Decapitada una misionera española de 77 años en República Centroafricana

Inés Nieves Sancho./
Inés Nieves Sancho.

El Papa Francisco ha condenado el asesinato «bárbaro» de Inés Nieves Sancho en la misma aula «donde enseñaba a coser» a las niñas pobres

T. B.

La monja burgalesa degollada en República Centroafricana fue víctima de un asesinato ritual. Esa es la principal hipótesis para explicar la causa por la que fue asesinada la religiosa Inés Nieves Sancho el pasado domingo. Así lo apuntan tanto el obispo de Bangasso, el también burgalés Jesús Ruiz Molina, y un diputado local, en declaraciones recogidas por el diario Vatican News. Todo ocurrió en la aldea de Nola, perteneciente a la diócesis de Berberati y situada al suroeste de este país, cerca de la frontera con Camerún. La religiosa, de 77 años, fue sacada de la cama a la fuerza por unos desconocidos que accedieron a su habitación y la condujeron al aula donde enseñaba costura. Allí fue acuchillada, mutilada y degollada casi hasta la decapitación.

Según la diócesis de Burgos, la religiosa desarrollaba su labor como misionera en una escuela perteneciente a la congregación francesa de las Hijas de Jesús de Massac. Atendía a las niñas y mujeres jóvenes de una aldea en la que residía desde hace diez años. En este mismo lugar fue enterrada el martes, como era deseo de la propia monja y de su familia.

Fuentes locales aseguran que en la casa en la que residía la fallecida no faltaba ninguna pertenencia. «No se llevaron nada, parece que vinieron sólo para matarla», comentó a AFP el abad Isaie Koffia, vicario general de la diócesis de Berberati, reiterando la hipótesis de que la misionera haya sido víctima de uno de los numerosos asesinatos rituales que se registran en esa región.

El Papa Francisco condenó ayer este crimen. «Quiero recordar a la hermana Inés Nieves Sancho, educadora de niñas pobres durante décadas, asesinada de modo bárbaro en Centroáfrica en el mismo local donde las enseñaba a coser», trasladó el pontífice argentino durante la tradicional audiencia general de los miércoles.

Catorce grupos armados

Francisco pidió a los numerosos fieles presentes en la plaza de San Pedro que oraran en silencio por la religiosa. La burgalesa, que tenía también nacionalidad francesa, llevaba 26 años como misionera en una república desgarrada desde 2013 por la guerra. El conflicto bélico ha forzado a huir de sus hogares a casi una cuarta parte de sus 4,5 millones de habitantes.

El gobierno de Bangui se disputa el control de los recursos naturales frente a 14 grupos armados que controlan una parte del país. El pasado febrero suscribieron un acuerdo de paz. Desde entonces, según Ruiz Molina, la situación ha mejorado aunque sigue habiendo una gran violencia. Por este motivo no se descarta tampoco que la religiosa haya podido ser víctima de milicianos o, incluso, de traficantes de órganos.

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, expresó así mismo su pesar por la muerte de la burgalesa a través de las redes sociales. En los últimos meses han fallecido asesinados tres misioneros españoles en África. El 17 de mayo el salesiano guipuzcoano Fernando Hernández Sánchez murió a machetazos en Burkina Faso, mismo país en el que en febrero fue tiroteado por un grupo yihadista el también salesiano Antonio César Fernández. Las embajadas españolas en Camerún y Mali están en contacto con las autoridades centroafricanas y burkinesas para seguir las respectivas investigaciones sobre estos crimenes contra religiosos españoles.