Cataluña se convierte en el destino más 'odiado' de la Policía Nacional

Agentes de Policía Nacional trasladados a Cataluña por el referéndum de 1-O se asoman a los balcones. /Albert Gea (Reuters)
Agentes de Policía Nacional trasladados a Cataluña por el referéndum de 1-O se asoman a los balcones. / Albert Gea (Reuters)

Interior se ve forzado a cubrir las vacantes con 500 nuevos agentes con las peores notas de la academia

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Cataluña se ha convertido en la nueva bestia negra de los nuevos policías nacionales. El proceso soberanista ya había hecho que en los últimos años el Ministerio del Interior tuviera serios problemas para cubrir las vacantes, los traslados, las bajas y los catálogos completos de las plantillas del CNP en esa comunidad, pero ahora, casi dos años después de 1-O y la crisis secesionista de otoño de 2017, la situación, lejos comenzarse a encauzar, se agrava, según revelan los últimos informes de la Policía. Los funcionarios recién salidos de la academia solo van a rastras a Cataluña y solo si no les queda ninguna otra opción antes de perder la plaza.

Las cifras son rotundas. El pasado 13 de junio juraron su cargo los nuevos 2.593 policías. Solo ocho funcionarios entre los 500 con mejores notas han elegido Cataluña como destino, según el último Concurso General de Méritos (CGM). Para encontrar al primer funcionario que ha pedido esta comunidad para comenzar su carrera en el CNP hay que remontarse a la número 88 de la promoción, destinada al Aeropuerto de Barcelona.

Solo 27 de un millar

El análisis pormenorizado del CGM da cuenta del grado de rechazo que Cataluña como destino laboral provoca entre los nuevos funcionarios. De los 1.000 mejores alumnos salidos de la Academia de Ávila únicamente 27 han reclamado ser destinados a Cataluña

La consecuencia lógica de esta falta de atractivo de la comunidad autónoma para los nuevos policías nacionales es que el Ministerio del Interior tiene que rellenar los puestos vacantes (que son muchos porque todos los que pueden obtener el traslado tras una corta estancia lo hacen) con los peores de cada promoción. Más del 90% de los agentes con notas más bajas ha sido destinado a Cataluña. Solo a modo de ejemplo, de los 559 nuevos agentes por la cola, 521 han sido enviados a esa comunidad.

El rechazo a Cataluña como destino solo es comparable en toda la geografía nacional a otros dos lugares, Eivissa y Mahón, pero por motivos muy diferentes. Allí no cuenta la política ni el posible rechazo social, sino el bolsillo. Los altísimos precios de la vivienda en ambas poblaciones insulares baleares han hecho que las dos localidades sean temidas como destino por los nuevos policías y otros funcionarios estatales. Del medio millar de agentes del CNP con las notas más bajas 38 acabarán en Eivissa y Mahón.

Servicios «muy especializados»

Responsables de la Policía Nacional y el Ministerio del Interior no ocultan su preocupación por los datos sobre Cataluña que arroja el último CGM, sobre todo porque irán destinados «a la fuerza» a esa comunidad los agentes con peor puntuación a destinos que, en algunos casos, son «muy especializados» (como servicios de Información o Extranjería y Fronteras), ya que en Cataluña no hay unidades básicas de Seguridad Ciudadana al estar las competencias transferidas.

Los expertos de Interior creen que no solo la situación provocada por el 'procés' afecta. También, apuntan, influye negativamente los altos precios en la comunidad, sobre todo en Barcelona, y su localización geográfica, que le hace «poco atractiva» a los policías que no tengan arraigo en el noreste o este peninsular. Además, recuerdan, no hay incentivos económicos para elegir Cataluña como destino. Mientras que un nuevo policía puede recibir un «complemento de territorialidad» de hasta 300 euros mensuales en el País Vasco, en Barcelona, a pesar de los precios, no llega a 80.

Llueve sobre mojado

Los datos sobre las preferencias de esta última promoción de la Policía Nacional han encendido todas las alarmas en la Dirección General del cuerpo, pero no obstante la tendencia ya se estaba viendo venir, al menos, desde la primavera del pasado año. Entonces las primera estadísticas tras las crisis del 1-O y la aplicación del 155 revelaron que casi la décima parte de los agentes destinados en Cataluña había pedido -y conseguido- el traslado a pesar de que se trata de una plantilla mermada desde hace años. Una rotación impensable en cualquier otro lugar del país.

De acuerdo con los informes de Interior, en Cataluña la situación de la plantilla era ya el año pasado la más precaria de España. A pesar de tener un catálogo de 3.946 puestos de trabajo solo había y 2.859 efectivos disponibles. O sea, un déficit de 1.087 funcionarios. O lo que es lo mismo solo estaba cubierto el 72% del catálogo.