Jornada 35

El Sevilla de Caparrós se redime y deja fuera de Europa a rival directo

Sandro Ramírez pelea un balón con el defensa de la Real Sociedad Raúl Navas./EFE
Sandro Ramírez pelea un balón con el defensa de la Real Sociedad Raúl Navas. / EFE

Un penalti lanzado por Banega da la victoria a los andaluces

CURRI CARRILLO (EFE)Sevilla

El Sevilla, en el regreso del técnico Joaquín Caparrós trece años después, se redimió de sus últimas malas actuaciones y ganó 1-0 a la Real Sociedad, con lo que se reengancha a la lucha por Europa y deja virtualmente fuera de ese objetivo a un conjunto donostiarra que se queda ya a 5 puntos del andaluz.

La victoria del Sevilla, que llevaba nueve partidos oficiales sin ganar -siete de Liga- fue sufrida y trabajada, y se cimentó en un partido de coraje y casta en el que superó en la primera mitad a la Real, aunque el gol llegó justo tras el descanso, del argentino Éver Banega un penalti, y a partir de ahí dominaron los realistas, pero les faltó pegada y acierto.

Era un duelo crucial por Europa, una 'final' para ambos en su pugna por ganarse a última hora una plaza europea, y, para más inri, la del reencuentro del técnico Joaquín Caparrós con su club de siempre, tras ser destituido hace seis días Vincenzo Montella.

1 Sevilla

David Soria; Layún, Mercado, Lenglet, Escudero; Nzonzi, Roque Mesa (Geis, m.79); Sarabia (Franco Vázquez, m.87), Éver Banega, Nolito (Correa, m.69); y Sandro.

0 Real Sociedad

Moyá; Odriozola, Llorente, Raúl Navas, De la Bella (Rodrigues, m.89); Illarramedi, Zurutuza; Januzaj (Juanmi, m.67), Canales, Oyarzabal (Bautista, m.81); y Willian José.

Gol
1-0, M.47: Banega, de penalti.
Árbitro
Santiago Jaime Latre (Comité Aragonés). Amonestó a los locales Layún (m.32), Banega (m.70), Sarabia (m.87) y Mercado (m.93), y a los visitantes Zurutuza (m.54) y Willian José (m.94).
Incidencias
Partido de la trigésima sexta jornada de LaLiga disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán ante 34.733 espectadores. Césped en perfecto estado. Se guardó un minuto de silencio en memoria de José Luis Ramos, hijo del vicepresidente del Sevilla, Gabriel Ramos, fallecido recientemente.

Con la baja del lesionado Jesús Navas y sólo dos cambios en el once habitual, el medio Roque Mesa y el delantero Sandro, al Sevilla se le notó desde el inicio la labor psicológica hecha a contrarreloj por Caparrós, con un juego más vertical, rápido y agresivo, pues sólo le valía ganar tras nueve partidos sin hacerlo -siete de Liga, más el vergonzante 5-0 encajado en la final de Copa ante el Barça-.

A los sevillistas se les vio más chispa, ganas e intensidad ante una Real en racha -cuatro triunfos, un empate y una derrota- desde la llegada del técnico Imanol Alguacil. El equipo pareció recuperado anímicamente para intentar renacer en los cuatro partidos que le quedan -el miércoles jugará el aplazado contra el Real Madrid-.

Aunque el 'salvador' Caparrós lleva muy poco tiempo, justo para tocar la fibra sensible del plantel y apelar al orgullo y la casta, los hispalenses empezaron bien, con profundidad y buscando un gol que pudo llegar en el primer cuarto de hora en dos opciones de Pablo Sarabia, la última tras intentar superar por alto a Moyà y abortada perfectamente por el mallorquín.

Con el argentino Éver Banega moviéndose con libertad en la media punta, en los extremos Sarabia y Nolito, más activo pero sin tino el primero, y Sandro arriba, el Sevilla quiso llevar el mando ante una Real que no se descompuso, por la gran labor de Asier Illarramendi y David Zurutuza en el medio, y que buscó crear peligro a la contra.

Los locales no pudieron sostener su alto ritmo y se diluyeron, lo que intentaron aprovechar los donostiarras, que, afanados en la presión, tampoco llegaron con claridad, salvo un cabezazo flojo del belga Adjan Januzaj a los 18 minutos y un tiro a la media vuelta de Mikel Oyarzábal, a 9 del descanso, que paró sin apuros David Soria.

Aún así, el equipo de Nervión, consciente de su necesidad, dio un acelerón, pero no acertaron Sarabia, que cabeceó alto, ni Sandro, en la ocasión más clara al remachar un peligroso centro de Banega que Moyà salvó con una mano providencial al final de la primera mitad.

En la segunda, cuando apenas se llevaban 30 segundos, sí llegó el gol del Sevilla, su gran déficit últimamente. Nolito se sacó de la chistera un gran pase hacia Sandro y, al entrarle dentro del área Álvaro Odriozola, el árbitro pitó penalti que Banega convirtió en el 1-0 con un tiro muy ajustado, pese a que Moyà casi rozó el balón.

Los visitantes se estiraron y miraron más a la meta de Soria. No les quedaba otra, pero adolecieron de ideas nítidas para erosionar el seguro entramado defensivo de los locales, que tuvieron cerca el 2-0 a los 52 minutos por medio de un implicado Sandro, al buscar la escuadra con un potente disparo que despejó Moyà, el mejor de los realistas.

Los sevillistas, que acusaron su gran desgaste físico de una dura y exigente temporada, perdieron el control ante el mayor empuje de la Real, que apretó con fe a un Sevilla que se defendió con orden, solidario y firme, con mucho orgullo, y que ya no le atosigó más que en acciones aisladas de Sandro y Sarabia, como en un zurdazo de éste que Moyà, cómo no, desvió magníficamente a córner a doce del final.

La recta final, con el equipo de Caparrós muy cansado, sin fuerza y dedicado sólo a destruir, fue claramente del cuadro de Imanol, que metió más pólvora en ataque al entrar al campo Juanmi, Bautista y el francés Kevin Rodrigues. Lo intentó una y otra vez, pero sin éxito.

A los donostiarras sólo les faltó acierto para, al menos, empatar. Tuvo claras ocasiones en los últimos minutos en una falta que lanzó Canales y se marchó fuera por muy poco; de Juanmi, al que le sacaron el balón en el área entre Soria y Mercado; y en un remate de cabeza de Bautista. Al final, triunfo crucial para el Sevilla.

 

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