Supercopa Endesa

El Madrid abusa del Fuenlabrada para citarse con Mirotic

Sergio Llull entra a canasta defendido por Marc García y Vyacheslav Bobrov. /Efe
Sergio Llull entra a canasta defendido por Marc García y Vyacheslav Bobrov. / Efe

El defensor de la Supercopa desarbola al debutante y firma, con 19 triples de 26, un récord de anotación en el torneo

Amador Gómez
AMADOR GÓMEZMadrid

Con récord de anotación en una Supercopa, el Real Madrid abusó del Fuenlabrada para citarse con Nikola Mirotic y defender el título contra el Barcelona (19:00 h. #Vamos), el eterno rival frente al que los blancos conquistaron su última Liga. Cinco años después el Madrid y el Barça disputarán la final del torneo que abre la temporada, en la que el equipo de Pablo Laso aspira a ganar su sexta Supercopa para intentar dar el primer golpe del curso a los azulgrana e igualar al conjunto culé en el palmarés de la competición. La gran amenaza para el Madrid es Mirotic, que ansía ganar ya el que sería su primer trofeo con el Barcelona ante la afición que tanto le odia y en el pabellón en el que defendió la camiseta blanca, pero el grupo de Pablo Laso quiso demostrar desde el principio que está más que preparado para vengarse del hispano-montenegrino y del fichaje que tanto ha reforzado a su mayor enemigo.

No hubo color en la segunda semifinal entre el vigente campeón y el debutante Fuenlabrada al que se le otorgó la condición de anfitrión en esta Supercopa que en su jornada inaugural cumplió los pronósticos y ofrecerá la final más deseada por la ACB para que se pueda mantener el tirón del título mundial. La final que prevista, que enfrentará a los dos colosos del baloncesto español y que en esta ocasión llega con más morbo aún con Mirotic contra su exequipo, que dejó sentenciado su pase al partido de lucha por el título en sólo 20 minutos. Le bastó al Madrid con la primera parte para exhibir su tremenda superioridad sobre un Fuenla desbordado por el potencial y la ambición de los blancos. No hubo ningún atisbo de cansancio de cinco jugadores que tan sólo seis días antes disputaron la final del Mundial y que ya tuvieron un papel decisivo en una primera mitad que el Madrid cerró con 31 puntos de ventaja (52-21), liderados los blancos entonces por los nueve puntos de Anthony Randolph y de Rudy Fernández, que firmaron cinco triples sin fallo, el flamante campeón del mundo tres de forma consecutiva, cuando el bloque de Laso estaba desatado mediado el segundo cuarto.

El Madrid anuló en defensa a tan limitado rival y bombardeó sin compasión al Fuenlabrada, con un 64,3% en el tiro exterior (9 de 14) en ese primer parcial que fue el reflejo de las enormes diferencias entre uno y otro equipo. Con el defensor del título sin freno desde el pitido inicial, con Facundo Campazzo al mando, el insuperable Walter Tavares en la pintura y el acierto de Randolph y Carroll, los blancos no tuvieron piedad de un adversario muy apagado que se encontró con un muro defensivo y un huracán físico, técnico y táctico. Con su gran defensa, no dejó el Madrid que el Fuenlabrada llegase a la docena de puntos en ninguno de los dos primeros cuartos, que los blancos acabaron con 18 asistencias y un 52 de valoración global frente al 21 de tan débil equipo que fue desarbolado de principio a fin.

116 Real Madrid

Campazzo (12), Carroll (18), Taylor, Randolph (12) y Tavares (8) -quinteto inicial.- Causeur (5), Rudy Fernández (9), Laprovittola (8), Reyes (9), Deck (9), Llull (8) y Mickey (13).

61 Montakit Fuenlabrada

Rowland (7), Anderson (8), Eyenga (8), Gillet (-) y Mockevicius (8) -quinteto inicial-. Bobrov (11), Bellas (2), Alonso (3), Ehigitor (-), Marc García (7) y Sikiras (7).

PARCIALES:
28-11, 24-10, 31-22 y 33-18.
ÁRBITROS:
Peruga, Calatrava y Aliaga. Eliminado: Mockevicius.
INCIDENCIAS:
Segunda semifinal de la Supercopa Endesa 2019, disputada en el WiZink Center de Madrid. 11.853 espectadores.

La exhibición madridista provocó en el primer tiempo hasta nueve pérdidas del rival, que no acertó ni siquiera uno de los diez triples que intentó, pese a que entonces igualó la batalla por el rebote. Muy pobre consuelo para el conjunto de Jota Cuspinera, que se aprovechó de un momento de relajación blanca tras el intermedio, aunque después el Madrid volvió a ponerle intensidad para llegar al centenar de puntos a falta de nada menos que seis minutos para el final (100-48), con el Fuenlabrada deseando que terminase el suplicio. Sin embargo, el Real Madrid no descansó hasta conseguir la plusmarca de puntos, que estaba en posesión del Joventut, con 104, dede 1985, precisamente ante los blancos.