Solo el líder de las juventudes parece aspirar a la presidencia del SPD alemán

Solo el líder de las juventudes parece aspirar a la presidencia del SPD alemán

Aumentan las voces que exigen abandonar el gobierno para regenerarse sin el lastre de apoyar a los conservadores de Angela Merkel

JUAN CARLOS BARRENABerlín (Alemania)

Las tareas que esperan al futuro líder de la socialdemocracia alemana (SPD) son hercúleas. Debe dirigir la reforma del partido, definir su nuevo programa, aunar todas las tendencias, sacar a la formación del abismo de popularidad en el que se encuentra, devolver la confianza a sus afiliados y, lo mas importante, revertir los resultados electorales y convertir a la formación en una fuerza ganadora. Un perfil para el que no parece haber candidatos. Por lo menos ningún dirigente parece dispuesto hasta ahora a tomar el relevo en la jefatura de Andrea Nahles, la primera presidenta en la historia del SPD, que este martes consumó su retirada total de la vida política con la renuncia al liderazgo del grupo parlamentario de su partido y su escaño en en el Bundestag harta de las críticas internas por el desastre de los comicios europeos. Con Nahles son ya siete los presidentes que los socialdemócratas han quemado desde que su último canciller federal, Gerhard Schröder, dejara el liderazgo del partido en 2002. Poco mas de un año ha durado Nahles en el cargo, igual que Martin Schulz, su antecesor, que dimitió tras la catástrofe de las elecciones parlamentarias de 2017.

Del temor a asumir la responsabilidad de dirigir los destinos de los padres de la socialdemocracia europea da testimonio el hecho de que los tres presidentes interinos del partido hasta la elección de un nuevo líder después del verano han dejado claro que no ambicionan el puesto. Tanto las jefas de los gobiernos de Mecklemburgo-Antepomerania y Renania-Palatinado, Andrea Schwesig y Malu Dreier, como el jefe del SPD en Hesse, Thorsten Schäfer Gümbel, han dejado claro que no tienen intención de presentar su candidatura. Igual que quien asumió la presidencia interina tras la renuncia de Schulz. Olaf Scholz, ministro federal de Finanzas, tampoco quiere coger esa patata caliente y se escuda en que su cargo actual le mantiene demasido ocupado. Y Stephan Weil, primer ministro de la Baja Sajonia y otro de los pesos pesados del SPD, ha dejado igualmente claro que no cambia su feudo por el asiento catapulta en el que se ha convertido el sillón de la presidencia de la socialdemocracia alemana.

Duras críticas de la patronal al Gobierno con Merkel presente

La gran coalición de conservadores y socialdemócratas se ha convertido en una amenaza para la economía alemana. «La política del Gobierno daña a las empresas. Hay que cambiar de curso inmediatamente», dijo tajante Dieter Kempf, presidente de la Confederación de la Industria Alemana (BDI), durante su cumbre anual y en presencia de la canciller federal, Angela Merkel. Kempf subrayó que «el Gobierno ha perdido una gran parte de la confianza». «Los electores han desenmascarado sus regateos de gran bazar», señaló el líder de la patronal, que exigió del Ejecutivo la creación de mejores condiciones marco para las empresas en el actual clima económico de estancamiento.

Merkel tampoco tuvo pelos en la lengua cuando echó en cara a las empresas sus propios errores. «No quiero contar las muchas horas que he perdido preocupada por las violaciones de las normas por parte de la industria automovilística», dijo, al tiempo que prometió «enviar un SMS» con las quejas a su ministro de Finanzas.

El único hasta ahora que ha dejado abierta públicamente la posibilidad de presentarse como candidato a la jefatura del SPD es el líder de los 'Jusos', los Jung Sozialisten o Juventudes Socialistas, Kevin Kühnert, aunque también ha comentado que temas prioritarios del partido como las pensiones, la reforma fiscal o el medio ambiente no le dejan tiempo para pensar en ambiciones. Kühnert, de solo 29 años, hizo este martes un llamamiento a sus correligionarios para que cesen los ataques personales en el seno del partido. «Debe cesar el trato destructivo e hiriente» de las últimas semanas, dijo el polémico político en referencia a los ataques sufridos por la ya expresidenta del SPD. Pero si Kühnert compitiera por la presidencia también se vería sometido a presiones masivas. El joven dirigente lideró en diciembre de 2017 la campaña contra la reedición de la gran coalición con los conservadores que dirige el país y recientemente provocó una fuerte polémica con su propuesta de colectivizar viviendas y grandes empresas como Mercedes o BMW. Los propios operarios de esas automotrices se llevaron las manos a la cabeza.

Lo que parece perfilarse es que la presidencia del SPD podría convertirse en una bicefalia masculina y femenina, como es el caso en Los Verdes o La Izquierda. El secretario general del partido, Lars Klingbeil, hizo hoy mención de esa posibilidad, al igual que la presidenta interina Malu Dreier. Klingbeil subrayó además que los socialdemócratas se tomarán tiempo para escoger a su nuevo líder y que se consultará a las bases, por lo que no es de esperar una elección antes del próximo otoño. Y de lo que nadie duda es de que con esta crisis existencial ha comenzado la cuenta atrás para la gran coalición. Pocos apuestan porque llegue a terminar la legislatura en 2021. Y en el seno del SPD aumentan las voces que exigen abandonar el gobierno para regenerarse sin el lastre de apoyar a los conservadores de Angela Merkel. El miserable 15% de votos alcanzado en las elecciones europeas ha sido la gota que ha colmado el vaso.