Un incendio en un submarino ruso acaba con la vida de 14 marineros

Fotografía aérea de archivo que muestra la base naval rusa en Severomorsk (Rusia). /Efe
Fotografía aérea de archivo que muestra la base naval rusa en Severomorsk (Rusia). / Efe

Según el ministerio de Defensa, el accidente tuvo lugar el lunes a bordo de un sumergible destinado al estudio del medioambiente marino y el fondo oceánico

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

El Mar de Bárents vuelve a ser escenario de la tragedia de un submarino ruso y trae al recuerdo el desastre del 'Kursk', llevado recientemente a la pantalla por el danés Thomas Vinterberg. Un total de 14 marineros, según reconoce el Ministerio de Defensa ruso, perecieron ayer lunes a causa del incendio que se declaró en el interior del sumergible de investigación AS-12 de la Marina rusa. La embarcación, de tamaño más bien reducido aunque mucho mayor que un batiscafo, está diseñada para navegar a grandes profundidades y se encontraba en el Mar de Bárents en aguas territoriales rusas.

«Durante la realización de unas pruebas de batimetría se declaró un incendio. A consecuencia de ello, 14 submarinistas fallecieron por intoxicación de humo», se señala en el comunicado difundido por el ministerio castrense. Pese al grave incidente, sobrevivieron los otros 25 miembros de la tripulación, si bien no se ha indicado si hay heridos, y lograron, además de extinguir las llamas, regresar al puerto de Severomorsk, principal base de la Flota del Norte rusa (península de Kola).

El comandante en jefe de la Armada rusa, el almirante Nikolái Efrémov, se encuentra en Severomorsk desde hoy por la mañana y al hospital militar de la ciudad han sido trasladados los heridos y los 14 cadáveres. Efrémov se ha puesto al frente del operativo para esclarecer las causas del accidente.

El 12 de agosto de 2000, en el mar de Bárents durante unas maniobras, dos explosiones en la sala de torpedos reventaron y llevaron a pique al submarino K-141 «Kursk», orgullo entonces de la Marina rusa. Murieron los 118 miembros de la tripulación. Fue el primer gran problema para el presidente Vladímir Putin, elegido por primera vez aquel mismo año.

Dudó sobre si debía o no permitir la ayuda de países extranjeros para tratar de rescatar a los marineros que no perecieron a causa de las explosiones. Las dilaciones hicieron que, cuando se consiguió penetrar en el submarino, no quedaba ya nadie con vida.