Johnson y Trump certifican su buena armonía en la antesala del 'brexit'

Donald Trump y Boris Johnson. / Afp

El líder de EE UU ve al primer ministro británico como «el hombre adecuado» para llevar a cabo la salida del Reino Unido de la UE, prevista para el 31 de octubre próximo

PAULA ROSASBiarritz (Francia)

El 'brexit' fue este domingo otro de los grandes asuntos del día en Biarritz, y la posibilidad de que Reino Unido acabe abandonando la Unión Europea sin acuerdo se aventura cada vez más posible. Lo insinuaba por la mañana Boris Johnson, quien admitió que la posibilidad de alcanzar una salida pactada es cuanto menos «incierta». La factura que Londres deberá a los Veintisiete cuando salga del club también se quedará sin pagar si finalmente el divorcio no es amistoso, advirtió el británico.

Johnson, que pese a las sonrisas y sus habituales chascarrillos se encuentra con sus aún socios europeos en un momento de máxima tensión, mostró este domingo una gran sintonía con su aliado atlántico, Donald Trump. Ambos mantuvieron por la mañana un desayuno de trabajo, en el que trataron ineludiblemente sobre el 'brexit' -Trump dijo de Johnson que es «el hombre adecuado» para llevarlo a cabo- y el futuro posible acuerdo comercial entre ambos países cuando Reino Unido abandone la Unión Europea.

«Vamos a alcanzar un gran acuerdo comercial, el más grande que hayamos tenido nunca con Reino Unido, y ahora ya no tendrán el lastre atado a los tobillos», dijo Trump justo antes de empezar el desayuno. El estadounidense, que se ha manifestado hasta la saciedad a favor de que Londres rompa con sus socios abruptamente, prometió este domingo que el acuerdo bilateral llegará «bastante rápido».

El futuro pacto, aún muy en pañales, no será nada fácil de cerrar, aunque es vital para los intereses de Johnson, ya que parte de su estrategia para justificar un Brexit a las bravas se basa en la promesa de que las nuevas alianzas comerciales, particularmente con Estados Unidos, compensarán las pérdidas de la salida del mercado común europeo, de 500 millones de consumidores.

Por el momento eso no está nada claro y los expertos advierten de que Reino Unido lleva las de perder a la hora de intentar imponer sus condiciones para ese futuro acuerdo. En esta ecuación, EE UU es el pez grande -su mercado es cinco veces mayor que el británico- y Londres tendrá que acabar aceptando muchas de las exigencias americanas, aunque este domingo Johnson volvió a decir que el sistema nacional de salud, el NHS, estará fuera del futuro pacto. No sin cierta sorna, en varias ocasiones Macron ha advertido de que Londres corre el riesgo de acabar convirtiéndose en un vasallo de Washington al no contar con el peso de la UE detrás.

Todo dicho

En cuanto a la factura de más de 42.000 millones de euros que Reino Unido deberá pagar al abandonar la UE, Johnson insistió este domingo en que, «en rigor», si no hay acuerdo no se debe nada. «No es una amenaza. Es una realidad», zanjó.

El día anterior, Johnson y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se atribuyeron mutuamente la responsabilidad de que el 31 de octubre se produzca una ruptura abrupta y se llamaron el uno al otro 'Mister No Acuerdo'. Este domingo, en un encuentro bilateral, ni siquiera trataron el tema del 'brexit', según una fuente diplomática europea, y solo quedaron en reunirse en septiembre aprovechando la sesión anual de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Por lo visto, todo está ya dicho.