May deja correr el tiempo y acerca la pesadilla de la salida traumática de la UE

Los grupos anti 'brexit' se manifiestan a las puertas del Parlamento británico./AFP
Los grupos anti 'brexit' se manifiestan a las puertas del Parlamento británico. / AFP

Crece la preocupación entre los empresarios por la insistencia de la jefa del Gobierno en reformar el Acuerdo con Bruselas

IÑIGO GURRUCHAGALondres

¿Por qué daría tras el 'brexit' una economía más fuerte, como la de Japón, términos más generosos de comercio a Reino Unido que los que ha acordado con la Unión Europea, cuando además el mercado británico se habría marchado de la unión aduanera? ¿Qué haría Theresa May si el Acuerdo de Salida es rechazado y las dos opciones fueran: o marcharse de la UE sin acuerdo o pedir una extensión del plazo?

Las preguntas las formularon dos diputados -uno conservador (Kenneth Clarke) y otro laborist a(Ed Miliband)- y no obtuvieron otra respuesta de la primera ministra que la repetición mecánica: ella quiere marcharse de la UE y firmar tratados comerciales independientes y está concentrada en negociar con Bruselas para lograr un acuerdo y luego ganar la votación en el Parlamento.

El debate parlamentario se esteriliza, pero el ministro de Comercio, Liam Fox, firmó un acuerdo con Suiza para que la relación entre ambos países continúe en los mismos términos que ahora. Antes alcanzó otro acuerdo de continuidad con Australia. Para cumplir su promesa de haber replicado 40 acuerdos de la UE con terceros antes del 29 de marzo le quedan 38 firmas y 45 días.

El ministro de Transporte, Chris Grayling, defendió durante semanas que la adjudicación sin concurso de un contrato de transporte de mercancías por ferry a una empresa sin barcos era necesaria por la urgencia de tener líneas disponibles en caso de salida traumática, y que todo se había hecho con propiedad. A 45 días del 'brexit', la empresa renunció al contrato.

La economía está encajando el golpe de la incertidumbre. Si es común que gente antes interesada por la política del momento, o porque tiene un sentimiento fuerte sobre el 'brexit', confiese que ha dejado de seguir las noticias, harta del avance microscópico y de la repetición, los empresarios exportadores o importadores están muy ajetreados porque les dicen que la marcha sin acuerdo es probable.

«Impacto catastrófico»

Empresas del sector agrícola han pedido al ministro Michael Gove que no les perturben sus preparativos para el «impacto catastrófico» del 'brexit' sin acuerdo con consultas sobre la reforma futura del sector o informes solicitados por otros ministerios. La inversión decreció en el último trimestre de 2018 con respecto al de 2017 como no había ocurrido en la última década, porque la incertidumbre no provoca en el capital el frenesí de los granjeros sino parsimonia.

En un contexto que contiene esos trazos, May expuso en la Cámara de los Comunes su nuevo plan; es decir, su nuevo aplazamiento. Mientras prosigue su negociación con la UE, pasa el tiempo. El día 27 presentará el Acuerdo de Salida reformado, si para entonces existe. No se descarta que lo presente el 21 de marzo, tras el Consejo Europeo, a siete días de la marcha.

Exaltos funcionarios, diputados, expertos de grupos de análisis político dicen a May que no hay tiempo para negociar el 'brexit' y tramitar las leyes necesarias, y ella les responde con fastidio. Aunque la ley que plasmaría el acuerdo debe tramitarse según las reglas durante al menos 21 días, dice que en este caso no hace falta, porque el acuerdo ya se conoce, a falta del añadido que necesita. Y entonces, todo listo para el 29 de marzo.

May simula en perfecta sincronía con el líder laborista, Jeremy Corbyn, un diálogo para alcanzar un consenso en el que nadie cree. Mantiene su grupo parlamentario unido mientras intenta captar a laboristas hartos de Corbyn, o preocupados por una salida abrupta o que representan circunscripciones favorables al 'brexit'. Todo lo que necesita para el triunfo de su estrategia agónica es que la UE incluya unos párrafos anejos al Acuerdo de Salida en los que se ponga un límite a la duración del mecanismo para evitar la frontera irlandesa. A esa idea se han opuesto hasta ahora tanto Bruselas como Dublín, porque a su juicio significaría invalidar la salvaguarda diseñada.

 

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