Macron, Merkel y Juncker muestran un frente unido ante las ambiciones chinas

Juncker, Macron y Merkel, este martes en París, con Xi Jinping./EFE
Juncker, Macron y Merkel, este martes en París, con Xi Jinping. / EFE

Los líderes comunitarios advierten a Xi Jinping de que debe respetar la cohesión de la UE y dar más reciprocidad a los empresarios europeos

PAULA ROSASCorresponsal. París

La imagen no podía ser más simbólica. La canciller alemana, Angela Merkel, era la primera en llegar al Elíseo y ser recibida por Emmanuel Macron. Luego lo hacía el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Y juntos, los tres, recibían al jefe de Estado chino, Xi Jinping. Quien tiene enfrente Pekín es a la Unión Europea, no a un simple grupo de 28 Estados -casi 27-. Y China, pidió este martes el presidente francés, debe «respetar la unidad de la UE y sus valores».

Hasta hace no tanto, Europa ha visto a China más como una oportunidad que como una amenaza. Pero el avance silencioso del gigante asiático, que extiende ya sus tentáculos en los cinco continentes con su megaproyecto de inversiones conocido como la Nueva Ruta de la Seda, ha puesto en alerta al continente. Especialmente después de que Italia se convirtiera en el primer país europeo -y el primer miembro del G-7- en sumarse alegremente a un plan que Bruselas ve con recelo.

La estrategia china de priorizar las relaciones bilaterales para jugar con las divisiones internas de la UE es percibida como un peligro. De ahí el esfuerzo que ha hecho Macron por «europeizar» la visita de tres días de Xi Jinping a Francia, invitando también a Merkel y a Juncker.

Pese a la desconfianza, la UE y China se encuentran, sin embargo, en el mismo lado del tablero con respecto a la defensa del multilateralismo y las instituciones internacionales. Frente a los Estados Unidos de Donald Trump y su aislacionismo, los líderes europeos y Xi Jinping mostraron este martes una imagen de concordia y de voluntad de querer trabajar juntos, como lo han hecho, por ejemplo, en asuntos como el acuerdo del Clima de 2015. Merkel recordó este martes que el multilateralismo es el que ha dado estabilidad al mundo desde la Segunda Guerra Mundial, y que ahora estamos en un punto de inflexión. «¿Conseguiremos hacer evolucionar ese sistema o se va a calcificar?», se preguntaba la canciller al fin de la reunión.

Y con respecto a las ambiciones inversoras chinas, Juncker fue bastante claro: debe haber una mayor reciprocidad para que las empresas europeas tengan las mismas posibilidades de invertir en el país asiático que las chinas en Europa, algo que, por el momento, no sucede. Y la «poesía», dijo, no es suficiente. Debe haber medidas concretas. «Es cierto que hay puntos de desacuerdo, también competencia - dijo Xi Jinping-, pero es una competencia positiva».