La deriva del 'brexit' tensa la política en Belfast y Edimburgo

La deriva del 'brexit' tensa la política en Belfast y Edimburgo

Los independentistas escoceses celebran un giro en los sondeos e Irlanda del Norte teme una tempestad económica y la pérdida de influencia sobre Londres

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

La paz de Irlanda del Norte es tan imperfecta como los argumentos sobre el riesgo de que una marcha sin acuerdo y una frontera fuerte puedan provocar el regreso de violencia a gran escala. Más diferencias en precios e impuestos como consecuencia del 'brexit' ampliarían la ya fuerte economía del contrabando. Que sus grandes capos, vinculados al terrorismo, reaviven una guerra parece muy improbable.

¿Cómo sería además esa frontera? La Unión Europea ha llegado a un acuerdo preliminar con el Gobierno de Dublín, según la radiotelevisión pública irlandesa, RTÉ, sobre un proceso gradual para establecer controles -en puertos, aeropuertos, sedes de empresas y cerca de la frontera pero no en la misma linde- que permita una «evaluación dinámica» del movimientos de bienes.

Karen Wheeler, responsable hasta junio de la coordinación de las fronteras ante el Brexit en el ente de Aduanas del Gobierno británico, mostró su convencimiento esta semana, ante un comité del Parlamento, de que la negativa tajante de Londres a establecer controles en su lado de la frontera será insostenible pocos meses después de su marcha de la UE.

Si se confirman las informaciones de RTÉ y el vaticinio de Wheeler, los controles en la frontera irlandesa tras una marcha sin acuerdo se basarían en los 'arreglos alternativos' que Boris Johnson pide a la UE para eliminar el 'backstop' que impide la aprobación de un Acuerdo de Retirada. Puede ser la paradoja más grotesca de la coyuntura del 'brexit' en lo que afecta a Irlanda, pero no la única.

Pérdida de empleo

El mayor riesgo para la región es la desestabilización económica y política. Funcionarios del Ejecutivo norirlandés han estimado que el impacto del 'brexit' abrupto puede causar la pérdida de 40.000 empleos. Y desde enero de 2017 no hay Ejecutivo autonómico por la disputa permanente entre el Partido Democrático Unionista (DUP)y el Sinn Féin.

Mary Lou McDonald, presidenta del partido republicano, exigía al Gobierno de Dublín esta semana que elabore un plan para la unidad de Irlanda «en los próximos años». El DUP, aliado imprescindible de los conservadores en Westminster, teme ahora un dañino 'brexit' abrupto y la pérdida de influencia en Londres si unas elecciones dan mayoría a su aliados.

La socióloga Claire Mitchell expresaba en 'sluggerotool.com' su preocupación por una espiral de tensiones, acompañada de datos sobre la flexibilidad de la población. El 50% no se define como nacionalista o unionista. El 37% de jóvenes entre 18 y 24 años, querría permanecer en Reino Unido tras un 'brexit' abrupto y el 55%, la Irlanda unida; si no hubiese 'brexit', el 72% preferiría seguir en Reino Unido.

Los analistas de sondeos creen que se ha producido el giro anhelado por la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon. Desde el referéndum por la independencia de 2015, la opinión de los escoceses se había mantenido estable. En la segunda parte del año 2018, según el profesor de la Universidad de Strathclyde, John Curtice, los promedios daban que el 55% de los consultados se oponía a la independencia y el 45% estaba a favor, una réplica del resultado de 2014.

Pero desde abril las encuestas han reflejado un aumento del voto en favor de la separación, con un promedio del 48% de partidarios. Se ha realizado solo un sondeo desde la elección de Boris Johnson como líder conservador y primer ministro, y el aumento de la posibilidad de una marcha sin acuerdo. La empresa del lord 'tory' Michael Ascroft da la victoria a la independencia por 52% contra 48%.

Es la primera vez que una muestra da mayoría a los independentistas desde 2017 y las que les han dado ventaja desde 2014 se cuentan con los dedos de una mano. Según Curtice, un número significativo de votantes por la permanencia y de abstencionistas en el referéndum europeo de 2016 se ha desplazado del 'no' a la independencia al 'sí'.

La cuenta contra el reloj

Ese traspaso es necesario para que termine bien la cuenta contra el reloj que inició Sturgeon con su promesa de convocar un segundo referéndum sobre la independencia antes de las elecciones autonómicas de 2021. Su defensa firme de la permanencia en la UE y su oposición al 'brexit' abrupto marginan a los votantes de su partido, SNP, que optaron por la marcha de la UE, pero no hace mella en sus expectativas de voto.

El Partido Nacional Escocés tiene un papel protagonista en la coordinación de la oposición en Londres contra la marcha abrupta y quiere, como Boris Johnson, elecciones anticipadas, porque los sondeos le auguran muy buenos resultados. Pero, si se evita la marcha sin acuerdo y ganasen las elecciones los laboristas, que darían a Edimburgo otro referéndum, quizás se revirtiera el trasvase que ahora celebra el SNP.

La intención de voto a los 'tories' ha aumentando ligeramente en el último sondeo. Los 'brexiters' escoceses que impulsaron al partido de 1 a 13 escaños en Westminster habrían recuperado su brío. A Sturgeon y a Johnson les conviene electoralmente la división política entre partidarios y enemigos del 'brexit', a ella en Escocia y a él en Inglaterra. El desenlace puede ser la quiebra de Gran Bretaña.