Jornada 28

Messi sentencia la Liga

El crack argentino da otra exhibición, con un triplete en el Villamarín que amplía la ventaja del Barça sobre el Atlético a 10 puntos

JESÚS BALLESTEROS

Colorín, colorado. Con dos meses por delante para que esta Liga acabe, el título tiene un clarísimo color azulgrana. El Barcelona ha adquirido una distancia abismal de 10 puntos sobre su inmediato perseguidor. Sólo una hecatombe haría perder al conjunto culé este campeonato. Siendo sinceros, sobran los quizás, porque el Barça cerró en la noche sevillana la Liga. Levantará otro título, el segundo consecutivo, y el séptimo de los últimos diez años. Y lo hará subido a lomos de un jugador que no soporta comparación. Messi es alfa y omega, principio y fin, espectáculo puro sobre el verde. Y así lo entendieron en el Benito Villamarín, que acabó rendido al repertorio futbolístico del astro azulgrana. El arte se aplaude, y la afición del Betis sabe mucho de ello.

Goleó el Barcelona para poner punto final al título liguero, con tres tantos de Messi y un golazo de Luis Suárez, que no pudo acabar el choque por lesión. El único lunar para los de Valverde. Redondo fue el choque del Barça, que mostró una paciencia enorme para no caer en las prisas del Betis. Tocaba y tocaba sabiendo que llegaría su oportunidad. No contaba, eso sí, con los gazapos béticos, que allanarían el camino en la búsqueda del primer gol.

Eran demasiados los errores del equipo de Quique Setién a la hora de sacar el balón y de uno de ellos sacaría el Barça una falta de esas al borde del área rival, que en el equipo azulgrana se celebran casi como gol. Colocó con mimo Messi el balón para marcar un señor golazo. Se repetía la jugada como en otros tantos partidos y el Barça volvía a sacar partido de este recurso.

1 Betis

Pau, Mandi, Bartra, Sidnei, Joaquín (Emerson, min. 67), Canales, William (Loren, min. 75), Guardado, Tello, Lo Celso (Laínez, min. 67) y Jesé.

4 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Rakitic (Aleñá, min. 88), Busquets, Arthur (Semedo, min. 64); Vidal, Messi y Luis Suárez (Coutinho, min. 90).

ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea (Vasco). Amonestó a Guardado, Lenglet y Semedo.
GOLES:
0-1: min. 18, Messi. 0-2: min. 45, Messi. 0-3: min. 63, Luis Suárez. 1-3: min. 82, Loren. 1-4: min. 85, Messi.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 28ª jornda de Liga, disputado en el Benito Villamarín. 54.172 espectadores.

No bajaba los brazos el equipo sevillano, que buscó con tanto ahínco como desacierto la portería de Ter Stegen. Era el exazulgrana Tello el más incisivo por su banda. Generador continuo de ocasiones, el resto de la tropa verdiblanca era incapaz de sacar partido de sus incursiones.

Jugaban ambas escuadras con un ritmo elevado. Los minutos se consumían de forma veloz. Cuando uno disfruta de un partido vibrante es lo que tiene. En esa exigencia, el Barcelona parecía aguantar mejor. El equipo de Ernesto Valverde buscaba con insistencia la banda defendida por Joaquín Sánchez, al que las labores de carrilero se le hacían cuesta arriba. Jordi Alba le exigió el máximo de su rendimiento. Pero tampoco supo el Barcelona sacar tajada de ello.

Por suerte para el Barcelona, la capacidad de acierto de Messi dista mucho de la que está mostrando Luis Suárez. Más allá del brillante gesto con el que asistió al argentino en el segundo gol, es desesperante la asiduidad con la que el charrúa falla ocasiones claras ante el meta rival. Messi lo dejaba solo y erraba ante Pau.

Con los estertores del primer tiempo, los roles se cambiaron y Messi no desaprovechó el pase de tacón del uruguayo para hacer el segundo y seguir sumando en su cuenta particular ante el equipo verdiblanco, al que le ha endosado ya 23 dianas en apenas 21 partidos. Era el mazazo definitivo para la moral del Betis, al que se le está atascado en las últimas jornadas los partidos que juega como local.

Ya no levantó la cabeza el equipo de Setién, que vio cómo el choque se desnivelaba de forma brutal. No fue hasta pasada la hora de partido cuando el líder zanjaba el duelo con un señor golazo de Luis Suárez. Culpable también de que el partido no se cerrase mucho antes. Es desesperante ver al charrúa fallar lo más fácil una y otra vez, y que luego sea capaz de marcar goles como el tercero más propio de Messi. Pero en el Barcelona han asumido que así es Luis Suárez. Capaz de lo peor y de sacar, también, lo aplausos del rival.

Sea como fuere, marcó el tercero tras doblete de Messi y el partido se acabó. Con casi media hora por delante, el Barcelona tocaba para desesperación de un Betis que era ya incapaz de llegar a la portería de Ter Stegen.

Con tal tesitura, el guión sólo aceptaba algún que otro gol más, aunque el Betis es de los que no agachan la cabeza. Movió el banquillo Setién y apareció el joven Loren, que tiene chispa de sobra. Marcaba un golazo para maquillar la goleada y para recuperar parte de la autoestima perdida. Pero la guinda tenía que ponerla Messi, que no sólo logró un nuevo triplete, si no que, tras el tercer gol, golazo, arrancó la ovación de la grada verdiblanca. Es lo que tiene este estadio. El arte se aplaude.