Andalucía se convierte en la primera prueba de fuego electoral

Susana Díaz, recorre las instalaciones del Instituto de Astrofísica de Andalucía. /Europa Press
Susana Díaz, recorre las instalaciones del Instituto de Astrofísica de Andalucía. / Europa Press

Los partidos se preparan para un adelanto que podría llegar en otoño

CECILIA CUERDOSevilla

La presidenta andaluza Susana Díaz ya medita si da el pistoletazo de salida para el largo ciclo electoral que incluye municipales, europeas, autonómicas y generales en menos de dos años. Todas las formaciones en Andalucía se han apresurado a acicalarse, con más o menos suerte, para estar listos este otoño, convencidos de que el viento a favor que sopla para el PSOE será aprovechado por el partido para intentar la hazaña de gobernar 40 años ininterrumpidos.

Pero más allá de la clave regional, lo cierto es que la cita, para la que algunos aventuran ya fechas como el 28 de octubre, aniversario de la primera victoria de Felipe González, o el mes de noviembre, supondrá el primer puerto de montaña en el que los partidos medirán su estado real tras los recientes cambios políticos en La Moncloa.

El PSOE cuenta además con la baza de que la oposición está envuelta en sus propias cuitas internas. El primero, el PP. La clara apuesta de la dirección regional por la candidata que perdió las primarias deja a su líder Juan Manuel Moreno Bonilla en el alambre, y evidencia más una brecha que se remonta precisamente a la elección de Moreno y la pugna por el poder en esos momentos entre Dolores de Cospedal y los partidarios de Javier Arenas y Soraya Sáenz de Santamaría.

No obstante, y dada la cercanía del examen electoral, el mensaje es cerrar filas y no saldar cuentas hasta después de los comicios para no debilitar aún más a un partido al que los sondeos convierten en tercera fuerza política, por detrás de PSOE y Cs. Un sorpasso que supondría un duro varapalo psicológico para el partido en la primera cita electoral de Pablo Casado, quien nada más ser elegido avisó que «hay que acabar con 40 años de fracasos políticos».

También serán un momento clave para Albert Rivera. La moción de censura contra Mariano Rajoy, que permitió al PSOE llegar a La Moncloa y coger aire, y el cambio de líder en el PP han marcado un punto de inflexión en el meteórico ascenso demoscópico de Ciudadanos, por lo que los comicios regionales se convierten en la oportunidad perfecta para testar si las buenas perspectivas que vaticinaban las encuestas se mantienen o si se han quedado descolgados tras la escasa capacidad de reacción demostrada.

Rivera sabe que se juega mucho, de ahí que anuncie que se volcará de lleno en la campaña electoral junto a Inés Arrimadas, haciendo valer el poder de la marca naranja y el discurso de unidad nacional y cambio que durante meses lo aupó en la cresta de la ola y que lo sitúan como segunda fuerza en la comunidad a costa del PP.

Gobernar solo en coalición

Los sondeos apuntan a que solo será posible gobernar en coalición, y Cs quiere sentarse en el Consejo de Gobierno con voz y voto. De momento se han embarcado en una carrera por desmarcarse de los socialistas, con la excusa formal de las diferencias a la hora de afrontar la negociación de los presupuestos del próximo año y el bajo nivel de ejecución del gasto, aunque conceden que estarían abiertos a pactar tanto con el PSOE como con el PP.

Por su parte, Podemos e IU tratan de erigirse como la alternativa de izquierdas con una confluencia con fuerzas más pequeñas. El proyecto Adelante Andalucía cuenta con las reticencias de la dirección morada por su sesgo descentralizador y el temor a que dé lugar a un nuevo partido. Teresa Rodríguez, ratificada en primarias por el 75% de los militantes niega la mayor, pero reclama más autonomía al estilo de En Marea o En Comú Podem. Los resultados de la coalición son dudosos, y los sondeos apuntan al peso del apoyo de IU.

El PSOE ya admite abiertamente la posibilidad de no agotar legislatura, aunque señalan que sería un adelanto «técnico» de apenas unos meses, y muchos en el entorno de la presidenta y líder andaluza se muestran proclives a ese adelanto para aprovechar el dulce momento que vive el PSOE desde su llegada a La Moncloa, que ha aumentado sus expectativas en los sondeos, y la debilidad de una oposición inmersa en sus propios problemas.

Los sondeos siguen favorables al PSOE-A, a lo sumo auguran quedarse con el mismo número de diputados, lo que permitiría de nuevo a Díaz explorar una coalición con Cs o incluso con Podemos e IU. A favor del adelanto pesa además la necesidad de evitar que los apoyos a la investidura queden supeditados a las componendas derivadas de las elecciones municipales, como ya ocurrió en 2015, cuando Díaz hubo de esperar 80 días y no fue elegida hasta que se cerraron los acuerdos para el control de los ayuntamientos. Y también el posible impacto que pudiera tener en la campaña una sentencia negativa del 'caso ERE', prevista para esa primavera y cuya pieza política pone en cuestión la gestión de los socialistas durante dos décadas. La respuesta a sus dudas llegará en septiembre.

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