Francia vende cara la prórroga

Emmanuel Macron. /Yves Herman (Reuters)
Emmanuel Macron. / Yves Herman (Reuters)

Macron presiona para restringir el poder de Reino Unido durante la nueva 'transición' y evitar que el 'brexit' bloquee el proyecto europeo

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

La cumbre de jefes de Estado y de Gobierno arrancaba en Bruselas con varias incógnitas por despejar. La predisposición de los Veintisiete a conceder la prórroga ya había sido descontada así que, simplificando, lo que tenían encima de la mesa era concretar el formato de esa extensión (versión larga o corta) y fijar los mecanismos para blindar a la Unión Europea (UE) de posibles maniobras británicas dirigidas a dinamitar el proyecto europeo. Al cierre de esta edición, los jefes de Estado y de Gobierno pivotaban (aunque con diferencias de criterio) sobre la opción de venderle más tiempo a Theresa May del que ella pretendía (30 de junio). Pero aún no se había concretado. Ni la fecha ni su coste, pero este será alto. Francia se encargó de liderar esa posición.

De entrada, Reino Unido tendrá que implicarse en las elecciones europeas. Si no lo hace antes del 22 de mayo saldrá fuera el 1 de junio. Y además se le dejó claro que durante el nuevo margen de espera no se reabrirá el pacto del 'brexit' acordado el pasado noviembre. Y que, en la practica, se vería obligada a renunciar a algunos de sus derechos como Estado miembro durante esa nueva transición. El fundamental, el de veto.

Porque la UE tiene que seguir funcionando. Sin injerencias. «El 'brexit' no puede bloquear el proyecto europeo», clamó el presidente galo, Emmanuel Macron. Y esa tesis marcaba a última hora de la noche el sentido más duro de las conversaciones entre los Veintisiete. Theresa May acababa de comparecer ante ellos. Lo hizo durante una hora aproximadamente e incidió en que su país continuará siendo «constructivo y responsable» y cumplirá con su «deber de cooperación sincera». Pero las dudas son más que razonables.

«Era fundamental comprobar si su estrategia se ajustaba al tiempo que requería». Y la sensación es que no, que la ratificación del Acuerdo de Retirada no llegará antes del 30 de junio. De ahí la versión extendida de la prórroga y la consiguiente participación en las europeas. Algo a lo que la 'premier' pareció mostrarse receptiva: «Lo que importa es que podamos dejar la Unión Europea en el momento en que ratifiquemos el acuerdo de retiro».

Pero su compromiso de «lealtad» no bastaba. Porque nadie garantiza que la 'premier' pueda sobrevivir a esta última fase del 'brexit', en la que se ha abierto a los laboristas. Si acaba engullida, un 'brexiter' del calibre de Boris Johnson (colega del partido conservador y alineado para sustituirla) no tenga la tentación de actuar como un 'caballo de troya'. Por lo que el debate acabó enmarcándose en las garantías. Más tiempo para qué y cómo. Y Francia lideró la posición de mayor intransigencia. Si hubo o no sobreactuación se desvelará con un acuerdo final que no ese esperaba hasta la madrugada.

El borrador de conclusiones filtrado la víspera abogaba porque los Veintisiete continúen manteniendo reuniones por separado en todo lo que ataña al 'brexit', pero además fuentes diplomáticas deslizaron que Theresa May «no estará invitada» al Consejo Europeo informal que se celebrará en la localidad rumana de Sibiu en mayo. Algo más que un detalle. Porque si se cumple sería el primer elemento de exclusión o autolimitación al que la UE quiere obligar a su todavía socio durante ese periodo en el que tendrá un pie fuera.

Y que señala en la dirección de que su derecho a veto también sería controlado. La unanimidad es requisito imprescindible a la hora de aprobar el marco financiero plurianual (MFP), el presupuesto de la Unión Europea, que iniciará nuevo ciclo en 2021 y la política exterior. Con el primero se ve posible un acuerdo a Veintisiete. Bastaría con que su validación se postergase hasta la salida efectiva de los británicos. Existe margen. En lo que se refiere a la acción exterior en la que se enmarca, por ejemplo, la política de sanciones, tampoco existía un gran temor (difícilmente Reino Unido se va a desdecir de las medidas de castigo aprobadas contra Venezuela, Irán o Rusia, por ejemplo).

El riesgo estaba en la conformación de instituciones como la Comisión Europea, que nacerá tras las elecciones de mayo. Y en el propio sentido del parlamento. Antonio Tajani, su presidente, se refirió hoy a la declaración que horas antes de la cumbre salió adelante tras la reunión de presidentes de grupos con el equipo de seguimiento del 'brexit'. Su recomendación, «proporcionar una extensión» que se enmarque «adecuadamente» para «respetar el principio de cooperación sincera y, en ningún caso, permitir que el Acuerdo de Retirada se reabra o que se negocien las relaciones futuras».