La economía burgalesa se «desacelera» pendiente de las exportaciones y el consumo interno

La industria tiene un peso muy importante en la economía burgalesa. /GIT
La industria tiene un peso muy importante en la economía burgalesa. / GIT

El Observatorio Económico de Castilla y León prevé un crecimiento del 1,8% de la economía autonómica | Burgos parte desde una posición ventajosa, pero la caída de las exportaciones y del consumo interno puede hacer muhco daño en los próximos meses

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

El Colegio de Economistas de Valladolid habla ya abiertamente de «desaceleración» del crecimiento económico en Castilla y León en general y en Burgos en particular. Y es que, a pesar de que Burgos aguantó mejor que otros territorios las consecuencias de la crisis y cuenta con una posición más sólida en términos generales, no se está salvando de la inestabilidad que azota los mercados internacionales en los últimos meses.

Buena prueba de ello es la significativa caída registrada en el comercio exterior, una de las piezas clave de la industria burgalesa. Durante los primeros siete meses del año, el volumen de exportaciones ha caído en Burgos un 6%, un descenso que se sitúa en el 9,76% en términos interanuales. De poco ha servido el buen dato registrado durante el mes de julio, en el que las exportaciones de productos 'made in Burgos' se incrementó más de un 18% respecto al mismo periodo del año anterior. Y es que, la guerra comercial entre China y EEUU, el 'brexit' y la inestabilidad política están condicionando el mercado exterior, y eso se nota en Burgos.

Así, y a pesar de que la economía burgalesa está más saneada que otras de la comunidad autónoma, las perspectivas de cara a 2020 no son del todo halagüeñas, siempre y cuando no haya grandes cambios en las dinámicas generales. A este respecto, el Colegio de Economistas de Valladolid calcula que la economía autonómica crecerá un 1,8% durante el próximo año, varias décimas menos de lo previsto para 2019.

Al hilo de todo esto, el decano del Colegio, Juan Carlos de Margarida, explica que «se está empezando a acrecentar la caída de la producción industrial» mientras está disminuyendo «la confianza empresarial y del consumidor». Y eso deriva en una «ralentización de las ventas minoristas y la disminución constante del saldo comercial», lo que pone en cierto riesgo el crecimiento económico.

Además, añade De Margarida, «existen otras grandes incertidumbres que acompañan y acrecientan este descenso de la actividad económica», como son «la parálisis de la inversión empresarial, la inestabilidad política, la falta de presupuestos, y el bloqueo de los anticipos a cuenta».

Todos esos factores están haciendo que algunas de las variables mediante las que se calcula el PIB provincial han empezado a caer por primera vez en varios años. Habrá que ver, pues, qué impacto tiene esta circunstancia en el cómputo general del PIB, ya que si muchas variables decrecen, éste podría entrar en negativo «y empezaríamos a hablar de recesión» en apenas unos meses, según De Margarida.

Luces y sombras

Sea como fuere, lo cierto es que hoy en día, la economía provincial presenta luces y sombras. Sin duda, las mejores variables tienen que ver con el peso de la industria dentro del conjunto de la economía. De hecho, casi un 27% de las personas ocupadas en la provincia lo hacen en la industria, lo que supone casi nueve puntos por encima de la media de Castilla y León.

Burgos ha superado la barrera psicológica de los 150.000 afiliados a la Seguridad Social

Esa circunstancia es una de las grandes señas de identidad de la economía burgalesa, y permite que ésta presente mejores datos generales en algunos ámbitos, como el del empleo, con una tasa de paro del 9,34%, dos puntos menos que la media autonómica, según la última Encuesta de Población Activa (EPA). Además, la afiliación se ha incrementado un 1,01% en términos interanuales, superando la barrera psicológica de los 150.000 afiliados.

Otras variables también son positivas. Ese es el caso del turrismo, con varios récords de visitantes y pernoctaciones en los últimos meses, o de la creación de empresas, que ha ido aumentando año tras año desde 2014, aunque lo ha hecho de manera irregular.

Sin embargo, y a pesar de contar con una buena base de inicio, lo cierto es que la economía burglaesa se está comportando peor que la de otras provincias en algunos ámbitos. Así lo demuestra el 'semáforo' elaborado trimestralmente por el Colegio de Economistas de Valladolid. Tomando como referencia 40 variables específicas, en las que se analiza la dinámica concreta de cada trimestre (incrementos o disminuciones porcentuales respecto a la posición de inicio), la provincia presenta mejores datos que media 'únicamente' en 13 de ellas, lo que la coloca en un nivel intermedio. Es decir, que aunque la base sea más sólida, otros territorios se están comportando mejor.

Veremos, en todo caso, el impacto que tendrán en los próximos meses algunas variables que están en ciernes, como el 'brexit' o la estabilidad política. .