Siria revive el infierno de Alepo en Guta: «Esperamos turno para morir»

Siria revive el infierno de Alepo en Guta: «Esperamos turno para morir»

Desde el domingo han fallecido más de 300 personas a causa de los intensos bombardeos, que dejan también 1.500 heridos

MIKEL AYESTARÁNJerusalén

Como alertaron en su momento el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y el enviado de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, Guta, el último bastión opositor en el cinturón rural de Damasco, se ha convertido en un nuevo Alepo. La segunda ciudad del país volvió a manos del Gobierno en diciembre de 2016 tras meses de cerco y combates. Desde el domingo, según el recuento de fuentes opositoras, en Guta ya han fallecido más de 300 personas a causa de los intensos bombardeos, que dejan también 1.500 heridos. Los misiles y los barriles bomba volvieron a caer por cuarto día consecutivo y de nada sirvieron las peticiones de la comunidad internacional para la entrada en vigor de un alto el fuego humanitario.

El régimen de Bashar el-Asad y sus aliados repiten la estrategia de Alepo y, tras el cerco y los bombardeos, anunciaron que llegará el turno de la incursión terrestre. Los grupos armados de la oposición, entre ellos el brazo sirio de Al-Qaida, también siguen la misma táctica y combaten en una zona urbana donde se estima que quedan más de 400.000 civiles. Mientras, disparan morteros hacia Damasco, donde doce personas han perdido la vida esta semana. El impacto de la artillería y de la aviación en las zonas civiles es demoledor y se recuperan las imágenes que llegaban de los barrios orientales de Alepo. En nombre de la guerra contra el terror, argumento que defiende el régimen para justificar los bombardeos, no hay líneas rojas y en los últimos cuatro días seis hospitales de Guta han sido atacados, según Naciones Unidas. Su coordinador de Asuntos Humanitarios (OCHA) para Siria, Panos Moumtzis, calificó de «inaceptables» los bombardeos sobre hospitales, entre ellos una maternidad.

La jefa de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Siria, Marianne Gasser, emitió un comunicado en el que alertó de que «la lucha probablemente causará en los próximos días y semanas mucho más sufrimiento, y nuestros equipos necesitan que se les permita entrar en Guta Oriental para asistir a los heridos» porque «mueren lentamente solo porque no pueden ser tratados a tiempo».

Sin comida

Vecinos de Duma, la ciudad más importante de la zona de Guta, relataron a la agencia Reuters su desesperanza. «Esperamos nuestro turno para morir. Vivimos metidos en refugios. Hay cinco o seis familias juntas por casa y no quedan comercios abiertos, comida…», contaron convencidos de su trágico futuro. Estas ciudades y aldeas bajo control opositor están cercadas desde 2012.

El general Suheil al-Hassan, apodado como ‘El Tigre’ y conocido por sus victorias en Alepo, Palmira o Deir Ezzor, difundió un mensaje a través de las redes sociales en el que amenazó al enemigo con darle «una lección de combate y fuego».

Por otro lado, mientras las bombas no paran de castigar Guta, nuevos efectivos de las llamadas ‘milicias populares’ llegaron ayer hasta el cantón kurdo de Afrín «para hacer frente a la agresión turca», informó la agencia oficial siria Sana. Turquía, que el martes recibió al primer convoy enviado por Damasco con disparos de advertencia, alertó de las «graves consecuencias» que puede tener este despliegue de milicias de apoyo a los kurdos y advirtió al Gobierno sirio de que las considerará «objetivos legítimos».

 

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