Bankia admite que no logrará 1.300 millones de beneficio en 2020

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla. / Foto: EFE / Vídeo: Europa Press

La entidad asume que los tipos en mínimos impiden lograr sus previsiones aunque mantiene el reparto de 2.500 millones en dividendos

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ha descartado que el grupo alcance el beneficio de 1.300 millones de euros previsto para el próximo año. «No vamos a llegar», ha indicado el ejecutivo en la presentación de resultados de la entidad, ante el actual escenario de tipos de interés, que podrían llegar a ser aún más bajos, tal y como ha anticipado el Banco Central Europeo (BCE) en su última reunión del pasado jueves.

El ejecutivo achaca la imposibilidad de llegar a esos beneficios el próximo año ante una realidad que muestra unos tipos más negativos que cuando elaboraron el plan estratégico hasta 2020, con unas previsiones de intereses más elevadas que las actuales y las que puedan llegar a medio plazo. «Los analistas ya trabajaban con la hipótesis de que no íbamos a llegar» a los beneficios estimados. En el primer semestre de este año la corporación ha generado un beneficio de 400 millones, un 22,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. Este descenso se ha debido fundamentalmente al menor volumen de los resultados por operaciones financieras (ROF), mucho más dinámicas durante el primer tramo de 2018 y cuyo efecto ahora se deja notar en la cuenta de resultados.

En cualquier caso, Bankia sí mantiene el objetivo de generar capital para llegar a distribuir 2.500 millones en dividendos antes de que finalice el próximo año, como establece su plan estratégico. El Estado sería el gran beneficiado de esa política al tener un 61% de participación en el grupo -desde que materializó su rescate en el peor momento de la crisis-. Es una de las grandes líneas que se había marcado el presidente de la firma, José Ignacio Goirigolzarri.

Para conseguir mantener el dividendo a pesar de unos resultados más frágiles, el banco aspira a «compensar» esa realidad con la reducción de los activos pondrados por riesgo. De hecho, hasta ahora el recorte de NPA (por sus siglas en inglés) ha sido de 6.900 millonse, frente a los 8.900 previstos para finales de 2020. Es decir, solo quedarían pendientes un 22% del total.

El consejero delegado de Bankia ha aclarado que no van a modificar las líneas claves de su plan estratégico, aunque ya piensan en «incorporar medidas para paliar el efecto negativo» de los tipos de interés. Sevilla no ha aclarado qué actuaciones llevarán a cabo, ya que se incluirán dentro de los próximos presupuestos del grupo, aunque sí ha apuntado que irán por la vía de «dinamizar los ingresos» a través de los tipos de interés de las hipotecas -un 58% de las nuevas son ya fijas-, los créditos al consumo o los de las empresas; también en la parte de las comisiones, por ejemplo.

En la parte de los gastos también quieren actuar, aunque el consejero delegado ha descartado la aplicación de otro Expediente de Regulación de Empleo (ERE) como el que hicieron en 2018 cuando absorbieron BMN. «Ya venimos de hacer una reestructuración», ha apuntado el CEO.

Lo que también ha zanjado ha sido cualquier posibilidad de cobrar a los clientes minoritarios por los depósitos y cuentas de ahorro. «No lo haremos», ha indicado. La idea ha planeado en el sector en las últimas semanas, sobre todo cuando el BCE ha apuntado que reducirá aún más los tipos. Pero ningún banco ha salido al frente para llegar a plantear el cobro a los particulares por sus ahorros. Sevilla ha admitido además que «el margen ya es muy escaso» porque la rentabilidad media de los depósitos roza el 0%. A los que sí se los cobran es a los clientes institucionales y mayoristas.

Juicio por la salida a Bolsa

Por otra parte, y cuando el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, en julio de 2011, encara su recta final, el actual consejero delegado de la entidad, José Sevilla, se ha pronunciado sobre la causa que juzga la Audiencia Nacional sobre la que considera que «no fue una buena idea» la operación que hizo saltar al grupo financiero al parqué. Aunque el ejecutivo ha explicado durante la presentación de resultados de la corporación que «fue un error», apunta que «hay una gran diferencia entre error y delito».

Las declaraciones de Sevilla insisten en la estrategia que tiene Bankia sobre aquella OPV que después resultó desastrosa para miles de pequeños accionistas apenas unos meses después de invertir en el banco entonces presidido por Rodrigo Rato, uno de los acusados. Sevilla ha indicado que «a toro pasado es fácil decir que aquello fue un error», aunque también ha afirmado que la operación estuvo «altamente reglada» y que contó con las autorizaciones de todos los supervisores del momento. En cualquier caso, a pesar de la gravedad de las consecuencias de la salida a Bolsa, considera que «no hubo dolo ni delito». Además considera que el caso «ya se ve como algo muy del pasado» sobre todo por parte de su clientela.

Mañana mismo se retoman las sesiones del juicio por la polémica salida a Bolsa de Bankia sin descartar incluso que pueda quedar visto para sentencia. Dependerá de cuánto se alarguen las conclusiones de las defensas, tras lo cual vendría el preceptivo último turno de palabra para los acusados. En los últimos días, la Fiscalía Anticorrupción ha añadido al delito de fraude a inversores otro de falsedad documental, y elevado a 15 el número de acusados, incluyendo a los entonces responsables de las auditorías. Este martes llega el turno de las defensas con la intervención de la del expresidente del banco y para quien el Ministerio Público pide ocho años de cárcel.

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