La ONU aprueba el primer Pacto Mundial para la Migración sin la presencia de EE UU

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega a la cumbre sobre Migración Segura, Ordenada y Regular de Naciones Unidas, en Marrakech./EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, llega a la cumbre sobre Migración Segura, Ordenada y Regular de Naciones Unidas, en Marrakech. / EFE

Establece el derecho de los Estados a «determinar su política de migración y su prerrogativa para gobernar la migración»

ANJE RIBERA

El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de Naciones Unidas ha nacido este lunes en la ciudad marroquí de Marrakech suscrito por más de 150 países que asisten a la conferencia intergubernamental de la ONU. Sin embargo, su utilidad queda en entredicho desde sus primeros pasos al no ser vinculante y contar con la oposición de países receptores de emigrantes gobernados por fuerzas conservadoras como Estados Unidos, Australia, Chile, Italia, Israel y un numeroso grupo de los centroeuropeos, entre ellos Austria y Hungría.

De cualquier forma, fue refrendado por aclamación durante la sesión plenaria presidida por el secretario general de la ONU, Antonio Guterres; la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa; y Naser Burita, el ministro de Exteriores de Marruecos, país anfitrión de la conferencia. También estuvo presente el presidente español, Pedro Sánchez. En total, quince jefes de Estado, ocho primeros ministros y numerosos cancilleres y responsables toman parte en este encuentro que durará dos días.

Durante su intervención, Guterres ha lanzado un mensaje a los países que se han negado a firmar el pacto o que han expresado sus reservas sobre el texto o han pedido tiempo, afirmando que «no es un tratado» y que «no es jurídicamente vinculante» y dejando la puerta abierta a que se sumen más adelante. El texto, según ha dicho, garantiza «el derecho soberano de los Estados a determinar sus política de migración y su prerrogativa para gobernar la migración dentro de su jurisdicción, en conformidad con el derecho internacional», ha insistido el secretario general. Al mismo tiempo que se ha lamentado de la existencia de «falsedades» sobre el documento y el fenómeno migratorio en general.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, ha reiterado que el documento es un instrumento flexible que se adapta a las necesidad nacionales de los Estados. «Es un momento histórico porque damos un rostro humano a la emigración», ha precisado Espinosa antes de añadir que los Estados «por más poderosos que sean, no pueden afrontar el reto migratorio solos».

Para responder a las reticencias despertadas entre distintos países, todos los oradores que este lunes han tomado la palabra han insistido en que la soberanía de los Estados no se verá de ningún modo disminuida y recalcaron que la migración plantea problemas globales y requiere soluciones globales.

 

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