Jornada 11

Un silbido de Harold Lozano permitió al Valladolid puntuar por última vez en el Bernabéu

Harold Lozano en su presentación con el Mallorca en el año 2002/EFE
Harold Lozano en su presentación con el Mallorca en el año 2002 / EFE

La picaresca del colombiano dejó parada a la defensa del Madrid, Tote continuó la jugada y Fernando materializó el empate a uno

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

 Como en el caso de la inmensa mayoría de los clubes, el Santiago Bernabéu ha sido tradicionalmente territorio vedado para el Valladolid, que ha sacado tres victorias y tres empates en sus 42 visitas ligueras al coliseo blanco. Para recordar el último precedente positivo de los blanquivioletas en Concha Espina hay que remontarse 17 años atrás. El 29 de septiembre del año 2001, un Real Madrid sumido en la duda tras un inicio de Liga adverso recibía al Valladolid en la quinta jornada liguera. Los blancos habían comenzado el campeonato con una victoria, un empate y dos derrotas y llegaban al partido en el puesto once de la tabla, uno de los peores inicios de Liga que se le recuerdan al Madrid hasta esta temporada.

Un gol de Cuauhtémoc Blanco al filo del final del partido de libre directo suponía el definitivo 2-2 en el marcador y dejaba a ambos equipos con cinco puntos en la mitad de la tabla. Se acusó entonces a Fernando Hierro de apartarse desde la barrera de la trayectoria del balón y permitir el tanto. No obstante, la intrahistoria de aquel partido no estuvo en el gol del mexicano, si no en el primero del equipo pucelano. Zidane adelantaba de cabeza al Madrid a los cuatro minutos tras pase de Figo, pero tras el propio saque de centro un pitido desconcierta a los jugadores del Madrid, que se quedan parados pensando que el árbitro ha pitado una falta, circunstancia que el Valladolid aprovecha para marcar el 1-1 por mediación de Fernando Fernández, cedido entonces por el Madrid. Se desatan las protestas de la defensa blanca a Téllez Sánchez, el árbitro de aquel partido, que asegura que él no ha pitado nada. Mientras, un jugador sonríe. El colombiano Harold Lozano, con una curiosa habilidad para imitar el sonido de un silbato, era el causante de tan extraña situación.

«Fue un golazo», comenta entre risas Fernando, de viaje con el Diósgyör, equipo húngaro en el que se retiró en 2013 y al que entrena desde abril con el objetivo de lograr la permanencia en el campeonato magiar. «La verdad es que fue curioso por la forma en que ocurrió y por el escenario. Fue una jugada en la banda derecha de Javi Torres, al que Karanka le hace falta, pero el árbitro no pita nada y Tote siguió la jugada. Estaba en el centro del campo en ese momento, todo el mundo pensaba que había pitado el árbitro pero yo sabía que había sido Harold. Queda la anécdota pero lo importante es que sirvió para puntuar en el Bernabéu», explica el malagueño. «Solía simular entrenando el sonido del silbato, pero lo que me sorprendió fue que todos los jugadores del Madrid se quedasen parados cuando yo, que estaba más lejos, me doy cuenta de que el árbitro sigue corriendo», recuerda.

«Que busquen en la tribuna a quien silbó, porque yo en ningún momento hice eso. Yo sólo silbo en el baño. Ojalá supiera silbar así. En un partido de fútbol siempre hay que buscar cosas y acusaciones por impotencia y el Madrid está haciendo eso ante nosotros», declaraba esa semana el futbolista colombiano, que optaba entonces por negar la mayor. «Lo sorprendente es que nos quedamos parados todos, y si lo hizo algún jugador es un fenómeno, mientras que si fue alguien desde la grada nos engañó a todos. Es algo más para contar», comentó por su parte Hierro.

El VAR tampoco hubiera podido resolver aquel malentendido, puesto que el colegiado no tomó ninguna decisión y fue un elemento ajeno al juego el que intervino, en una pillería todavía recordada en Zorrilla. Desde entonces, el Valladolid ha regresado en siete ocasiones al Bernabéu, con siete derrotas y dos duras goleadas en las que encajó hasta siete goles -7-2 en la 2003-04 y 7-0 en la 2007-08-. Ahora, tras cuatro temporadas en Segunda y con Ronaldo Nazario como flamante máximo accionista llega al estadio del Paseo de la Castellana en una situación envidiable, con dos puntos más que el Madrid y en puestos europeos. En la mente de los de Sergio González está evitar un debut victorioso en Liga de Solari, que formaba parte de la plantilla del Madrid en la 2001-02 aunque no jugó aquel partido marcado por la picaresca de Lozano.

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