Jornada 26

El Barça sentencia a un Madrid impotente

El líder da un paso de gigante para revalidar el título poniendo de su lado la balanza de clásicos por primera vez en 87 años tras superar a un rival empequeñecido

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Sin necesidad de exigirse demasiado, el Barcelona dio un paso de gigante para revalidar el título de Liga rindiendo por undécima vez en una década el Santiago Bernabéu y ampliar a doce puntos la brecha con el Real Madrid, que lejos de desquitarse del varapalo copero, sufrió una nueva afrenta y mostró una versión muchísimo más deslucida que la del miércoles, cuando cayó víctima de su ineficacia ofensiva pero puso al menos argumentos futbolísticos sobre el tapete. No hubo noticias de ellos este sábado frente a un Barcelona que sí elevó sus prestaciones y pudo hacer más escarnio aún de no andar apurado también de combustible.

Suficiente con todo para el líder, que descuenta una jornada más del calendario sabiendo definitivamente noqueado a su enconado adversario y con la seguridad de que como mínimo mantendrá la renta de siete puntos con el Atlético. Desnivelaron además los azulgrana el balance de los clásicos, favorable a los culés por primera vez en 87 años con 96 triunfos por los 95 del Real Madrid, al que le tiene comida la moral en los últimos tiempos. Fue la guinda para la escuadra de Ernesto Valverde, que no se ensañó como otras veces ante un contrincante impotente. Hasta en eso se notó que era un duelo entre los dos colosos algo descafeinado. Ni unos ni otros están para lujos.

Subsistía la duda de si Solari haría la alineación con un ojo en el Ajax o dispondría toda la artillería también contra el Barça, aun elevando el ya de por sí disparado kilometraje de su guardia pretoriana. Un clásico es un clásico, con todo lo que eso conlleva, resolvió el argentino, que sólo reservó a Lucas Vázquez para dar una oportunidad de redimirse a Bale, que la desaprovechó y acabó escuchando el veredicto del Bernabéu: culpable. Un único cambio para dos variantes respecto al once copero planteó Valverde, que retrasó al lateral derecho a Sergi Roberto para que bailase con Vinicius y alistó a Arthur, que le dotó del juego y la armonía de que careció el Barça tres días antes.

0 Real Madrid

Courtois, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Reguilón, Modric, Casemiro (Isco, min. 75), Kroos (Fede Valverde, min. 55), Bale (Marco Asensio, min. 61), Benzema y Vinicius.

1 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Busquets (Semedo, min. 91), Arthur (Arturo Vidal, min. 70), Rakitic, Dembélé (Coutinho, min. 77), Luis Suárez y Messi.

Gol:
0-1: min. 25, Rakitic.
Árbitro:
Undiano Mallenco (Navarro). Amonestó a Busquets, Sergio Ramos, Lenglet, Marco Asensio y Carvajal.
Incidencias:
Partido correspondiente a la vigesimosexta jornada de Liga, disputado en el Santiago Bernabéu ante 78.921 espectadores.

Salió contemporizador esta vez el Real Madrid. Pesaba en el ánimo de los locales lo sucedido en la vuelta de Copa, donde sucumbieron tras irse con todo a por la victoria. Tomó nota también el Barça de lo ocurrido el miércoles. Ya avisó Valverde de que tenían cosas que mejorar como lo suelto que estuvo Vinicius. Le sujetó mucho mejor Sergi Roberto que Semedo en un Barça que dio su primer susto con un envío magistral de Messi a Dembélé que no dio más fruto por la precipitación del francés.

Inanición blanca

Al rosarino se le veía enchufado. Pésima noticia para el Madrid, que contuvo la respiración mientras una 'picadita' del argentino se marchaba por poco. Esta vez sí, el Barcelona proponía y los pupilos de Solari, evidenciando su debilidad, se encomendaban a la contra. Activó la mejor Vinicius, pero los remates fallados el otro día pesaban en su mente. Prefirió servir a Benzema, que tampoco remató y tuvo que hacerlo Modric sin convicción. La superioridad de los azulgrana era palmaria ante un Madrid empequeñecido. La duda era cuánto tardaría el líder en marcar y si, una vez hecho, iría a hacer sangre.

Ni siquiera tuvo que meter una marcha más. Le bastó con una pared entre Sergi Roberto y Rakitic, que triunfó con la suerte que poco antes le fue esquiva a Messi, una 'picadita' que sí besó la red. El croata le ganó la espalda a Sergio Ramos como si enfrente estuviera un alevín en lugar de un capitán fajado en mil y un batallas que alcanzaba a Gento, Manolo Sanchís y Xavi como rey de los clásicos y que se perderá el partido contra el Valladolid tras ver otra amarilla y cumplir ciclo.

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Lo del Madrid no era sólo un problema futbolístico. Mucho más grave era el psicológico, doliente aún por el mazazo copero y con el Bernabéu en modo plebiscito. Sentía el peso del juicio sumario Kroos, atormentado ya horas antes por su hinchada tras recibir el dedo acusador de Bernd Schuster. Despojado de presión, el Barça se paseaba como si estuviese en su finca particular. Al fin y al cabo en eso se ha convertido el coliseo blanco. Courtois logró abortar el segundo en un latigazo de Luis Suárez, pero que Modric se erigiese en principal amenaza en el área de Barça no era sino otro reflejo de lo famélico que anda el Madrid arriba.

Sólo lo ajustado del marcador daba un hilo de vida al anfitrión, que se marchó a vestuarios con los ánimos muy calientes tras un enfrentamiento entre Sergio Ramos y Messi propio de carneros. Reclamó el Barça la roja para el central por un manotazo al argentino mientras Undiano Mallenco mandaba a por el bocadillo y Piqué encolerizaba aún más al respetable con sus gestos.

Tuvo que haber rapapolvo en el intermedio, del que salió el Madrid con un corrillo para elevar líneas, pero la sensación era la misma. Los blancos estaban como un flan. Dos errores de Carvajal, desorientadísimo, pudieron dejar muerto el choque. Sólo Reguilón y Vinicius aportaban algo de chispa. El brasileño tuvo el empate pero volvió a disparar contra el muñeco, esta vez Lenglet. Se lanzó ya en el tramo final al Madrid en busca de la épica, con Sergio Ramos intentando emular viejas hazañas, pero los blancos volvieron a morir de inanición.