El Sevilla castiga la alineación indebida de Valverde

Los jugadores del Sevilla celebran el primer gol de Sarabia. /EFE
Los jugadores del Sevilla celebran el primer gol de Sarabia. / EFE

Sin Messi ni las estrellas, el Barça pierde 2-0 con un once extraño y una triplete atacante formado por Vidal, Malcom y el recién llegado Boateng

JESÚS BALLESTEROS

Abocado está el Barça a una nueva remontada, Messi mediante, si quiere seguir aspirando a levantar la Copa del Rey. El Sevilla castigó la alineación indebida de Valverde que parece empeñado en dar que hablar eliminatoria tras eliminatoria y que coloca a los suyos en una nueva encrucijada copera.

Debe existir un plan superior urdido en la cabeza del técnico azulgrana. Sólo así se entiende en planteamiento inicial ante el Sevilla dándole la titularidad de inicio a Boateng o colocando en la misma línea ofensiva al alemán de origen ghanés junto a Malcom y Arturo Vidal. Qué levante la mano quien hubiese pensado algo parecido hace apenas unos meses.

Pero parece evidente que las cuatro copas seguidas y la necesidad imperiosa de levantar la orejona otorgan vía libre al técnico azulgrana para salir en la ida de los cuartos de final con un once que no lo reconoce ni quien lo ha parido.

2 Sevilla

Soriano; Mercado, Kjaer, Sergi Gómez; Jesús Navas (André Silva), Amadou, Banega, Sarabia ()Vázquez, min. 66), Escudero (Arana, min. 88), Promes y Ben Yedder.

0 Barcelona

Cillessen; Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Semedo (Jordi Alba, min. 80); Arthur, Rakitic, Aleñá; Malcom (Coutinho, min. 63), Boateng (Luis Suárez, min. 63), y Vidal.

ÁRBITRO:
Del Cerro Grande (madrileño). Amonestó a Sergi Gómez.
GOLES:
1-0. min. 58. Sarabia. 2-0. min. 76. Ben Yedder.
INCIDENCIAS:
Partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en el Sánchez Pizjuán. 38.403 espectadores.

Las consecuencias pudieron ser peores, pero el Barça afrontará el choque de vuelta con dos goles en contra porque sin Messi está claro que no hay fiesta. Semejante experimento estaba condenado al fracaso y el Sevilla dio buena cuenta, sabedor de que el daño infringido al rival podría haber sido mayúsculo.

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De Jong, el flamante fichaje del Barça, se llevaba todos los titulares, pero la mete estaba puesta en la estrella azulgrana y cómo afrontaría el equipo un nuevo partido sin él. Con Messi descansando en la Ciudad Condal, sin Busquets, y con los titularíamos Luis Suárez, y Jordi Alba en el banco, el peso debía recaer en la pareja Rakitic-Arthur, lo más sensato de lo visto sobre el verde del Sánchez Pizjuán. Aleñá se subía al carro de ambos para intentar crear algo de juego sabiendo que arriba pululaban Vidal, Malcom y el recién llegado Boateng.

Entendemos que la apuesta es clara en la que puede ser la última temporada de Valverde en Can Barça y que a este Sevilla se le endosó un histórico 5-0 en la última final copera y un 4-2 hace menos tiempo en Liga. Pero lo primero que se le pasaba por la cabeza al aficionado raso nada más ver los primeros minutos del choque es que la Copa interesa algo menos este curso.

Y eso, que el equipo de Pablo Machin sí era más reconocible y que las ocasiones claras no llegaron hasta las postrimerías del primero de los tiempos.

Ben Yedder seguiría siendo el más activo y peligros de los suyos, marcándose una jugada mágica en el área a la que sólo le faltó algo de puntería para levantar la grada sevillista. Ni él ni Malcom, que también erró una clara ante Soriano, dejaron a los suyos con la miel en los labios y los equipos se marchaban al descanso sin goles.

Viendo el panorama, el Sevilla optó por ir a por el partido a tumba abierta. Promes se quitó el corsé y alentó a los suyos con varias jugadas ofensivas que avisaban al Barça de lo que estaba por venir. Sarabia ya había aparecido antes, pero fue clave también en este despertar hisopease. Primero dejando franco a Amadou para que éste erraba con toda la portería para él. Y después, marcando el primer gol del choque, precisamente, tras centro de Promes desde la banda contraria.

Como ya le ocurriera en la anterior eliminatoria, al equipo culé le tocaba remar contracorriente. Rectificaba Valverde dando entrada a Luis Suárez y Coutinho en busca de un mal menor para el choque de vuelta en el Camp Nou.

Pero ambos, en vez de sumar, restaron, sobre todo el brasileño que fue clave en la jugada del 2-0. Su pérdida de balón y la contra posterior la aprovechó el Sevilla para ampliar la ventaja y dejar la eliminatoria más que complicada. Mención aparte merece la pasividad de la zaga culé que volvió a mostrar su peor versión. Habrá que esperar a Messi.

 

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