La UE sitúa a Rota como base «estratégica» de las futuras misiones militares en África

La base de Rota durante el traspaso de poderes de la Operación Atalanta./Francis Jiménez
La base de Rota durante el traspaso de poderes de la Operación Atalanta. / Francis Jiménez

«Será punto de partida de cualquier operación en el Sahel y permitirá avanzar en la acción exterior», admiten en Bruselas

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

La reciente incorporación de la base naval de Rota, en Cádiz, al grupo de cuarteles generales de la Unión Europa (UE) no solo ha dado un impulso a la apuesta geoestratégica de Bruselas por la frontera sur, olvidada por una OTAN más preocupada en el expansionismo ruso en el norte del continente, sino que refuerza la vieja idea de activar un ejército europeo en plena incertidumbre en la Alianza por las políticas populistas de Donald Trump o el futuro del 'brexit'.

El pasado 29 de marzo, la base naval gaditana se puso al frente de la 'operación Atalanta', que lucha contra la piratería en el Golfo de Adén (Índico), en sustitución del cuartel de Northwood tras la anunciada salida del Reino Unido de la UE. En los pasillos de Bruselas vieron la elección de Rota como una «decisión estratégica» y en clave nacional española, como un compromiso con el fortalecimiento del proyecto europeo de seguridad y defensa.

Rota, en suma, no solo significa el mando general de la misión militar de la UE más alejada de nuestra frontera (cuenta con una base en Yibuti) y una de las más antiguas, acaba de cumplir una década de vida, sino que se posiciona en el punto de partida de las próximas operaciones que se lleven a cabo en el Mediterráneo, el Atlántico o la región africana del Sahel.

La llegada de un centenar de militares de 19 nacionalidades al enclave militar del Atlántico engorda sus capacidades operativas y coloca a Rota en la lista de los cuarteles generales comunitarios, junto a Roma, París, Postdam (Alemania) y Larissa (Grecia). Del mismo modo, lanza un mensaje de fuerza a Estados Unidos, que cuenta allí con el componente del escudo antimisiles tras el convenio bilateral firmado con España en 2011. «Rota será el puerto de partida de cualquier misión de la UE, mando y control estratégico y permitirá avanzar en la acción exterior de la Unión», admiten altas fuentes comunitarias y del Ministerio de Defensa consultadas.

Hasta la fecha, la UE cuenta con 16 operaciones en el exterior con unos 5.000 efectivos, de los cuales 686 son españoles. Seis de estas misiones son ejecutivas, de carácter militar, y se localizan en tres continentes: la Eunavfor Atalanta en el Índico, EUTM Somalia, EUTM Malí, República Centroafricana, Eufor Althea en Bosnia-Herzegovina y Eunavfor Med Shopia en el Mediterráneo. Además, la Unión da apoyo aéreo a la intervención directa de Francia en la región del Sahel, en concreto en Senegal y Gabón, y se trabaja en la posibilidad de asentar la presencia en Níger, Chad, Burkina Faso y Mauritania.

Redoblar esfuerzos

En el caso de España, destina en la actualidad más efectivos a misiones bajo bandera europea que de la OTAN, la ONU u operaciones multilaterales como Irak. Es más, el interés estratégico nacional encuentra más eco en la actividad exterior de la UE que de la OTAN, donde se trabaja diplomáticamente para que la Alianza Atlántica mire más a la frontera sur en detrimento de la «guerra fría» latente que mantiene con la Rusia expansionista de Vladímir Putin.

No quiere decir que las Fuerzas Armadas no tengan presencia en la acción exterior de la OTAN, hay medios terrestre y aérea españoles en el Báltico desde 2017 o de apoyo a Turquía en 2015 con una batería antiaérea, pero es indudable que los intereses nacionales están centrados en el Mediterráneo y en el norte de África con la inmigración.

«El Sahel es y seguirá siendo una prioridad estratégica», reafirmó a mediados de mayo el Consejo Europeo en el documento de conclusiones tras reunirse con sus homólogos del G-5 del Sahel ante el creciente deterioro de la inseguridad en sus países. «Tenemos el firme propósito de redoblar esfuerzos para combatir el terrorismo y restaurar la estabilidad. La aplicación de un enfoque multidisciplinar, que combine elementos de cooperación, diplomacia y defensa constituyen un ejemplo para abordar crisis complejas en otras áreas geográficas», resumió la máxima responsable de Política Exterior, Federica Mogherini.

Para el jefe español de la unidad de Asuntos Económicos en el Exterior, coronel Carlos Coira, «en términos de seguridad y defensa la UE ha avanzado más en los últimos cinco años que en las décadas precedentes». Sin embargo, el oficial considera que la defensa común requiere un impulso económico de los 28.

Un fondo europeo en Defensa: 13.000 millones hasta 2027

La financiación de las políticas de seguridad y defensa de la UE es el talón de aquiles del proyecto común. Hace dos años se creó el llamado Fondo Europeo de Defensa para paliar esta carencia, que supuso por vez primera una inyección directa para estos fines. El objetivo era que los 28 estados miembro destinaran unos 600 millones entre 2017 y 2020 y aumentar hasta los 1.500 millones anuales hasta 2027. El objetivo final es llegar a los 13.000 millones, un 1% del presupuesto total de la Unión. La Comisión Europea quiere que esta financiación provenga de las arcas nacionales.

Uno de los puntos más controvertidos está en el gasto de las operaciones exteriores. El capítulo 41 del Tratado de la UE regula esta partida a través de un mecanismo denominado Athenea, establecido en 2004 y de naturaleza extrapresupuestaria. Participan todos los países excepto Dinamarca y en 2017, por ejemplo, se destinaron entre 70 y 80 millones para contingencias aunque es necesario aumentar el fondo (España puso 5,5 millones en comparación con los 279,2 que destinó de forma individual para financiar su participación en las misiones continentales).