Cuidado con las falsas ofertas corporativas

Varias personas protestan frente a la sede de Liberbank en Oviedo. /Reuters
Varias personas protestan frente a la sede de Liberbank en Oviedo. / Reuters

Una serie de operaciones frustradas por diversas razones llevan a pensar que ha aflorado otra cosa más en los mercados de la que protegerse

CRISTINA VALLEJO

¿Qué mayor tentación para un inversor, sobre todo en un mundo de bajas rentabilidades como el actual, que acudir al rumor de una posible operación corporativa? Y eso que, en algunas ocasiones, como cuentan los mitos que les ocurría a los marinos que se dejaban llevar por los cantos de las sirenas, acaban ahogados en un mar. de pérdidas. En los últimos tiempos, sólo en España, hemos asistido al menos a tres ofertas de compra frustradas por ahora.

Quizás la más sonada fue la de Abanca sobre Liberbank. Esta última estaba ya en avanzadas conversaciones de fusión con Unicaja cuando Abanca, de una forma poco ortodoxa, mostró su interés. El nuevo pretendiente de Liberbank llegó a poner un precio supeditado a que en los libros de la entidad no hubiera nada raro. Ese adjetivo, «raro», usa Gonzalo Sánchez, de Gesconsult, para calificar ese modo de actuar. «La oferta de Abanca no era muy clara, ni siquiera fue en firme, y se retiró, lo que genera dudas sobre cuáles eran sus intenciones», afirma Sánchez.

La acción de Liberbank saltó de los 0,39 a los 0,47 euros cuando Abanca manifestó su interés (aunque no llegó a alcanzar los 0,56 euros que ofrecía, con lo que el mercado percibió el riesgo de que ese acercamiento no cuajara). Cuando transcurrió el plazo que la CNMV le dio a la posible compradora para que lanzara su opa, se echó atrás y la cotización cayó. Antonio Sales, de XTB, comenta la posibilidad de que el interés de Abanca fuera el de generar turbulencias alrededor de la operación ya en ciernes o incluso torpedearla.

Euskaltel, entre dos intereses

Otra operación frustrada, que se resiste, o que presenta trabas importantes, es la que podría tener lugar en Euskaltel. Orange estaría estudiando hacerse con la «teleco» vasca. Pero ese interés choca con el del fondo británico Zegona, que cuenta con una participación del 15% que quiere ampliar por encima del 20% de su actual primer accionista, Kutxabank. A finales del año pasado Zegona ya paralizó una opa parcial, pero ahora está incrementando posiciones con compras directamente en el mercado.

Ignacio Cantos, de Atl Capital, señala que no parece éste el mejor contexto para que Orange se atreva a lanzar una opa sobre Euskaltel. Pero desde que en enero saltó el posible interés del grupo francés sobre el vasco, las acciones de este último han pasado de los poco más de 6,5 euros hasta los más de 8. Y ahí se mantienen. Puede tener sentido que Euskaltel cotice con una cierta prima si tienen razón actores del mercado que apuntan que, bien Zegona, bien otros competidores, como una posible combinación entre MasMóvil y Orange (que luego se la repartirían), podrían lanzarse sobre el valor.

OHL, Villar Mir e Italia

Por último, acaba de saltar el rumor de que el grupo italiano Salini Impregilo podría estar interesado en comprar OHL. Ello coincide con la más o menos explícita intención de Villar Mir de deshacer posiciones en el grupo. De hecho, el año pasado ya vendió alrededor de un 12%. Pero aún cuenta con más del 35% a través de Inmobiliaria Espacio. Si algún actor del mercado le comprara ese capital, estaría forzado a lanzar una opa por el 100%. Según Nicolás López, de MG Valores, cualquier inversor podría apostar por ese escenario. Pero, como este analista señala, de momento, no hay nada en firme. Sin embargo, fuentes del mercado consideran que existe la necesidad de que Villar Mir desinvierta en la compañía, debido a la situación dañada en la que se encuentra su gobierno corporativo y a la pérdida de credibilidad que ha generado su gestión en el grupo.

La opa de Abanca sobre Liberbank se frustró. Sobre las que podrían estar sobrevolando Euskaltel no hay nada seguro, como tampoco sobre la de OHL. Jugar a una posible operación corporativa en la que ganar de la noche a la mañana unos buenos puntos porcentuales de rentabilidad es muy arriesgado. Y, de hecho, ninguno de los analistas consultados aconsejan esta estrategia.

Prácticas arriesgadas

Cantos afirma que sólo apostaría por intentar ganar ese posible 'spread' entre el precio de cotización y el de la oferta en opas ya presentadas oficialmente. Ello, dice, es un modo inteligente de rentabilizar la liquidez. Aunque advierte de que hay opas que se presentan y no salen adelante, como la de Siemens y Alstom, porque Competencia la ha suspendido. Las operaciones sobre las que sólo hay filtraciones (interesadas para elevar la cotización de un valor o incrementar su visibilidad en el mercado o que trascienden porque antes de que haya una operación hay mucha negociación y análisis) sólo las ve apropiadas para los inversores más agresivos, que están muy encima del mercado y las noticias.

O, mejor, de los rumores. Sales añade que aunque éstos suelen provocar una subida de las cotizaciones que aprovechan los inversores especulativos, también corren el riesgo de que las acciones se desinflen cuando el rumor se demuestra huérfano de realidad. Por eso, a los inversores con un horizonte de medio o de largo plazo les aconseja mantenerse al margen de estas prácticas. Y advierte de que invertir en un valor cuando ya se ha presentado la oferta a veces da muy poco a ganar: el mercado lo ha podido descontar en su totalidad. En ese caso, lo que el inversor podría buscar sería una contraopa o presión para que la oferta sea más generosa. Pero comprar acciones esperando algo así también tiene riesgo.

Gonzalo Sánchez explica que en su firma no les gusta jugar a la posibilidad de un movimiento corporativo, sino que apuestan por una compañía por sus buenos fundamentales. Aunque, en ocasiones, precisamente la calidad de los valores que tienen en cartera puede hacer que alguno sea susceptible de recibir una oferta, como en su día les sucedió con Europac, cuya estructura de balance la hacía muy atractiva para otras empresas del sector. Por lo tanto, tienen en cartera valores que les gustan por su negocio, por sus resultados, por su solidez, y consideran su carácter de 'opable' como un plus.

Inversión profesional

El inversor que quiera aprovechar lo que se puede ganar con operaciones corporativas puede hacerlo apostando por fondos de inversión especializados en hacerlo, por la categoría 'event driven'. Esta opción tiene la ventaja de que quienes escogen los valores son inversores profesionales, como Tim Wooge, gestor del Allianz Event Driven Strategy. Wooge explica que, a la hora de construir la cartera, escoge acciones del universo de movimientos que ya se hayan anunciado a nivel global y, entre ellos, sólo atiende a los acuerdos amistosos y sobre compañías con una capitalización superior a los 200 millones de dólares. Y busca spreads de entre 200 y 350 puntos básicos sobre el eonia. Gestiona el riesgo con posiciones que no superan el 3-4% del fondo y midiendo la posibilidad de que los acuerdos se rompan: a ello liga la ponderación de la posición en el producto. Unas pistas que pueden ser útiles para el inversor particular: no es fácil acertar.