Gran Premio de Hungría

Hamilton se va de vacaciones más líder que nunca

Lewis Hamilton celebra su triunfo en Hungaroring. /Attila Kisbenedek (Afp)
Lewis Hamilton celebra su triunfo en Hungaroring. / Attila Kisbenedek (Afp)

Quinta victoria del año para el británico, por delante de Vettel y con polémica al final por dos toques de Bottas con el alemán y con Ricciardo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Los pilotos de Fórmula 1 ya han hecho las maletas tras completar una carrera en Hungría que no pasará a la historia por su acción. Lewis Hamilton se llevó su quinto entorchado del año, sexagésimo séptimo de su carrera deportiva y sexto en el trazado magiar, en una prueba que comenzó con muchas variantes estratégicas merced a la lluvia del sábado, que permitió a todos los pilotos montar los neumáticos que quisieron y no atenerse a los ya usados para la clasificación.

Parecía que iba a ser una carrera con variantes. De los diez primeros, dos con ganas de reivindicarse, Sebastian Vettel y Carlos Sainz, salieron con neumáticos distintos a los del resto: ellos con blandos, los demás con superblandos. Pero se dio la salida... Y no se movió demasiado el pelotón. Vettel se aupó a la tercera plaza, Sainz cayó a la novena y poco a poco se estabilizó la carrera, con Lewis Hamilton por delante y Valtteri Bottas luchando por ser el escudero perfecto frente a los envites de las hordas de Ferrari.

Vettel tenía la estrategia pensada. Su intención era llegar al final de tú a tú con Hamilton, con la diferencia de que (en teoría) él iba a estar con neumáticos más competitivos que el británico. El plan le salió mal: una rueda, la delantera izquierda, se quedó atascada y perdió unos segundos clave que le dejaron sin opciones de victoria, pero no de podio. Comenzó entonces una persecución sin tregua sobre Valtteri Bottas, que iba con la misma estrategia que Hamilton.

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Misma estrategia, que no misma frialdad. Y es que lo que no pasó en toda la carrera ocurrió en las últimas cinco vueltas. Bottas se había quedado sin rendimiento en sus neumáticos blandos, ya muy desgastados. Por detrás, Vettel y Räikkönen (especialmente el primero) venían marcando tiempos mucho más rápidos que los de Mercedes. Lo que tenía que ocurrir, ocurrió: Vettel se encontró con Bottas, pero este no iba a dejarse atrapar fácilmente. El de Ferrari le pasó, pero tras un cerrojazo en la segunda variante del circuito, se tocaron. ¿Tenía que haberle dejado más espacio Vettel? ¿Tenía que haber frenado más Bottas? Tan dudoso fue que los comisarios ni lo consideraron para investigar, sino que lo anotaron como acción de carrera, ya que ambos pudieron continuar en pista, aunque con el coche tocado.

Es este elemento el que argumentó Bottas cuando, en la siguiente acción, sí le llamaron a orden los jueces. El problema que había tenido con Vettel propició que Daniel Ricciardo llegase a su cola. Con los Ferrari ya inalcanzables, al escudero de Mercedes sólo le quedó pelear por aguantar en una cuarta posición que suponían buenos puntos para su equipo. Sin embargo, en su afán por no dejarse pasar, sacó de pista al de Red Bull, dejando su lateral destrozado y su propio coche seriamente dañado. Ambos continuaron en carrera, y al final Ricciardo obtuvo la luchada cuarta plaza, pero no sin que los comisarios llamasen la atención a ambos. Aquí sí: Bottas fue sancionado con diez segundos, que al final fue un castigo menor ya que no le supuso ninguna pérdida de posición.

El nombrado piloto del día, Ricciardo, acabó en una óptima cuarta plaza, que le supo a oro para acabar la primera parte de este Mundial, especialmente en una carrera en la que Red Bull vio cómo su otro piloto, Max Verstappen, rompía por un problema en la unidad de potencia Renault. Algo que provocó las iras del holandés, cuyas irreproducibles quejas por radio seguro que llegaron a los oídos de los responsables de Honda, fábrica que suministrará los motores de Red Bull en 2019.

Una estrategia dudosa lastra a Sainz

Para los españoles fue una carrera aceptable, que no brillante. Al menos no en su resultado. Fernando Alonso finalizó octavo, que tras salir undécimo sabe a buen resultado. No tuvo que pelear demasiado, si bien sí gestionó (esta vez sí) los cambios de neumáticos de manera perfecta para alcanzar esos jugosos puntos. El asturiano celebró su trigésimo séptimo cumpleaños con tres puntos en el zurrón, y ahora se podrá ir de vacaciones unos días antes de vestir la elástica de Toyota para la disputa de las seis horas de Silverstone el fin de semana del 19 de agosto.

Algo más complicada fue la carrera de Carlos Sainz. El madrileño salía quinto tras una clasificación que le sirvió de reivindicación. Sin embargo, después de una arrancada complicada, decidieron apostar por una estrategia demasiado conservadora. Montaron neumáticos medios, los más duros del fin de semana, lo que le impidió tener competitividad hacia el final de la prueba. El noveno puesto final no dista mucho de lo que podía lograr, pero después del 'subidón' del quinto puesto de clasificación, sabe a poco.

Ahora toca descansar (a todos menos a Alonso, que tendrá que acortar sus vacaciones) y pensar mucho en el futuro. Lewis Hamilton se va de vacaciones como líder y con la mayor ventaja que se ha visto este año, 24 puntos (casi una carrera de margen) frente a un Vettel que ha dejado escapar una oportunidad de oro. Tocan días de muchos rumores también, con hombres como los propios Alonso y Sainz en el centro de muchos de ellos, antes de que vuelva la acción a pista, en el GP de Bélgica, como siempre el último fin de semana de agosto.

 

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