Hallan muertos y enterrados a los niños desaparecidos en un pueblo de Valencia

Un momento de la búsqueda de los hermanos desaparecidos. / Manuel Bruque (EFE)

La madre ha conducido a los investigadores hasta el lugar donde estaban los cadáveres, muy cerca de la casa en ruinas donde malvivía la familia

JAVIER MARTÍNEZValencia

«Están todos muertos», afirmó Gabriel cuando la Guardia Civil le preguntó dónde estaban sus hijos y su mujer. La terrible frase la pronunció el hombre con la voz entrecortada cuando dos agentes acudieron a la casa en ruinas de Godella (Valencia) donde malvive una pareja con sus dos hijos, un bebé de cuatro meses y un niño de cuatro años, desde hace dos años entre las urbanizaciones de Campolivar y Santa Bárbara.

Eran las siete y media de la mañana. Pocos minutos después, un amplio operativo policial comenzó para buscar a los dos menores y a su madre en esta zona de campos abandonados en el término de Godella y en otros municipios de la comarca de l'Horta.

Un perro adiestrado de la Guardia Civil encontró a la mujer sobre las once de la mañana. La joven estaba aturdida dentro de un bidón, pero los niños no estaban con ella. La angustiosa búsqueda de los menores continuó hasta las 19:30 horas, cuando los investigadores de la Guardia Civil lograron convencer a la madre para que les llevara hasta el lugar donde estaban sus hijos. Convencidos de que los pequeños se encontraban muy cerca de la caseta de campo, los guardias civiles que asumieron la investigación del caso trasladaron a la mujer al lugar y ella se derrumbó. Era la principal sospechosa de dos infanticidios. La joven no había colaborado tras ser interrogada en el cuartel de Moncada, pero al final confesó e indicó a los agentes dónde había enterrado los cuerpos. Tras retirar la tierra con cuidado, los guardias civiles comprobaron la poco profundidad de la fosa. El macabro hallazgo dejó a los investigadores sumidos en una profunda tristeza.

Más de un centenar de efectivos habían participado durante cerca de 12 horas en el dispositivo de búsqueda de los niños. Sus esfuerzos habían sido en vano. La trágica noticia del hallazgo de los cadáveres se difundió por grupos de WhatsApp, algunos de ellos utilizados por policías y guardias civiles para coordinarse y compartir información sobre el caso.

Dispositivos de búsqueda. / Efe

La desaparición en extrañas circunstancias de los niños, sin que sus padres aportaran datos sobre su paradero, movilizó a un gran número de patrullas de la Guardia Civil para rastrear pozos, acequias, piscinas y caminos en los términos de Godella, Moncada y Rocafort, con el apoyo también de policías locales y bomberos de la Dipuación.

En esos primeros minutos de angustiosa búsqueda, todos los esfuerzos de los agentes se centraron en localizar cualquier rastro de los pequeños o pista que permitiera encontrarlos con vida. Miembros de Protección Civil, guías caninos con perros adiestrados y un helicóptero del instituto armado también se unieron al dispositivo policial a lo largo del día.

El operativo de búsqueda comenzó sobre las ocho de la mañana poco después de que un vecino llamara al 112 porque había visto cómo un individuo, que estaba ensangrentado y desnudo, salía de una casa de campo en ruinas y corría detrás de una mujer en Godella. Tras el preocupante aviso, varias patrullas de la Guardia Civil acudieron al lugar indicado por el testigo: una casa donde reside un matrimonio con problemas mentales, Gabriel y María, y sus dos hijos de corta edad.

Pero la mujer y los dos niños no se encontraban en el lugar. El hombre tenía sangre en su cuerpo y daba vagas explicaciones sobre el paradero de su mujer y los menores. Tras afirmar que estaban muertos, luego dijo que su esposa se había sumergido en el agua de una piscina para reencarnase en sus hijos.

Los agentes se quedaron perplejos cuando escucharon estas palabras. También vieron una pintada en uno de los muros de la casa: «Vais a moror todiz». Ante la desaparición de los menores y las claras evidencias de que pudieran estar en peligro tanto ellos como la madre, la Guardia Civil montó un operativo de búsqueda con todas las patrullas que se encontraban en la zona y otras que acudieron de varios cuarteles cercanos.

Los guardias civiles hallaron pequeños rastros de sangre en la caseta en ruinas, otro indicio muy preocupante, pero no encontraron ninguna pista sobre el padadero de los niños. Uno de los agentes volvió a hablar otra vez con el padre, pero su frases incoherentes sobre la reencarnación de su mujer no arrojaron luz para avanzar en las pesquisas.

Un perro adiestrado de Servicio Cinológico de la Guardia Civil de Valencia encontró sobre las once de la mañana a la mujer con vida dentro de un bidón, pero sus hijos no estaban con ella. La joven de 28 años apenas podía articular palabras y tampoco dijo a los agentes dónde se encontraban los niños. Según explicó el delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, la mujer parecía que se había escondido en el bidón tras huir de su marido.

Fulgencio afirmó que los agentes de las fuerzas de seguridad han centrado todos sus esfuerzos en la búsqueda de los niños en Godella y los municipios cercanos, porque la pareja no tenía automóvil propio y todo parece indicar que no estarían muy lejos.

Los investigadores trasladaron a los padres de los niños al cuartel de la Guardia Civil de Moncada para interrogarlos por separado y tratar de averiguar dónde se encuentran los menores. Los progenitores tienen diagnosticados problemas mentales y han dado absurdas explicaciones sobre la desaparición de sus hijos.

Una amiga de la pareja vio a los niños el miércoles por la tarde cuando acudió a la casa para llevar algunos alimentos. Esta es la última vez que fueron vistos con vida los pequeños. El niño de mayor edad está matriculado en el colegio público San Sebastián de Rocafort, aunque no acudía a clase desde mediados del mes de febrero, según fuentes municipales.

Detenida

La Guardia Civil ha detenido a la madre de los dos niños desaparecidos y hallados muertos en Godella. El padre ha quedado como investigado y el caso sigue abierto, según fuentes de la investigación.

La detención se ha producido después de varias horas de interrogatorio con versiones contradictorias de los padres, cuando la madre ha conducido a los investigadores hasta el lugar donde estaban semienterrados los cadáveres de la niña de cinco meses y del niño de tres años y medio.

Tras ser arrestada, el padre sigue como investigado y la investigación sobre la muerte de los menores sigue abierta, según las mismas fuentes.