísima nuez moscada, que entonces eran el motor del mundo. Al completar un giro al planeta, navegando siempre en dirección oeste, dieron sin ningún tipo de planificación el primer paso hacia una nueva realidad hasta entonces desconocida: la globalización.

Cuatro meses después de iniciar la singladura a través del océano Atlántico, alcanzaron las costas de América del Sur. Costearon el litoral hasta llegar el 21 de octubre de 1520 al canal de las Once Mil Vírgenes. Habían descubierto el estrecho que estaban buscando y que después recibiría el nombre del capitán de la expedición: el estrecho de Magallanes, situado cerca de la punta del sur de América, que separa la Tierra del Fuego y el continente. De las cinco naves que partieron de Sevilla, sólo tres iniciaron esta travesía, la nao Santiago se había estrellado contra las rocas y la San Antonio desertó la primera noche de navegación por el canal y emprendió rumbo de regreso a España.

Treinta y ocho días después de iniciar la navegación por el estrecho, la tripulación avistó el océano en el otro lado. Ahí encontró una extraña y poco habitual calma que llevó a Magallanes a llamar a estas nuevas aguas océano Pacífico. Continuaron ruta hasta alcanzar la isla de Guam. Era el 6 de marzo de 1521 y diez días más tarde soltaron anclas en la isla filipina de Cebú. Allí Magallanes se reunió con el jefe indígena quien le convenció para que le ayudara a conquistar a una tribu rival que estaba asentada en la vecina Mactan. Una lucha encarnizada de la que Magallanes saldría muy mal parado. Recibió una flecha envenenada y sus compañeros de aventura iniciaron la retirada dejándole abandonado.

«Flacos como jamás hombres estuvieron», así describió Elcano a su tripulación al tocar tierra

Magallanes murió en aquella isla, pero su tripulación consiguió llegar a las Molucas en dos barcos. Habían llegado a su deseado destino para cargar las preciadas especias. De regreso, una de las dos naos que quedaban emprendió ruta a través del Pacífico y la otra siguió navegando al oeste bajo el mando del navegante vasco Juan Sebastián de Elcano, a través del Océano Índico, dobló el cabo de Buena Esperanza, y llegó al puerto español de Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522. «Flacos como jamás hombres estuvieron», así describió a su tripulación Elcano.

En este contexto y teniendo como telón de fondo uno de los hitos geográficos más importantes logrados en todo el planeta: el descubrimiento del primer paso oceánico que comunica el Atlántico con el Pacífico, España y Chile se volverán a dar la mano del 17 al 19 de junio durante la celebración del IV Foro Futuro en Español en Santiago de Chile, una iniciativa de Vocento, grupo líder en medios de comunicación de información general en España.

No es el único acto en el V Centenario de la primera vuelta al mundo. Vocento y la Amigos de los Grandes Navegantes y Exploradores Españoles (Agnyee) han sellado el proyecto '500 años después. A vela tras la estela de Elcano' para replicar el viaje que protagonizaron Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. El Pros, un velero de 21 metros, partirá desde Sevilla el 10 de agosto de 2019 y volverá a esta ciudad el 8 de septiembre de 2022. A lo largo de estos tres años, el velero recorrerá en seis grandes etapas los lugares históricos del viaje original haciendo parada en una docena de puertos, con eventos en cada uno de ellos.