La economía española «resiste» mejor la desaceleración mundial por su «idiosincrasia»

La ministra de Economía, Nadia Calviño, en Zaragoza./Efe
La ministra de Economía, Nadia Calviño, en Zaragoza. / Efe

El Banco de España apunta a que la política monetaria del BCE ha contribuido a impulsar un 1,5% el avance global, al tiempo que la ministra Calviño rechaza la idea de que se aproxime otra crisis, «y menos en España»

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

La economía mundial está dejando de crecer. Todos los indicadores apuntan hacia una desaceleración global, con más incidencia en China -que aunque sigue creciendo a niveles del 6% está muy por debajo de sus cifras anteriores debido a la guerra comercial de Estados Unidos- y en algunos países de la eurozona, como Alemania, Reino Unido -negociaciones del 'brexit' de por medio- y, sobre todo, Italia.

Pero ante esta situación global, España resiste. El Banco de España asegura en un artículo publicado este lunes que las tasas de crecimiento de la economía española se han mantenido «estables» y en cifras «elevadas», en el entorno del 0,6%-0,7% intertrimestral en el cuarto trimestre de 2018 y primero de 2019. Estos registros demuestran una «mayor resistencia» de la economía española que la europea, con datos mucho más bajos.

Así, el artículo recogido en el informe trimestral sobre la economía, revela que España está reflejando «elementos idiosincrásicos» que compensan los factores negativos de la desaceleración de la eurozona. Pero, ¿cuáles son esas características propias de España que hacen que esté resistiendo contra viento y marea? El Banco de España apunta a que no se aprecia un patrón uniforme sobre cómo han afectado los indicadores de previsión de crecimiento de cada economía, porque el número de revisiones a la baja ha sido parecida a las alzas.

El organismo que dirige Pablo Hernández de Cos explica en el artículo que la «divergencia» en la evolución de la economía española y la europea se debe al «mayor impacto de los elementos idiosincrásico» en el caso de la española, que ejerce un efecto positivo a corto plazo. Eso sí, el artículo advierte sobre la volatilidad de estas buenas noticias, ya que estos datos se refieren a la primera mitad del trimestre, por lo que «no se puede descartar» que los elementos comunes en la eurozona se acaban transmitiendo a España «con mayor intensidad» si persisten en el tiempo.

Calviño, sin visos de crisis

La ministra de Economía está de acuerdo con el artículo del Banco de España ya que este lunes rechazó la posibilidad de que se aproxime otra crisis económica porque «ningún» organismo nacional o internacional apunta como cierta la llegada de una nueva recesión. Nadia Calviño reconoció en el transcurso del Foro Ibercaja Heraldo en Zaragoza que se está «moderando» el crecimiento, pero aseguró que «nadie prevé una recesión como tal, y menos en España».

En su opinión, España vive hoy una situación económica «mejor que antes que estallase la crisis» y tiene indicadores mejores que otros países. «Esos elementos tienen que darnos confianza para apostar por el futuro», señaló, aunque reconoció que tras los «duros años» de la crisis, todo el mundo está en una posición de «prudencia» para «no volver a llevarse la sorpresa» de 2008.

La política del BCE impulsa la economía

Un poco peor ve la situación el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y exministro de Economía de España, Luis de Guindos, quien subrayó en su paso por Madrid que es «probable» que la moderación de la economía de la eurozona se mantenga durante todo 2019, ya que los riesgos «siguen alineados a la baja». Y es que «persisten» las incertidumbres geopolíticas, la amenaza del proteccionismo y las vulnerabilidades de los mercados emergentes.

Relacionado con el BCE, el Banco de España aseguró en otro artículo publicado este lunes que la decisión del organismo europeo de extender los niveles actuales de tipos de interés «mitiga» el alcance de la desaceleración de la eurozona. Por ello, los mercados han retrasado «significativamente» la fecha prevista para las subidad de tipos, hasta octubre de 2020. Sobre este asunto, De Guindos explicó que este retraso asegura que la política acomodadiza del BCE no se verá «debilitada» por las expectativas «prematuras» sobre la primera subida.

El organismo cree que este cambio se explica por el empeoramiento en las perspectivas de avance global que se observa desde finales del año pasado, además de por el anuncio a del BCE el pasado 7 de marzo de mantener los tipos de interés oficiales en los niveles actuales. Además, el artículo apunta a que tras esta primera subida, los incrementos posteriores serán «muy graduales».