Contracrónica

Rakitic prolonga la década prodigiosa en Chamartín

Iván Rakitic toca la cabeza de Vinicius Junior durante el partido jugado en el Santiago Bernabeu /AFP
Iván Rakitic toca la cabeza de Vinicius Junior durante el partido jugado en el Santiago Bernabeu / AFP

Casi por inercia, al ritmo fijado por el croata, y sin completar un brillante partido el Barça vuelve a ganar al Madrid y desnivela el empate histórico

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Quizá por el desánimo que provocó la eliminación copera el Santiago Bernabéu rugió menos de lo habitual. Apenas unos aplausos cuando saltaron a calentar los madridistas y sólo se agitó para pitar a Undiano Mallenco y sobre todo a Mateu, responsable VAR de la noche, que se llevó una pitada casi al mismo nivel que Piqué pero menos que a Messi. Pese a que por la megafonía no se anuncian los madridistas por su dorsal, como sucede en el caso del equipo visitante, se nombró a los jugadores por puestos... aunque con una excepción: el último fue Modric, que viene a ocupar el lugar de Cristiano para cerrar el equipo. El último, parece, debe ser el Balón de Oro.

Luka se enfundó el traje de líder del equipo y lideró el remate local aunque sin acierto. Y eso que lo intentó hasta de cabeza. Pero fue su amigo, compatriota y también rival el más destacado del primer acto. Estuvo omnipresente para ayudar en la salida de balón y en la recuperación, clarividente para encontrar pases peligrosos a sus compañeros, llegando a posiciones de remate para ser objeto de faltas e incluso certero en la definición. Anotó el 0-1 en una acción que confirmó los problemas defensivos blancos.

En una acción simple, una pared, el Barça se adelantó. Combinó Rakitic con Sergi Roberto, que le devolvió la pelota en profundidad por dentro al croata en carrera. Se aprovechó de que Ramos no entendió el movimiento y, aprovechando el hueco entre Reguilón y el capitán blanco, se presentó sólo ante Courtois sin oposición y demostrando su calidad la picó por encima del belga. Tampoco es que el Barça estuviese jugando un gran encuentro, aunque a nivel de juego sí mejoró respecto a lo ofrecido 72 horas antes.

Polémica antes del descanso

El duelo, hasta el 0-1, discurría entre los resbalones de Dembélé y el rún-rún que genera cada carrera de Vinicuis. Messi, sin protagonismo el miércoles, se movió por donde quiso. Messi, que jugaba por todo el campo como el que disfruta en su jardín, tuvo la opción de superar a Courtois tras una serie de rebotes pero su vaselina se quedó algo floja y desviada. El argentino estuvo a veces muy cerca de Busquets, que jugó desde el primer minuto con amarilla por una pérdida de esas que antes eran impensables que pudiera cometer.

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El Madrid parecía desenchufado, solo entregado a los chispazos de su joven brasileño que parecía más decidido a pasar que a finalizar las acciones, y siendo un flan atrás. Carvajal, algo ansioso y midiendo mal cada balón a la espalda, Varane llegando tarde a cada acción y Reguilón queriendo ser Marcelo terminando jugadas. Low, presente en el Bernabéu y siempre futurible en las quinielas para el banquillo local, pudo comprobar que Ter Stegen tiene un toque que ya le gustaría a muchos mediocentros. En esa posición no lució Kroos, sustituido antes de la hora por Fede Valverde.

Courtois frenó el 0-2 de Suárez antes de que Ramos se jugase la roja en un polémico manotazo a Messi, al que ya había frenado extendiendo la pierna para frenar al argentino. Eso incendió a Piqué, que se puso a hacer gestos a la grada haciendo mención a las polémicas arbitrales más recientes. Menos eso, su partido fue soberbio, como el de Lenglet.

Arrancó con algo más de brío el Madrid el segundo acto aunque rozó el Barça el 0-2 en un centro envenenado de Alba y en un zurdazo de Dembélé. Lenglet, otra vez con la tripa, frenó un golpeo de Vinicius dentro del área tras una pelota comprometida que se jugaron entre Rakitic y Piqué.

Testiculina... mala señal

El Barça se tomaba el partido con calma en un Bernabéu sin paciencia y que silbó de modo mayoritario a un desaparecido Bale que se fue por Asensio. Valverde metió a Vidal por Arthur, que había mantenido el ritmo de partido que le interesaba y también puso a un Coutinho que no cambia su tono gris ni en un 'clásico'. Marró un mano a mano que podía haber sido el 0-2 en la prolongación. Solari reclutó a Isco, coreado por la grada más visible que pedía testiculina a los suyos, para el cuarto de hora final.

El Barça, desde 2004, ha logrado 13 victorias en 23 partidos frente el Madrid en el Bernabéu; las mismas que antes en 74 duelos

Puso algo de corazón el Madrid, con sus centrales como arietes, pero no pudo evitar que el Barça haya desnivelado la balanza de los duelos históricos entre ambos (ya tiene una victoria más, 96 a 95) gracias a su espectacular racha en Chamartín en la última década, en la que suma once triunfos. Y es que el Barça, hasta 2003, logró 13 victorias en 74 partidos ante el Madrid en el Bernabéu y en solo 15 años ha igualado ese número de triunfos pero en sólo 23 duelos. Un cambio de tendencia.