España condiciona la financiación del presupuesto del euro a un enfoque «más ambicioso»

España condiciona la financiación del presupuesto del euro a un enfoque «más ambicioso»
EFE

Los Estados miembros no se ponen de acuerdo ni en qué debería gastarse ni en cómo cimentar la dotación económica

SALVADOR ARROYOBruselas

Un enfoque más ambicioso (España), otro renuente a la idea en sí misma (Holanda) y un tercero a medio camino en pos del acuerdo (Francia y Alemania). Las tres sensibilidades volvieron a confrontarse este lunes en Bruselas en torno al presupuesto del euro, ese pilar fiscal que consolidaría la divisa que hoy comparten Diecinueve Estados miembros. No terminan de ponerse de acuerdo ni en qué debería gastarse ni en cómo cimentar la dotación. El debate se reabre con el objetivo de presentar en junio a los jefes de Estado y de Gobierno un proyecto ya mascado. Pero, de momento, sólo es eso, debate.

Después de que en diciembre se tumbase la idea de que este presupuesto pudiera servir como paragolpes a las economías nacionales que entrasen en 'shock' ante una estocada de los mercados, los miembros del 'euroclub' comenzaron a trabajar ayer sobre la propuesta revisada (y edulcorada) que Francia y Alemania redactaron a finales de febrero y que aboga por apoyar reformas nacionales e inversiones para promover la convergencia y la competitividad a través de préstamos o subsidios a fondo perdido.

La fórmula se incorporaría al presupuesto plurianual de la UE 2021-2027 y sería reforzada con contribuciones directas de los Estados. En síntesis, convergencia sí, pero no estabilización pura y dura; que los países en mejor situación soporten las crisis que pudieran sufrir sus vecinos. De este modo Francia (que si apostó por una mayor implicación cuando lanzó la idea por primera vez hace casi dos años) y Alemania buscan ahora atraer a los países reticentes con Holanda a la cabeza.

Pero, al mismo tiempo, ha alejado a los 'convencidos'. Y España es el mejor ejemplo de ello. Ya en diciembre tuvo que sacrificar su propuesta de que ese presupuesto incorporase una especie de seguro al desempleo. Y este lunes dejó entrever que lo financiará si va más allá de lo que hoy está sobre la mesa. «Nuestra actitud siempre ha sido constructiva, pero tenemos que fijar primero el objetivo», aseguró la ministra de Economía, Nadia Calviño. Y ahí España insiste en que el presupuesto «tiene que tener un valor añadido» que le distinga de otras herramientas que ya existen en las Cuentas de la UE como el 'plan Juncker'. Aboga, por ejemplo, por que esa partida haga frente a gastos estructurales dirigidos a la activación del mercado laboral, refuerzo de talentos y capital humano.