Final

A Klopp ya le sonríe la suerte

Jürgen Klopp es manteado por sus jugadores frente a los hinchas del Liverpool. /REUTERS
Jürgen Klopp es manteado por sus jugadores frente a los hinchas del Liverpool. / REUTERS

El técnico del Liverpool se redime tras dos finales de Champions perdidas y alza la 'orejona' para evitar igualar a Lippi como el Poulidor del torneo

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

A la tercera fue la vencida. Tras caer ante el Bayern de Múnich en Wembley cuando tutelaba al Borussia Dortmund y sucumbir el curso pasado en Kiev ante el Real Madrid en la que fue su primera final de la Champions con el Liverpool, Jürgen Klopp conquistó por fin la 'orejona' y evitó sumarse a Marcello Lippi (Juventus) como el segundo técnico que perdía tres duelos decisivos de la máxima competición continental. Alejó el germano los fantasmas que le perseguían tras hincar la rodilla de forma consecutiva en seis partidos con un título en liza ya que además de los castigos que sufrió en la capital británica y la ucraniana, vio cómo se le escapaba por dos veces la Copa de Alemania (2013-14 y 2015-16) con el Dortmund y perdió la FA Cup y la Europa Leage en el curso 2015-16 al frente de los 'reds' tras alcanzar el último escalón.

Remontar la montaña y quedarse a un paso de hollar la cima para que le arrogasen la condición de eterno segundón, al modo del ciclista Raymond Poulidor, se había convertido en una mácula para este preparador carismático como pocos que ha seducido al continente con su juego dinámico, agresivo y vertical. Puro rock & roll, Klopp se presentó en el Metropolitano dispuesto a librarse por fin del sambenito de perdedor que le colgaron sus detractores.

Él nunca lo vio así, como remarcó en la rueda de prensa previa a la final que le encumbró como el cuarto entrenador que conquista la competición más preciada del firmamento futbolístico al frente del Liverpool tras los tres cetros que abrocharon los 'reds' a la vera del mítico Bob Paisley (1977, 1978 y 1981) y las coronas que tutelaron Joe Fagan (1984) y Rafa Benítez (2005). Ahora tampoco los demás. El técnico nacido en Stuttgart que se curtió como preparador en el Mainz antes de poner su nombre en el radar con la eléctrica propuesta que llevó al Dortmund a codearse con los grandes del continente, ya tiene una Champions con la que adornar un palmarés en el que lucían ya una Bundesliga, una Copa de Alemania y dos Supercopas de Alemania.

Primer título con el Liverpool

Cuatro años le ha costado amasar su primer título con el Liverpool, algo que en ningún momento incomodó a una de las hinchadas con mejor pedigrí de Europa, que hizo temblar el Metropolitano antes del inicio de la final con su celebérrimo 'You'll never walk alone', convencida de que la 'orejona' sería suya después de 1.099 días de ininterrumpido reinado del Real Madrid.

Pese a que el coliseo del Atlético seguía siendo rojiblanco, el partido adquirió un tono monocolor desde el inicio. Por primera vez en sus cuatro últimas finales, el Liverpool comenzaba mandando en el marcador. Klopp, que entró al Metropolitano más serio que un risueño Pochettino, celebraba el gol de Salah con la furia de quien tiene el resquemor de las oportunidades perdidas. Al argentino se le iba al traste el plan a las primeras de cambio. Menos de medio minuto de final y sus huestes tenían que reponerse con un largo trecho por delante. No es que a los 'spurs' les cogiese desprevenida la situación, tras conceder siete goles en el primer cuarto de hora de los doce encuentros que les llevaron a Madrid. Rebelarse ante la adversidad forma parte del ADN del club londinense y de su técnico, que de pequeño esquivó la muerte a cuenta de la mala combustión de una estufa. Una experiencia que quedaría marcada en su carácter, donde la tenacidad emerge por encima de todo.

Racial como buen argentino, Pochettino discutía con Skormina por un manotazo a Trippier mientras Klopp gesticulaba sin parar. El germano es puro nervio y ni la irrupción de una espontánea en el minuto 17 le sirvió de tregua pese a que el plan le funcionaba de maravilla. Muy cómodos ante un Tottenham sin ideas, los 'reds' contemporizaban a la espera de un segundo zarpazo, agitando mediante la presión, mandamiento irrenunciable de su técnico.

Trataba de corregir Pochettino, consciente de que nada está perdido hasta el silbido final. Así ha transitado el Tottenham en esta Champions, exprimiendo sus opciones a base de coraje, negándose a darse por vencido. De su irredento carácter pueden dar fe el Manchester City o el Ajax.

Anhelaba Pochettino estrenar su palmarés tras cinco cursos en los que ha transformado al Tottenham y le ha elevado por encima de las posibilidades de un club con menos recursos que sus poderosos contrincantes dentro del 'top six' de la Premier. Atrás quedan ya las reticencias sobre un técnico que causaba recelos en White Hart Lane cuando llegó tras apenas campaña y media en el Southampton. Lastrado quizás por la falta de experiencia de sus pupilos en este tipo de envites –sólo Fernando Llorente y Toby Alderweireld sabían lo que era disputar una final de la Champions mientras Klopp pudo alinear a ocho de los titulares en Kiev-, el de Santa Fe tendrá que esperar. La suerte esta vez sí sonrió a 'The Normal One', que estalló de júbilo con el gol de Origi que sentenció la corona.