A May no le salen los números en la votación del 'brexit'

A May no le salen los números en la votación del 'brexit'

La primera ministra, con una facción de su partido declarada en rebeldía, cuenta con pocas opciones de llegar a los 320 votos que necesita en la Cámara de los Comunes para certificar el acuerdo de retirada de la UE

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOLondres

La votación del Parlamento británico sobre el Acuerdo de Retirada de la Unión Europea se ha aplazado y lo único claro ahora mismo es que a la primera ministra no le salen los números. Durante el fin de semana ya se habían extendido los rumores de que Theresa May iba a posponer la votación y este lunes se confirmó de manera oficial . Ciertamente, la primera ministra tenía todas las papeletas para perder. Necesita 320 apoyos (la cámara está compuesta por 650, pero el presidente, los tres vicepresidentes y los siete diputados del Sinn Fein no votan) y ahora mismo parece muy lejos de lograrlos.

Primero, porque al menos un tercio de los diputados de su partido, el Conservador, se han declarado en rebeldía e iban a pronunciarse en contra de los planes de May. Con el exministro Boris Johnson como cabeza visible, la mayoría de ellos asegura que el pacto al que llegó la 'premier' con la Unión Europea es «humillante». Quieren un 'Brexit' sin acuerdo, por las bravas, aunque todos los analistas económicos coinciden en que ésta sería la peor de las soluciones porque provocaría una recesión profunda en el país. Pero no sólo eso: otra parte de su partido, el minoritario pero ruidoso frente 'proeuropeo' de los 'tories', se une a la oposición para reclamar un segundo referéndum. De esta forma, los conservadores tienen 315 diputados y en principio, apenas 200 la ap

Durante la campaña por el referéndum, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbin, no se declaró ni 'probrexit' ni 'antibrexit'. Sabiendo que una parte importante de sus bases tradicionales, los obreros asustados por la globalización, querían salir de la Unión Europea, Corbin se movió en la ambigüedad. Pero ahora, su partido tiene menos dudas: quieren elecciones anticipadas, que les podrían llevar al Gobierno, y el mejor modo de conseguirlas es tumbar a May en la votación de este martes. No obstante, la facción de los laboristas 'probrexit' avisa de que un nuevo referéndum sería considerado como una «traición» y podría salir al rescate de la primera ministra, aunque sus miembros no serían suficientes para salvarla. Los laboristas cuentan con 257 diputados y según todos los indicios, la mayoría de ellos votará contra May.

Lo mismo sucederá con el Partido Nacional Escocés, el más beligerante contra el 'Brexit'. Como anticipo, el Parlamento escocés, en una votación no vinculante, rechazó la pasada semana el acuerdo de salida con los votos de los nacionalistas, los laboristas, los liberales-demócratas y los verdes. Tan sólo los conservadores apoyaron la salida. Los 35 diputados del partido escocés tienen claro que votarán en contra, con la amenaza latente de reclamar un nuevo referéndum por la independencia si finalmente se produce el 'Brexit', igual que, en principio, los cuatro diputados del Plaid Cymru, el partido nacionalista galés, y que la diputada verde. Y también en contra del acuerdo se pronunciarán los doce parlamentarios liberales-demócratas, tradicionalmente el partido más proeuropeo del arco político británico.

El Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte, hasta ahora el socio de May, ha asegurado que la abandonarán en la votación si la 'premier' no vuelve a negociar el acuerdo con Bruselas. Rechazan la parte que deja a Irlanda del Norte bajo ciertas normas de la Unión Europea para no tener que levantar una barrera entre las dos Irlandas. Para los unionistas norirlandeses, esto significa acabar con la unidad territorial del Reino Unido, así que May tampoco podrá contar con sus votos.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, la opción de que Theresa May consiga los 320 votos que necesita parece remota. Desde su entorno se desliza ya que una derrota por menos de 50 diputados (una posibilidad muy optimista ahora mismo) le permitía salvar la cara; perder por más de 50 abriría una gran crisis y hacerlo por más de 100 podría abocar a la primera ministra a la dimisión. De ahí que May sopese seriamente aplazar las urnas en busca de unos apoyos suficientes que, ahora mismo, parecen más una quimera que una realidad.

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