Copa Libertadores

River rechaza jugar en Madrid, pero Infantino dice que «la pelota no se puede parar»

La grada de River en el Monumental. /Reuters
La grada de River en el Monumental. / Reuters

El club 'millonario' considera que «se desnaturaliza la competición y afecta a la igualdad de condiciones al perder la condición de local»

DANIEL MEROLLABuenos Aires

River Plate ratificó este sábado su rechazo al «cambio de sede» para el partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores contra Boca Juniors, aunque el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afirmó que «la pelota no se puede parar», tras la orden de la Conmebol de jugarlo en Madrid, en el Santiago Bernabéu, el 9 de diciembre. El club 'millonario' considera que «la decisión desnaturaliza la competición, perjudica a quienes adquirieron su entrada y afecta a la igualdad de condiciones a partir de la pérdida de la condición de local».

Consultado Infantino por la nueva protesta riverplatense, respondió que «la Conmebol va a tener que tomar una decisión». En rueda de prensa en el marco de la cumbre del G20 en Buenos Aires, el dirigente deportivo dijo que su convicción «es que se tiene que jugar. «La pelota no se puede parar», proclamó.

River Plate reiteró que no fue responsable de la agresión a pedradas contra el autobús que trasladaba a la plantilla 'xeneize' al estadio Monumental el 24 de noviembre y que los hechos ocurrieron por «un fallo del operativo de seguridad».

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El capitán de Boca, Pablo Pérez, resultó lastimado en el ojo izquierdo y el resto de la delegación sufrió los efectos del gas pimienta arrojado por la policía para dispersar a los agresores. El encuentro se suspendió ese día y el domingo 25 otra vez al no estar los jugadores en condiciones. «Hay unos idiotas que arruinan la fiesta. Hay que encontrarlos y sacarlos», dijo el presidente de la FIFA. La ida se disputó en el estadio La Bombonera, donde Boca y River empataron 2-2. La Conmebol decidió el jueves que se dispute en el Bernabéu el 9 de diciembre a partir de las 20:30 hora española.

El club 'millonario' afirmó que «el fútbol argentino en su conjunto y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no pueden ni deben permitirse que un puñado de violentos impidan el desarrollo del superclásico en nuestro país». Infantino dijo tener «la experiencia de ver a los hinchas argentinos en los Mundiales» y que «es una característica la pasión». Pero aclaró que la Federación Española de Fútbol (FEF) y el Real Madrid tienen «mucha gente que sabe cómo se organiza este tipo de partidos».

River, en cambio, expresó de nuevo su estupor: «Es incomprensible que el superclásico no pueda desarrollarse con normalidad en el mismo país que en los días que corren se desarrolla una cumbre del G20». Hinchas, dirigentes, medios y futbolistas argentinos han coincidido en que es «una vergüenza y una humillación» que el superclásico más importante de todos los tiempos se juegue fuera del país.

River recordó que la agresión al autobús de Boca ocurrió «fuera del anillo perimetral dispuesto para el evento», a cuatro calles del estadio Monumental, y que el fallo de seguridad «fue asumido abiertamente por las más altas autoridades del Estado». El ministro de Seguridad de Buenos Aires, Martín Ocampo, tuvo que presentar su dimisión.

El club también evocó que «más de 66.000 asistentes al estadio aguardaron pacientemente» y que «a esos mismos espectadores se les niega ahora -injustificadamente- la posibilidad de presenciar el espectáculo, en virtud de la evidente diferencia de costos y la distancia propia de la sede elegida».

Boca quiere la Copa

Boca también ha apelado la reprogramación del partido y pidió a la Conmebol que le otorgue los puntos y la Copa Libertadores. Entre sus argumentos figura la eliminación sufrida ante River en octavos de final de la Libertadores en 2015. Hinchas boquenses arrojaron gas pimienta a jugadores de River en el túnel de acceso a la cancha en La Bombonera con el resultado 0-0. La Conmebol dio entonces por perdido el partido a Boca y lo descalificó. River ganó por 1-0 la ida.

Infantino confió en que la revancha se va a jugar y que será «una fiesta del fútbol sudamericano». Será la primera vez que una final de la Libertadores se resuelva fuera de Sudamérica desde que comenzó a disputarse el torneo, en 1960. «Que sea algo que marque un antes y un después para el fútbol. La FIFA no actúa. Es una competencia de la Conmebol, que tiene los elementos» para la decisión, dijo Infantino.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presente también en la cumbre del G20, afirmó al respecto que para España «es un honor albergar» el encuentro y que se va a «desplegar todo un aparato de seguridad».

Boca buscará su séptimo título de Libertadores para igualar a su compatriota Independiente como máximo ganador del torneo continental, mientras que River luchará por su cuarta corona.

 

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