El 'atelier' sube a la pasarela

Desfile de The 2nd Skin Co. /Ifema
Desfile de The 2nd Skin Co. / Ifema

The 2nd Skin Co. desvela los secretos que esconde el arduo trabajo de sus delicados -y cotizados- vestidos de cóctel. mientras que Teresa Helbig resulta obscena en su perfección con una colección de ensueño

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Juanjo Oliva es el hombre anuncio de la moda española. El diseñador ha sabido ganarse la confianza de relevantes compañías como Samsung, para la que crea complementos en los que guardar sus dispositivos, o mó de Multiópticas, con la que tiene su exitosa línea de gafas. Con esas colaboraciones complementa la línea para Oliva que presentó ayer en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid. Se trata de una firma de marcado carácter sostenible, en el que destacan los tejidos creados con botellas de plástico recicladas, y en la que las estaciones ya no existen. Por algo es elegido por las marcas.

The 2nd Skin Co. trasladó su castizo taller a la pasarela para desvelar los secretos que esconde el arduo trabajo de sus delicados -y cotizados- vestidos de cóctel. Desde el 'toile -un boceto en tela crudo sobre el que se plasma el patrón inicial y con el que se realizan las pruebas- hasta el trabajo final. Los tejidos icónicos de la casa, como el mikado, tafetas y satén, se bañan en una paleta multicolor plasmada sobre fondo azul. Destacan los fucsias sobre crudos, azules petróleos y rosas empolvados. Un abanico de tonalidades muy empastado que se rompe puntualmente por rojos. Una interesante lección de costura mecida por la voz de la soprano Mayca Teba, acompañada al piano por Miguel Ángel Arqued, ambos del coro del Teatro Real de Madrid.

Desfile de Teresa Helbig.
Desfile de Teresa Helbig. / Ifema

Devota&Lomba realizó un ejercicio de barroquismo sensato en el que lazos, volantes, plisados y flores se mezclan con sus clásicas prendas minimalistas de estructura arquitectónica. Una sorpresa en la que aporta frescura el toque marinero con piezas en azul y blanco. Pero llegó ella. Teresa Helbig resulta obscena en su perfección con una colección de ensueño en la que se puede apreciar su obsesión por superarse. La catalana presume de complejidad: casi tres meses para un vestido de macramé u otro con más de 90 piezas de patrones. El fallecido bull dog francés de la modista aparece en pequeños detalles como nexo en una apuesta chulesca.

Tomó el relevo otra mujer muy potente. Ana Locking y sus 'chicas raras' se deslizaron entre esculturas eróticas de la artista Eva Fábregas con una colección en la que hay alusiones a Paco Rabanne con pesados vestidos de latón bañados en plata. Pero no todo iban a ser versiones. La original modista se ha inventado las lentejuelas de silicona, material que aprovecha para múltiples piezas, al igual que el PVC y los flecos de seda. La ropa de hombre la lucen modelos andróginas en una suerte de fiesta solo para mujeres peculiares.

Un safari nocturno

La pasarela se trasladó del recinto ferial a la Real Casa de Correos, donde no es la primera vez que muestra su trabajo el equipo de Pedro del Hierro. África es el punto de partida de una colección de aire étnico muy versátil, con rafias, linos, tafetas ecológicas o bordados que se unen a otros con acabados más técnicos. Para mujer destacan los vestidos de alfombra roja con acabados metálicos, mientras que para hombre se explotan gabardinas y parkas, así como la sastrería de líneas relajadas.

Roberto Verino cerró la larga jornada siguiendo una senda muy similar a la de Oliva con respecto a la sostenibilidad con piezas de buena calidad con la intención de que sean heredaras. Lulu Figueroa, que desfiló para el gallego, es la autora de algunos de los estampados en una apuesta por la década de los 90 que centra su selección para el próximo otoño, ciñéndose al 'see now, buy now' (ver ahora, comprar ahora). De aquella época en la que se afianzó la firma se rescatan, entre otras piezas, los plumíferos con el mismo diseño de hace veinte años. La moda siempre vuelve.

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