El Barça celebra su semana grande

Varios jugadores del Barcelona, celebrando la victoria en Liga contra el Real Madrid./AFP
Varios jugadores del Barcelona, celebrando la victoria en Liga contra el Real Madrid. / AFP

Valverde dio dos días de fiesta a la plantilla, que mantiene la prudencia tras los dos clásicos ganados de modo consecutivo: «La Liga no está sentenciada», proclamó Busquets.

P.RÍOSBarcelona

  Dejando a un lado los mensajes de los ideólogos de las redes sociales de los clubs, un nuevo mundo dedicado a los clicks con el que hay que convivir sin sorprenderse demasiado por lo que proclamen, no siempre de forma respetuosa, el vestuario del Barça ya se soltó tras el 0-1 de Liga en el Santiago Bernabéu como no lo había hecho cuatro días antes tras el 0-3 que le clasificó para la final de Copa en el mismo escenario. Entonces había otro clásico inmediato y no se debía sacar demasiado pecho, como aconsejaba la prudencia. Ahora sí que se celebró el hecho de dejar a 12 puntos de distancia al Real Madrid, más el 'goal average' particular: un sonrojante 6-1 global. Pero nadie quiso hablar de Liga medio ganada ni nada parecido. En ese sentido sí se mantuvo la calma. Otra cosa fue alegrarse por mandar por fin en la historia de los clásicos y por invitar a los aficionados «a celebrarlo con una cervecita», como dijo Rakitic, el protagonista con su gol.

     Ernesto Valverde admitió «el refuerzo moral» que supone ganar dos clásicos en campo contrario en cuatro días, pero advirtió que «eso no garantiza nada de cara a los próximos partidos». Sí tuvo un gesto de técnico feliz y agradecido a sus jugadores. Les liberó del entrenamiento matinal de este domingo y les concedió descanso hasta el martes, en la previa de la Supercopa de Cataluña que enfrenta el miércoles al Barça y al Girona en la Nova Creu Alta de Sabadell. No jugarán la mayoría de titulares y sí será la primera oportunidad para Todibo, el joven central francés fichado para la próxima temporada, pero que ya tiene ficha desde enero porque el club no quiso dejarle colgado una vez que el Toulouse le prohibió entrenarse y competir descontento con su decisión de no renovar. También será un día para Murillo y Boateng, refuerzos de invierno que no cuentan para casi nada, como Sergi Samper, quien ya estudia irse al Vissel Kobe de Japón con Lillo, Iniesta y Villa. Oportunidad asimismo para varios jugadores del filial como Wague, Chumi, Cuenca, Miranda, Riqui Puig o Álex Collado.

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     Leo Messi, que se tocó el aductor durante el partido, no tiene nada preocupante y colgó un vídeo en sus redes sociales conduciendo hacia su residencia en la montaña mientras escuchaba a Joan Manuel Serrat, señal de tranquilidad. También se tocó el muslo Piqué en el clásico tras completar una actuación memorable. Tampoco parece nada grave. Su protagonismo se mantuvo en el día siguiente, pero por su reclamación del derecho a opinar sobre cuestiones políticas.

     «La Liga no está sentenciada», afirmó Sergio Busquets para acabar con la euforia, mientras que Piqué recordó una vieja herida a modo de ejemplo: «El año pasado estábamos más o menos igual a estas alturas, con más distancia incluso al Madrid, y todos sabemos lo que pasó». Se refería a la Liga de Campeones, con el KO del Barça en Roma en cuartos de final y el título del Real Madrid. Quedó claro con ese mensaje del central que lo que está pasando en la Liga está muy bien, que haberse clasificado para la final de Copa da tranquilidad, pero el Barça tiene una obsesión con el título europeo y ni siquiera se siente en cuartos de final todavía tras el 0-0 en Lyon en la ida de octavos.