Un ganadero ruso de 28 años se corona como 'el rey del sopapo'

Los concursantes se dan bofetadas hasta que uno de los dos se rinde. / INSANE SLAP CONTEST IN SIBERIA

El siberiano, de 168 kilos, vence de forma incontestable en el Siberian Power Show de Krasnoyarsk en la modalidad de 'bofetadas'

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

Vasili Kamotski, un corpulento y barbudo ganadero siberiano de 28 años y 168 kilos de peso, se ha proclamado campeón absoluto del Siberian Power Show de Krasnoyarsk en la modalidad de «bofetadas». Lo ha logrado a sopapo limpio, aguantando con firmeza y resignación las acometidas de sus rivales y siendo él quien los terminó noqueando después de dejar sus rostros llenos de hematomas y puede que también con alguna lesión cerebral.

Según las reglas del duelo, los contendientes se colocan uno frente al otro separados por una mesa, que les sirve para sujetarse y no perder el equilibrio tras el golpe. Se decide con una moneda al aire quién comienza y tras la primera bofetada, propinada lógicamente con la mano abierta en al carrillo de su contrincante, le toca después a él el turno de soportar el testerazo. Hay que sacudir y poner alternativamente la otra mejilla hasta que uno de los dos se rinde o pierde el conocimiento.

De da la circunstancia de que Kamotski, que se ha embolsado 30.000 rublos (410 euros) por su victoria acudió al espectáculo como espectador sin la menor intención de participar. Pero, al observar su porte, los organizadores le convencieron de que tenía enormes posibilidades de ganar si competía. No se equivocaron. «No les pegué con toda mi fuerza», aseguraba el joven granjero, pero nadie lo diría viendo cómo sus rivales salían catapultados hacia atrás después de recibir la bofetada.

Respondiendo a preguntas de periodistas locales, Kamotski asegura que «no soy pendenciero, nunca me he peleado con nadie, soy una persona muy pacífica». Según sus palabras, «tampoco voy a ningún gimnasio. Antes sí, pero lo dejé por falta de tiempo».

La mecánica de este tipo de enfrentamiento es idéntica a los duelos con pistola con lo que se dirimían en Rusia y en otros países de Europa en el siglo XIX las afrentas de honor. Se disparaban sucesivamente por turnos hasta que uno de los dos caía herido o muerto.

Rusia atesora además toda una tradición de peleas a puño desnudo, especialmente como atracción festera, con apuestas incluidas. Pero el Siberian Power Show es la primera vez que se organiza y ha sido la continuación a la reciente Universiada en Krasnoyarsk. Ha incluido un sinfín de competiciones, entre ellas maratones, levantamiento de peso y también de danza. La idea concreta del combate a sopapos surgió hace poco en Moscú y ha sido la prueba del Siberian Power Show que más resonancia ha tenido en las redes sociales. Su éxito augura que tendrá ediciones en otras muchas ciudades rusas. En Krasnoyarsk la repetirán el año que viene.

Kamotski, que tiene su hacienda en Ilanski, poblado situado a pocos kilómetros al este de Krasnoyarsk, participó también en un concurso de comer «pelmeni», una especie de ravioli un poco más grande relleno de carne, patata, salmón o repollo. Se dio un enorme atracón y venció también. Había que devorar un kilogramo de esta pasta típica de la cocina rusa en 10 minutos y los consiguió. En esta modalidad ya había cosechado antes muchos premios. De ahí que le apoden con el nombre de «Pelmén».